BOTEROS DE ALTO VERDE RECLAMAN POR SU TRADICIONAL ACTIVIDAD
Américo Solis, Jerónimo Heredia, Agustín y Carlos Aguirre, hace tiempo que abrazaron, como sustento de vida, la tradicional actividad de boteros. Ellos todos los días, y varias veces, transportan gente desde Alto Verde al centro de la ciudad.
Desde que la Municipalidad llevó adelante el proyecto de reemplazar las canoas por lanchas, su preocupación va en ascenso. Es que, como manifestaron en una carta que entregaron al intendente el pasado 17 de octubre, no forman parte de ese proyecto porque quieren “continuar, como lo hacemos desde hace muchos años, con el cruce tradicional de las personas con bote a remo desde Alto Verde al Puerto Piojo”. Para esto están capacitados y provistos de “toda la documentación que Prefectura puede dar según su competencia”.
Sin embargo, no pueden utilizar las dos bajadas públicas por las que desembocan sus botes en el riacho Santa Fe desde hace años. Es que “desde hace ya algunas semanas los beneficiarios de las lanchas de la Municipalidad han plantado palos con la aparente intención de utilizarlos para el ascenso y descenso de las personas que ellos transporten pero con la consecuencia, también aparente, de que nosotros, lo boteros tradicionales, no podamos usar de ese espacio público”.
Por eso, además de la carta a Martín Balbarrey, hicieron una presentación en la Defensoría del Pueblo para no ser “avasallados en nuestro derecho de continuar transportando personas como lo hemos hecho hasta ahora”. Ellos consideran que la convivencia de los dos sistemas “es posible si se respetan los derechos de todos: el uso del espacio público, la competencia leal sin subsidios para combustible, la transparencia en las decisiones en el personal subordinado a Ud. para evitar la injusticia con unos y el beneficio de los otros, la competencia de Prefectura en esta materia”.
DE LA DEFENSORÍA
El defensor del Pueblo de la provincia, Carlos Bermúdez, intervino en el asunto. Mediante una carta al intendente aboga porque se atienda la situación “de este grupo de personas que tiene la necesidad de seguir trabajando en el oficio que conocen desde hace años”.
Bermúdez aspira que el problema que denuncian los boteros se solucione, “ya sea incorporándolos al proyecto, para lo cual afirman estar en condiciones, o en su defecto, garantizándoles su derecho a trabajar sin ningún tipo de limitaciones, tal como lo venían haciendo hasta el momento”.
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