BRASIL ENFRÍA LA DISPUTA CON ARGENTINA Y DICE QUE LA RELACIÓN ES "PRIORITARIA"
Para que exista una pelea tiene que haber dos.” Con esa frase, una de sus preferidas, el ministro Celso Amorim expresó que si Brasil decide no enfrentar a la Argentina, por consiguiente, “no hay disputa”.
Dicen que dio órdenes a su cancillería de no tomar ninguna medida y atribuyó las tensiones a “diferencias de opiniones sobre temas puntuales”. El tipo de respuesta que suele exasperar a la diplomacia y al Gobierno argentino. Ayer por la mañana, en una incipiente autocrítica, Amorim admitió por primera vez ante la prensa: “Brasil debería haber hecho más por la Argentina”, y también señaló la “importancia estratégica que Brasil otorga prioritariamente, y por encima de cualquier otra cosa, a la relación con la Argentina”.
En Itamaraty, sede de la diplomacia brasileña, muchas voces sugerían una reacción “a la altura” de las declaraciones del canciller Rafael Bielsa, quien admitió roces en varios temas.
Los medios brasileños señalaban ayer al ministro de Industria, Luiz Fernando Furlán, ahora en Washington, como el funcionario más proclive a endurecer posiciones con la Argentina.
Ejemplo de los tiempos conflictivos fue la historia que involucró, además, ayer, a los vicecancilleres Jorge Taiana y Samuel Pinheiro Guimaraes. Versiones brasileñas dijeron que el argentino “había pegado el faltazo” a una cita en Río de Janeiro, donde se suponía que debían conversar de los recientes conflictos. Pero desde la orilla argentina aclararon a Clarín que la invitación para una reunión tripartita con el vicecanciller venezolano para ajustar los detalles de una reunión de los tres presidentes —Kirchner, Lula y Chávez— nunca se había podido confirmar porque Taiana estaría en Nueva York, en la Cumbre de No Proliferación de la ONU. Allí el delegado brasileño abrió la sesión de oradores.
En rigor, no hubo una alternativa a esa fecha imposible de cumplir. Pinheiro Guimaraes está considerado, junto con el asesor de Lula Marco Aurelio García, un “argentinófilo”.
Ayer, el canciller Amorim no atendió a los reiterados llamados de este diario a París. Declaró sí públicamente que “buscamos actuar de manera coordinadacon el Gobierno argentino. Es siempre el primer país a ser oído”.
Bielsa dijo el martes todo lo contrario y habló de “desorden” como mínimo, para definir las movidas conjuntas regionales.
Convidado a la discusión sobre la pelea entre Argentina y Brasil, el embajador de Washington en Brasil, John Danilovich, sostuvo: “Apenas oí hablar del asunto.” Pero igual dio una opinión al paso: “El liderazgo brasileño es un hecho, una realidad en la región y en el mundo.” Pasó un aviso al recordar que Amorim se comprometió ante la secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, “a impulsar el ALCA”.
Para el gobierno de Lula da Silva parece claro, según admitió ayer el propio Amorim, que si se retoman la negociaciones en el ALCA, será más importante que nunca una sólida alianza dentro del Mercosur. “Sin ese bloque, Brasil pierde fuerza como líder regional”, señalaban ayer en la prensa brasileña. Por eso, Amorim repitió hasta el cansancio: “El gobierno de Lula está decidido a profundizar esa alianza y vamos a continuar trabajando en ese sentido.” Fue entonces que admitió que “Brasil debería hacer más por la Argentina”.
Y en un arranque de humildad, el ministro dijo: “Tenemos que preguntarnos en qué nos equivocamos. Podemos haber errado. No lo sé. Es posible que se nos haya olvidado hacer algo que tendríamos que haber hecho.”
“Pero puedo decir tranquilo que buscamos hacer lo mejor. Claro que a veces alguna cosa se escapa”, agregó en el mea culpa.
Sobre el Mercosur y la Comunidad Sudamericana de Naciones, la diplomacia brasileña también contemporizó: “Podemos tener visiones diferentes, por ejemplo, en la necesidad de un equilibrio entre profundizar el Mercosur y apostar a Sudamérica. Pero creemos que los dos procesos pueden caminar juntos.”
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