BRASIL: LA MÚSICA, ARMA DE LOS NARCOS PARA RECLUTAR CHICOS
Para conquistar la adhesión de los jóvenes de las favelas y reclutar chicos, los narcotraficantes del Comando Rojo financian la realización de CDs, con canciones que ofrecen una visión casi romántica de la actividad violenta de esta banda, el principal grupo narco de Brasil. Después de capturar el mercado de Río de Janeiro, estos CDs ganan ahora el centro de San Pablo, donde son comercializados en forma semiclandestina por vendedores ambulantes.
El miércoles de esta semana, la policía paulista detuvo a cuatro adolescentes que acababan de comprar uno de estos discos. Con canciones que reivindican a Fernandinho Beira Mar, el temido jefe del Comando Rojo, las músicas tenían de fondo un tema excluyente: tiroteos y ráfagas de ametralladoras. Bajo el título de “Proibidao de Bangu 1”, cuya traducción aproximada sería “prohibidazo de Bangú 1”, las letras del CD secuestrado a los jóvenes paulistanos, celebran los asesinatos cometidos en el penal carioca Bangu. Si por un lado las canciones enaltecen a Beira-Mar, hoy preso en un penal de alta seguridad de San Pablo, por el otro se burlan de la terrible muerte del traficante Ernaldo Pinto de Medeiros, o “U¬”, ejecutado y quemado por el propio Beira-Mar a fin del año pasado, durante una rebelión en la prisión carioca. Una estrofa dice, por ejemplo, “hay olor a Ué quemado”.
Otras canciones aluden a las “dulzuras” de la marihuana y a la guerra entre bandas adversarias (ver “Olor…). “Proibidao de Bangu 1” incluye como “batería” las explosiones de granadas y el sonar de sirenas.
El uso de canciones como medio para aproximarse a los chicos y jóvenes viene desde hace unos años en Brasil y tiene antecedentes más lejanos en Colombia y México. El estilo musical, bautizado como “funk”, nació entre los afroamericanos de EE.UU. y prendió en los bailes de las favelas, precisamente como forma de diferenciarse. Sus cultores dicen que sería inimaginable un ritmo de bosanova para hablar del narcotráfico. El grado de penetración crece a grandes saltos. Recientemente, en una única operación policial, fueron secuestrados en Río de Janeiro más de 300 CDs de música “funk”. Sus letras aludían al sexo, las drogas y las armas.
Si el Comando Rojo fue uno de los primeros en usar la música para difundir sus mensajes entre los chicos de las favelas, hoy el método es usado por las otras dos grandes alas del tráfico de drogas carioca: el Tercer Comando y la facción Amigos de los Amigos (ADA). Algunas letras son “instructivas”: enseñan, por ejemplo, cómo deshacerse de cuerpos de personas asesinadas. Otras hablan en tono zumbón de las relaciones promiscuas entre los narcotraficantes y los policías.
La policía secuestró, hace un tiempo, el CD “Prohibidazo parte 2”, con la figura de Osama bin Laden en la tapa; lo que revela el grado de actualización informativa, y también el tipo de identificación, de los grupos “funk”.
A fines del año pasado, en vísperas de año nuevo, los “clientes” de los puntos de venta de la droga en Río de Janeiro (en portugués: “bocas de fumo”), recibieron un CD de regalo junto con la “compra”. El título era: “Quede loquito y escuche nuestra canción”.
Se trataba de uno de los CD de la serie “Proibidao do rap” (traducido sería algo así como: Prohibidazo del rap), financiado por los jefes del tráfico del morro de Borel y del Complejo del Alemán.
Sin embargo, los CD “funk” o de rap no siempre ponderan al narcotráfico. Varios grupos musicales, nacidos de las propias favelas, intentan reflejar la violencia asociada al tráfico de drogas como forma de provocar el rechazo de los jóvenes.
Es el caso del grupo AfroReggae que realizó el video clip “Conflictos urbanos” a partir del CD “Nueva cara”. El video simula una pelea por la conquista de un punto de venta de drogas. Se filmó en un campo fútbol de la favela carioca Complejo del Alemán.
El cantante del grupo, Anderson dos Santos, nacido también en una “comunidad”, o morro, declaró que la banda quiso transmitir precisamente una idea contraria a la disputa por las drogas.
“Queremos desviar al joven del camino del narcotráfico a través de la música. Pero también queremos llamar la atención de la sociedad sobre el problema”, declaró el vocalista. En otro ámbito, dos directores de cine, Breno Silveira y Kátia Lund, trabajaron en el videoclip “Mi alma” junto al escritor Paulo Lins, autor del libro “Ciudad de Dios” (sobre cuya base se realizó la película homónima). En este video aparecen las imágenes de un muchacho golpeado por policías y la reacción indignada de los habitantes de la favela.
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