BRASIL: LULA RELANZA SU GOBIERNO
Ignorando la oposición de su propio partido y de algunos de sus principales aliados, el Presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, confirmó anoche que la actual Ministra de Energía y Minas, Dilma Rousseff, será su nueva Jefa de Gabinete. El principal cargo de su equipo de Gobierno había quedado vacante hace seis días, tras la renuncia de su brazo derecho, José Dirceu, que debió dejar su puesto por el escándalo de los supuestos sobornos en el Congreso.
Con el nombramiento de Rousseff, una funcionaria considerada intransigente y apolítica, Lula pretende dar un mensaje hacia afuera y hacia adentro. Hacia afuera, el Mandatario intentará cambiar la cara de su gobierno -cuya popularidad cayó cinco puntos en tres meses- con la ayuda de una mujer que logró capear la crisis energética de Brasil y bajar las facturas de electricidad, además de haber entregado su juventud a la lucha por sus ideales.
Hacia adentro, el mensaje es igualmente rotundo: aunque los necesita desesperadamente para gobernar, en especial en el beligerante Congreso, ni el Partido de los Trabajadores ni su principal aliado, el PMDB, lograrán torcer el brazo del Presidente en su decisión de echar a quienes hicieron tambalear a su Gobierno por su afección a viejas políticas clientelistas.
“Es mi historia personal la que está en juego. Mi madre, que murió analfabeta a los 65 años, me enseñó que lo único que no puede perder un hombre es su derecho a caminar con la cabeza erguida”, había dicho Lula la semana pasada.
La decisión de nombrar a Rousseff en el cargo más importante de su Gobierno fue personal e intuitiva. Una decisión tomada casi en soledad y que fue recibida con ironías por la oposición del PSDB (el partido de Fernando Henrique Cardoso): “Esta designación no apaga la crisis. Rousseff es una Margaret Thatcher del Tercer Mundo”, advirtió el líder de ese partido en el Senado, Arthur Virgilio.
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Lula, que volvió tres horas antes de lo previsto de Asunción, donde participaba de la Cumbre del Mercosur, podría anunciar más cambios de gabinete hacia el fin de la semana. La reestructuración contemplaría una mayor presencia de dos de los partidos aliados en el gabinete: el PMDB y el Partido Progresista (PP). De esta manera, el mandatario brasileño intentará airear y ampliar la base de apoyo de su administración, que se desangra ante las denuncias de corrupción formuladas por un ex aliado, el líder del PTB, Roberto Jefferson.
Lula también aprovecharía la oportunidad para sacar de su tablero político a dos funcionarios salpicados por otros casos de corrupción: el ministro de Previsión Social, Romero Jucá, y el presidente del Banco Central, Henrique Meirelles. Sin embargo, en un claro ejemplo de que el PT circula por sus propios carriles, el partido fundado por Lula ratificó a ambos funcionarios como miembros de la agrupación durante una reunión extraordinaria realizada en San Pablo el fin de semana pasado.
Otro de los ratificados por el PT fue el ex Jefe de Gabinete, Dirceu, que volverá mañana a su banca de diputado para intentar defenderse de la acusación de haber coordinado el pago de coimas de hasta 12.000 dólares mensuales a legisladores aliados a cambio de sus votos.
Después de varios días de dudas, Rousseff aceptó finalmente ayer el ofrecimiento de Lula, cuando el presidente le prometió su apoyo incondicional en un paréntesis en la Cumbre del Mercosur en Asunción. La funcionaria, que había recibido la oferta jueves último, vaciló a último momento al enterarse de la tenaz oposición de los dos principales partidos brasileños, el oficialista PT y el aliado PMDB, que querían a una figura política en ese puesto clave.
Exasperados por la llegada de esta “niña mimada de Lula” que no está interesada en la actividad partidaria (fue la primera en ser confirmada en su gabinete de transición, en 2002, pese a que sólo tenía dos años de militancia en el PT), algunos petistas habían llegado a sugerir al ministro de Educación, Tarso Genro, para reemplazar a Dirceu.
Dilma Rousseff nació hace 55 años en Belo Horizonte. Dicen que, como buena mineira, habla poco y que cuando lo hace no quedan dudas sobre lo que piensa o quiere. Lula se siente cómodo con su estilo sencillo y directo. La nueva jefa de gabinete, que asume hoy, se recibió de economista con un doctorado en teoría económica en la Universidad de Campinhas. Desde su combativa adolescencia se opuso a la dictadura militar brasileña, estuvo presa durante tres años en San Pablo y, según ella misma ha contado, fue “física, psíquica y moralmente” torturada durante 22 días. “Luiza”, “Wanda”, “Estela” y “Patricia” fueron algunos de los nombres falsos que utilizó en la clandestinidad. Uno de sus captores militares la llamó, irónicamente, “la Juana de Arco de la guerrilla”. Casada en dos ocasiones, tuvo una hija, Paula, de su segundo matrimonio, con un ex guerrillero.
Como Ministra de Energía y Minas, Rousseff había dicho que el gran compromiso del gobierno de Lula era evitar que Brasil volviera a pasar por los apagones y el racionamiento de energía, que en 2001 azotó la producción industrial del país. Lula siempre le agradeció que supiera gerenciar esa crisis con éxito, y ahora espera que la funcionaria saque adelante por lo menos cinco proyectos de desarrollo que duermen en la jefatura de gabinete, olvidados por Dirceu.
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