Brasil: Cómo es el gobierno que prepara Michel Temer
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Todo indica que el Senado tiene el número para iniciar el impeachment contra Dilma Rousseff, que deberá apartarse del cargo hasta el fin del proceso. Claves del plan de gestión que evalúa su vicepresidente.
La Cámara de Diputados de Brasil aprobó el pasado domingo el inicio del juicio político a la presidente. Para Michel Temer, el vice que está enfrentado a Rousseff desde hace más de un año, fue la señal de largada. Consciente de que sólo un milagro podría salvar a su compañera de fórmula de que el Senado ratifique la decisión en las próximas semanas, ya empezó a preparar su gobierno.
Tiene 75 años y es el hombre fuerte del PMDB. Su partido es el más importante de Brasil, pero tiene una paradoja: nunca pudo consagrar en elecciones libres a ningún candidato presidencial propio. Desde hace 25 años se contenta con ser el principal aliado de la fuerza gobernante, lo que le permite ubicar al vicepresidente. Así entró Temer al Palácio do Planalto en 2011.
Paulista, abogado de profesión, sueña con torcer la maldición del PMDB. Desde que el impeachment empezó a volverse una posibilidad real, se puso como objetivo reemplazar a Dilma, sacar al país de la crisis y llegar como un presidente triunfante a los comicios de 2018, para presentarse como candidato.
El “Plan Temer”
“Me parece que no va a ser un gobierno de transición ni provisorio. Va a ser como si fuera un gobierno efectivo. En febrero de este año Temer lanzó un plan, llamado ‘Plan Temer’, que contiene las líneas de su propuesta política. Imagino que ahora, en caso de que asuma, lo va a poner en práctica”, contó a Infobae la politóloga Michelle Fernández, investigadora de la Universidad Federal de Pernambuco.
Los principales analistas coinciden en dos cosas. Lo primero es que, más allá de que en los papeles el vicepresidente asumiría de forma interina hasta que se resuelva el juicio político a Rousseff, actuará como si fuera a terminar el mandato. Lo segundo es que va a implementar muchos cambios.
“Temer trabajará con la formación de un gobierno definitivo. Imagino muy difícil que Dilma vuelva a la presidencia una vez que salga. Creo que la principal diferencia se verá en el ámbito económico, con la adopción de políticas liberales más cercanas a las de Fernando Henrique Cardoso (1995-2003)”, explicó Glauco Peres da Silva, profesor de ciencia política de la Universidad de San Pablo, en diálogo con Infobae.
La propia mandataria del PT había empezado a introducir cambios en la política económica que iban en esa dirección. La designación del liberal Joaquim Levy como ministro de Finanzas al comienzo de su segundo mandato, y la aplicación de importantes recortes, fueron una muestra de esta tendencia. El problema es que era un giro políticamente inviable para ella, porque se contradecía con todo lo prometido en la campaña de 2014, y porque generaba demasiadas resistencias en su base partidaria. De hecho, Levy debió abandonar la administración el 18 de diciembre pasado.
“Desde comienzos de 2015 la Presidente oscila entre adoptar una política de ajuste más ortodoxa o mantener el modelo que contribuyó al naufragio de Brasil. El PMDB tiene un programa que apunta a la necesidad de realizar un ajuste fuerte y reformas estructurales que permitan abrir un nuevo ciclo de crecimiento. Este plan es visto por amplios sectores de la sociedad como la única alternativa para enfrentar el desastre en el que nos metimos. Creo que ésa será la apuesta de Temer”, dijo Elizabeth Balbachevsky, profesora de ciencia política de la Universidad de San Pablo, consultada por Infobae.
Una de las principales preocupaciones que despierta este proyecto es que arremeta contra el importante esquema asistencialista montado por los sucesivos gobiernos petistas. En gran medida para tranquilizar a los sectores populares que dependen de ese entramado, en las últimas semanas se filtró un audio en el que Temer se refiere a esto en un diálogo con diputados de su partido.
“Ahí decía que no iba a cortar los gastos sociales y que iba a mantener el Bolsa Familia —dijo Fernández—. Sin embargo, en su plan de febrero decía que iba a equilibrar las cuentas públicas, y que para eso necesitaría recortar el gasto. También dejaba en claro que iba a poner anualmente a prueba todas las políticas, para decidir si continúan o no”.
