BRASIL PERDIÓ 1-0 EN LA ALTURA DE QUITO
El Brasil de Ronaldo, Ronaldinho y compañía subió a la altura de Quito y allí, bien arriba, a 2.800 metros sobre el nivel del mar, dejó olvidado su invicto. Ecuador volvió a ganarle, como la última vez que los brasileños pisaron esta tierra, por las eliminatorias anteriores, en 2001.
Esta vez también fue por 1 a 0, con un golazo de Edison Méndez. El volante recibió de Delgado, que hasta ahí había hecho todo mal. Como venía, Méndez le pegó ante la salida de Juan y la pelota se metió bien al ladito del palo derecho de Dida.
Así, con este resonante triunfo, Ecuador trepó hasta 16 puntos y quedó apenas a cuatro de Brasil, que se estancó en 20.
La balanza se inclinó recién a los 32 del segundo tiempo. Antes, Brasil había jugado a media máquina, sabiéndose casi clasificado al Mundial de Alemania. Luego del gol de Ecuador, Parreira se acordó de sacarlo del banco a Adriano. Pero ya era tarde, demasiado tarde.
El partido fue entretenido y el resultado terminó favoreciendo al equipo que jugó un poco mejor. En ningún momento del partido aparecieron en su verdadero nivel Kaká, Ronaldinho y Ronaldo, y eso le facilitó las cosas a Ecuador. Un Ecuador que manejó bien la pelota, aunque de a ratos careció de profundidad.
El ingreso de Franklin Salas en el arranque del complemento fue fundamental para que Ecuador empezara a generar mayor peligro del que había tenido en la etapa inicial. Allí, solo había inquietado a Dida con un cabezazo de Delgado que el arquero, espléndido, salvó por dos veces consecutivas.
Los brasileños, sin manejar tanto la pelota, también habían asustado algo a Villafuerte. Un remate de Ronaldo que se fue cerca y tres jugadas interesantes de Kaká (dos se fueron afuera y la otra la atajó el arquero).
En una cancha resbaladiza por la lluvia que cayó durante el día, pudo haberse puesto en ventaja Brasil con un tiro libre de Ronaldinho que, primero pegó en la barrera, y en el rebote, el hombre del Barcelona estrelló contra el travesaño, previo manotazo del 1.
Pero, dicho está, con Salas, Ecuador creció en fútbol y en profundidad. En uno de sus intentos, Delgado desperdició una chance increíble: cabeceó solo, con Dida en el piso, y la tiró por encima del travesaño.
Cafú aportaba salida por derecha y hasta tuvo alguna situación de peligro (se la tapó el arquero). Pero no pesó lo mismo Roberto Carlos, por izquierda, que pasó casi inadvertido en Quito.
Brasil no se agitaba. Ni se despeinaba. Seguía a paso lento, tocando para un lado y para el otro, como cuidando energías. El empate, después de todo, no le sentaba mal. Parreira metió a Ricardinho y a Dudú antes de decidirse por el goleador Adriano.
El delantero del Inter estuvo apenas diez minutos en la cancha, pero generó un jugadón por izquierda que Ronaldo —difícil de creer tratándose de él—definió mal y la tiró afuera.
Esta vez, la alegría fue toda ecuatoriana. Que se acomodó lindo en la tabla de posiciones, que se va metiendo de a poquito en Alemania 2006. Que ya no le tiene ningún miedo a los poderosos brasileños. Al menos, claro, jugando en casa…
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