BRASIL BRILLÓ A PESAR DE NO TENER TANTAS ESTRELLAS
Puede empezar jugando mal, como ayer aquí, en Arequipa. Puede permitirse algunas licencias, como la de dejarla ilusionar durante casi todo el primer tiempo a la pobre Costa Rica. Puede dar casi toda una etapa de ventaja. Pero, cuando debe enchufarse para ganar, se enchufa. Y gana. Y hasta golea. ¿Por qué? Porque se llama Brasil. Y porque cuando no aparece Luis Fabiano (como ante Chile, ya en tiempo de descuento), surge Adriano y se despacha con un triplete en la red.
Así, el equipo de Parreira le metió cuatro a los costarricenses —el resultado pudo haber sido mucho más abultado que el 4-1 final—, se aferró más fuerte que nunca a la punta del grupo C y se aseguró un boleto en los cuartos de final de la Copa América.
Bajo el buen arbitraje de Baldassi, el comienzo se pareció bastante a los 90 minutos jugados el jueves, en el debut, ante Chile. Porque el juego de Brasil no aparecía y el dominio era más de Costa Rica. Alex no la encontraba; Kleberson y Edú, tampoco.
Costa Rica vio enseguida que este Brasil, sin la mayoría de sus figuras, no era tan cuco. Y se le empezó a animar. Por izquierda y por derecha. Por abajo y por arriba. Y tuvo alguna que otra chance de gol, sobre todo en los pies de Solis y Saborio.
Todo el primer tiempo tuvo este color: los ataques eran más rojos que amarillos. Pero los de amarillo —ayer, con pantaloncitos blancos— llevaban el sello de Brasil. Y por eso, a los 44, un largo pelotazo de Alex desde mitad de cancha, no hizo más que hacerlo lucir a Adriano: el delantero del Inter de Italia la bajó con zurda, eludió al arquero y sacó un remate violento que vieron pasar Bennett y Wright.
A partir de ese 1 a 0, se desinfló Costa Rica —sobre todo, su defensa— y todo fue volviendo a la normalidad. Cuando se reinició el juego, ya a los 4 del segundo tiempo se soltó Juan y se fue solito y solo hasta definir con derecha ante la salida de Ricardo González: 2-0.
Tuvo una chance de achicar la diferencia Bryce, pero Julio César respondió de manera excelente. Un minuto después, el que no actuó correctamente fue su colega costarricense: salió a cortar un córner, pero le pifió a la pelota y Adriano —siempre ahí, siempre atento— sólo tuvo que meter su cabeza para gritar el tercero.
Siempre a media máquina, y ya con un par de modificaciones dispuestas por Parreira, Brasil siguió apuntalando la victoria, cada vez con más forma de goleada. A los 22, tras un centro del recién ingresado Diego, otra aparición del implacable Adriano elevó a cuatro la cifra.
Poco y nada sirvió que, faltando nueve minutos para el final, Nery durmiera tras un córner y Luis Marín gritara gol. Fue 4-1. Sencillo, práctico y contundente. Es que Brasil, aunque sin sus estrellas, también sabe brillar desde sus números.
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