El “Plan Temer” incluiría la posibilidad de derogar el presupuesto actual y hacer uno nuevo. También se espera cierta flexibilización de algunas normas laborales, y cambios en las jubilaciones, que en Brasil no tienen un mínimo de edad establecido. La idea sería fijarlo en 60 años para las mujeres y 65 para los hombres. Otro punto es una mayor apertura comercial, con impulso a acuerdos bilaterales con Estados Unidos, la Unión Europea y países de Asia.
El sostén político
Uno de los grandes interrogantes es qué grado de apoyo político y social tendría este hipotético gobierno de Temer, porque la caída de Dilma no se podría entender si no fuera por lo aislada que quedó en el Parlamento, además del rechazo que genera entre los sectores productivos.
“Creo que intentará armar un gabinete que sea bien recibido por el empresariado y por sectores de la población anti PT. Su objetivo será mostrar que puede ser diferente de Dilma. Creo que tendrá el apoyo de los políticos tradicionales, y de sectores del PSDB y del DEM, hoy los principales partido de oposición”, dijo a Infobae el politólogo Sergio Simoni Junior, investigador del Núcleo de Estudios Comparados Internacionales de la Universidad de San Pablo.
Como en Brasil los gobiernos tienen que ser necesariamente de coalición, lo más probable es que reparta algunos ministerios entre esas fuerzas políticas, especialmente el PSDB, el partido del ex presidente Cardoso. Esa es la prenda de cambio para conseguir apoyo parlamentario.
“El Congreso de Brasil es una caja de sorpresas, pero por el acuerdo que tuvo con el impeachment en Diputados parece que va a tener un apoyo masivo de los legisladores para gobernar. Aunque no hay que precipitarse, porque dependerá de cómo negocie. Respecto de los empresarios, hay que tener en cuenta que la FIESP (Federación de Industrias del Estado de San Pablo) y la Confederación Nacional de Industria impulsaron el impeachment, así que todo lleva a creer que lo apoyarán”, dijo Fernández.
Las ambiciones de Temer y del PMDB
El Vicepresidente y su partido no tienen ningún interés en pasar a la historia como el gobierno de transición entre el de Dilma Rousseff y otro del PSDB o del propio PT. Creen que ésta es su oportunidad de volverse protagonistas de la política brasileña.
“Desde principios de 2015 —dijo Fernández— se habla de una posible candidatura del PMDB en las elecciones de 2018. Pero no sé si sería una candidatura viable, porque hace dos semanas salió una primera encuesta con los posibles escenarios electorales y sólo el 2% indicó que votaría a Temer. Por supuesto que después de estar dos, casi tres años en el poder eso podría cambiar”.
Las posibilidades reales de concretar esas aspiraciones dependerán esencialmente de dos factores. El éxito de su política económica, algo que no será nada fácil porque el escenario internacional es muy adverso para Brasil. Y que no se compruebe que Temer se benefició de la trama de corrupción en Petrobras, como algunos sospechan. Si la Justicia avanzara en su contra, cualquier proyecto quedaría trunco.
“Creo que si anuncia medidas fuertes al inicio del gobierno podrá contar con apoyos importantes de la sociedad. Pero tendrá enfrente una oposición rencorosa, bien arraigada en las organizaciones sociales y en algunos sectores de la maquinaria pública, que tratará de inviabilizar la gestión, porque es su única alternativa para la vuelta de Dilma. El fracaso de Temer puede abrir el espacio para que el proceso de impeachment pierda apoyo social y termine con su absolución. Por otro lado, los líderes del PSDB parecen poco interesados en comprometerse por oportunismo político, pensando en 2018”, explicó Balbachevsky.
Temer tiene un espejo en el cual mirarse, aunque la imagen que le devuelve no es la él quisiera. “Itamar Franco, cuando asumió la Presidencia tras el juicio político contra Collor de Mello (1992), no fue capaz de crear unidad al interior del partido para que el PMDB tuviera un candidato propio. Ahora la situación parece diferente porque Temer tiene la pretensión de asumir ese protagonismo. No se sabe si lo conseguirá, pero sería una novedad importante en el escenario político nacional”, concluyó Peres da Silva.
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