BRASIL: LA POLICÍA MATÓ A UN PODEROSO JEFE NARCO DE RÍO DE JANEIRO
Luciano Barbosa da Silva, conocido como “Lulú”, junto con otro hombre aún no identificado, murieron al ser sorprendidos en una zona boscosa de la favela Rocinha, una de las más grandes de Río.
La Rocinha permanece ocupada por cerca de 1.300 policías desde el lunes y para poder controlar una revuelta que estalló el Viernes Santo entre bandas rivales de narcotraficantes.
La muertes de hoy elevan a 12 -tres peatones, dos policías y siete traficantes- el número de víctimas por la violencia en Rocinha, ubicada en las colinas del sur de Río y cerca de las barriadas de clase alta.
La policía ocupó la mansión de cuatro pisos de Da Silva, ubicada en la parte más alta de la colina de Rocinha, y aseguró que encontró en la residencia más de 500 cargas para rifle y munición de pistolas automáticas.
Las autoridades describieron la residencia de Da Silva como un palacio, que incluye piscina, sauna, y discoteca privada recubierta de espejos, además de estar en posición estratégica con una visión total de la favela y acceso a los bosques cercanos en caso de tener que huir.
La guerra estalló el viernes, cuando una banda de traficantes de la vecina barriada de Vidigal intentó tomar el control de los puntos de ventas de drogas en Rocinha. La invasión estilo comando detonó las señales de alarma en Río de Janeiro, donde la violencia relacionada con el tráfico de droga raramente alcanza las zonas ricas.
Rocinha y Vidigal están a unos metros de distancia de los mejores balnearios, hoteles lujosos, edificios de condominio de Río, y la vía lleva a la zona donde se realizarán los Juegos Panamericanos del 2007.
Tras la ocupación policial pareció regresar la calma a Rocinha, una de las 600 favelas de Río de Janeiro, con cerca de 56 mil habitantes.
La violencia llevó a que la gobernación de Río solicitara la presencia de 4.000 efectivos de las fuerzas armadas. Pero tras un debate sobre las condiciones del pedido y sobre quién recaería el comando de tales tropas en Río, el ministro de Justicia, Marcio Thomas Bastos, afirmó hoy en Brasilia que era un pedido que “creo que no podrá ser atendido”.
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