BRASIL: EL GOBIERNO DESCARTÓ QUE VAYA A REPRIMIR A LOS SIN TIERRA
“Lo que no queremos es que se nos pida violencia o represión. Vivimos en un estado democrático y reconocemos la existencia de un problema social. No es un problema de Policía”, afirmó Márcio Thomaz Bastos, ministro de Justicia, en una entrevista con la red de TV Globo.
Agregó que “no estamos durmiendo frente a la situación en el campo. La Policía realiza un relevamiento minucioso, de modo que si se quiebra la legalidad el gobierno asuma el rol que le corresponda”.
De esta manera, Bastos, quien tiene a su cargo la seguridad en todo el país, salió al cruce de las críticas de los productores rurales y los políticos de la oposición, que solicitan al gobierno una respuesta más dura a las ocupaciones de tierras, mientras muchos de los primeros organizan verdaderos ejércitos privados.
Bastos admitió que era previsible que la llegada al gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) renovara las expectativas de los campesinos Sin Tierra.
Durante el primer semestre del gobierno de Lula da Silva hubo más invasiones de tierras e inmuebles públicos que durante todo el año pasado. Según los líderes del MST, se trata de una táctica para lograr que el presidente Lula concrete su promesa electoral de realizar una “amplia y completa reforma agraria”, que solucione el secular problema de la distribución de la tierra en Brasil.
En ese sentido, el ministro de Seguridad Alimentaria, José Graziano, desmintió que el presidente Lula da Silva haya admitido que no podrá cumplir su meta de distribuir este año tierras a 60 mil familias, como publicó la prensa local.
“Dijeron que Lula dijo eso pero no lo dijo”, señaló Graziano. Además de la ola de ocupaciones, los líderes Sin Tierra están desplegando una variada ofensiva verbal.
En Pernambuco, en el noreste del país, el coordinador del MST Jaime Amorim amenazó con recurrir a la lucha armada para mantener a 300 familias acampadas en un ingenio azucarero a 64 kilómetros de Recife, la capital de ese Estado.
“Sólo nos quedó una decisión: organizarse para resistir. La tarea ahora es armarse. Si la Justicia es tan atrasada, entonces el pueblo va a tener que buscar una forma de combatir porque la violencia ya está declarada”, dijo Amorim.
El dirigente campesino hizo estas declaraciones luego de que el Tribunal de Justicia de Pernambuco, el máximo organismo judicial en ese Estado, decidiera reintegrar el ingenio a sus dueños.
El ingenio fue considerado improductivo por los Sin Tierra y por el Instituto Nacional de Reforma Agraria. “Ahora, todas las posibilidades de resistencia existen, incluso la armada”, precisó Amorim.
De acuerdo con el juez Luiz Caros Freitas Medeiros, miembro del Tribunal de Justicia, la ola de ocupaciones de tierras “se debe al presidente Lula, que en la campaña prometió que iba a hacer la reforma agraria y hasta hoy no la realizó”.
“Es el Estado el que debe hacer la reforma agraria”, sostuvo Medeiros. Según el abogado del Movimiento de Sin Tierra, Bruno Ribeiro, la decisión del Tribunal fue “política ya que vulnera la Constitución al no reconocer el derecho a la vivienda, al trabajo y a la vida”.
La semana pasada, otro de los líderes de los Sin Tierra, Joao Paulo Stédile, dijo que “la lucha campesina abarca hoy a 23 millones de personas. Del otro lado, hay 27 mil terratenientes. ¿Será que mil perderán contra uno?. Nos falta unirnos. No vamos a dormir hasta acabar con ellos”.
Pernambuco es el Estado brasileño donde más ocupaciones de tierras hubo en estos casi siete meses del gobierno de Lula da Silva, con 31 invasiones.
En este Estado nordestino, como en otros de Brasil, el conflicto agrario es secular y se remonta los primeros tiempos de la colonia, cuando la principal riqueza, la caña de azúcar, exigía grandes plantaciones con abundante mano de obra.
Pero, a partir de los 50, la crisis de los grandes cultivos, como el café, y la tecnificación del campo, dejó a miles de campesinos sin trabajo. Algunos pasaron a engrosar los barrios pobres de las ciudades, pero otros ensayaron distintas formas de organización que desembocaron en 1984 en la creación del MST.
Dos años de prisión para un líder del MST
José Rainha, uno de los más activos líderes MST, fue condenado hoy en primera instancia a dos años y ocho meses de prisión por portación ilegal de armas.
Los abogados de Rainha, de 43 años, podrán apelar a la sentencia, pero por decisión del juez Atis de Araújo, deberá permanecer en prisión, pues existe “riesgo de fuga” si se le otorga la libertad condicional mientras se tramita la apelación.
Rainha es el principal dirigente del MST en la región conocida como Pontal de Paranapanema, una zona del interior del estado de San Pablo en la que los conflictos por la propiedad de las tierras han causado diversos brotes de violencia en los últimos años.
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