BRUSCA CAÍDA EN EL TRABAJO DEL CONGRESO
En un año electoral marcado por la división del justicialismo, la productividad de la Cámara de Diputados bajó un 64 por ciento: aprobó 124 proyectos menos que en 2004.
Si se computan las sesiones ordinarias y extraordinarias hechas hasta el 23 de diciembre pasado, en 2005 los diputados lograron aprobar 71 proyectos, contra 195 del año anterior.
El Senado aprobó 145 proyectos en 2005, más del doble de los que sancionaron los diputados en el mismo período, aunque fueron 40 iniciativas menos que en 2004, cuando habían aprobado 195.
Los datos surgen del anticipo de un trabajo realizado por la Asociación por los Derechos Civiles (ADC) sobre la actividad legislativa del Congreso nacional en 2005. La investigación revela un hecho significativo: el 100% de los proyectos enviados por el Poder Ejecutivo que llegaron a debatirse en la Cámara baja fueron aprobados.
Según esas estadísticas parlamentarias, cualquier esfuerzo parece poco a la hora de enfrentar al oficialismo en Diputados, donde la totalidad de los 22 proyectos enviados por el Gobierno que se trataron se convirtieron en ley, contaran o no con el favor de la oposición.
Aunque hay decenas de proyectos del oficialismo sin aprobación y que esperan su turno para ser tratados en las comisiones correspondientes, el trabajo de la ADC sólo analiza los proyectos que llegaron a debatirse en el recinto.
El estudio señala que en la Cámara baja, además de aprobarse todos los proyectos enviados por el Poder Ejecutivo, también se aprobó el ciento por ciento de los que habían sido iniciativa del Senado, pero sólo el 25 por ciento de los proyectos que partían de una iniciativa de Diputados.
“En el Senado se aprobó el doble de proyectos y se sesionó el doble de veces que en Diputados. La Cámara baja estuvo más abocada a lo electoral, y los problemas internos del PJ [la división entre kirchneristas y duhaldistas] impidieron sesionar”, fue la conclusión de Carola Lustig, responsable del trabajo de la ADC, una organización no gubernamental y apartidaria creada en 1995 para promover el ejercicio de los derechos ciudadanos.
La investigación también analiza el total de proyectos aprobados según su lugar de procedencia.
De allí surge que en Diputados hubo 22 proyectos provenientes del Poder Ejecutivo, 35 con iniciativa de esa Cámara y 14 provenientes del Senado.
En el Senado, de los 145 proyectos aprobados en 2005, 48 provenían del Poder Ejecutivo, 25 de la Cámara de Diputados y 72 del propio Senado.
AUTOCRÍTICA
Al contrario de lo que podría pensarse, en el oficialismo admiten culpas por la magra tarea de los diputados.
Hace unas semanas, casi a modo de balance, el nuevo jefe del bloque del Frente para la Victoria (FV), el diputado santafecino Agustín Rossi, había dicho: “Todos somos conscientes de que durante el último año esta Cámara no funcionó con sus oídos en sintonía con lo que reclama la sociedad”. La oposición aprovechó la frase para echarle la culpa al kirchnerismo por esa “sordera”.
Consultado por LA NACION, el diputado Jorge Argüello (FV-Capital) también ensayó una autocrítica oficialista. “Somos más responsables [de la falta de sesiones] porque somos más numéricamente”, admitió el legislador kirchnerista, que atribuyó la inactividad a “un año electoral atípico, donde el oficialismo se fragmentó y eso resintió lo institucional”.
En cambio, Argüello justificó la aprobación perfecta de los proyectos del Poder Ejecutivo por la mayoría propia que el peronismo tuvo hasta las elecciones del 23 de octubre. “Nuestra tradición presidencialista, sumada a la crisis y a la mayoría propia da ese resultado, que acelera los temas que impulsa el Gobierno”, razonó.
Los diputados opositores consultados por LA NACION fueron menos comprensivos en el análisis.
“No sólo hay poca actividad, sino que lo único que se aprueba es lo que le interesa al Ejecutivo. Hay un sometimiento del Congreso a la consigna de que eso es lo único que sale, y sin modificaciones”, se quejó el diputado Roberto Iglesias (UCR-Mendoza), titular del radicalismo.
Desde el partido de Elisa Carrió compartieron su mirada. “El Presidente gobierna por decreto y el Parlamento lo único que hace es ratificar sus proyectos”, sostuvo el diputado Adrián Pérez (ARI-Buenos Aires). Y agregó que “por la decisión del kirchnerismo de no hacer funcionar las comisiones, si 2004 había sido malo, éste que terminó fue pésimo” en el trabajo parlamentario.
Para Ricardo López Murphy, líder de Recrear y socio del macrismo en la alianza Pro, votar sobre tablas, sin una discusión seria en las comisiones, es parte del problema.
“Ese principio se aplica en la mayoría casi hegemónica que operó de manera lamentable en los últimos días”, dijo, respecto de las últimas leyes que sancionó el Congreso.
Se le sumó el diputado macrista Federico Pinedo (Pro-Capital), coordinador del interbloque Propuesta Federal, que responsabilizó de la falta de sesiones “a la decisión del oficialismo de no discutir nada y a la delegación de facultades legislativas en el Poder Ejecutivo”. Según su visión, eso genera “una actitud de genuflexión del Congreso”.
LOS PROYECTOS
Más allá de los números, la crítica opositora contra la influencia del Poder Ejecutivo sobre el Congreso tal vez tiene su origen en que varios de los proyectos más importantes que se aprobaron en 2005 respondieron a la voluntad del Gobierno.
Un ejemplo claro de ello fueron las sesiones extraordinarias de diciembre, en las que se aprobaron proyectos cruciales para la agenda oficial, como la prórroga del impuesto a las ganancias, la ratificación del decreto que ordenó el pago total al Fondo Monetario Internacional (FMI), el presupuesto 2006, la prórroga de la ley de emergencia económica y la de financiamiento educativo.
Sin embargo, según el trabajo de la ADC, después de las elecciones de octubre la división del peronismo obligará al oficialismo a negociar más para obtener la mayoría que necesita (129 votos).
“El estilo presidencial de marginar al Congreso no va a ser posible si se pretende gobernar institucionalmente; el Gobierno necesitará una política de consenso para lograr quórum”, concluye el trabajo de la ADC, en previsión de lo que ocurrirá el año legislativo que viene.
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