BRUTAL AGRESIÓN CONTRA UNA OPERADORA DE RADIO DEL 107
Carla Torres, de 34 años, atendía la radio del importante servicio anoche, sin pensar lo que iba a ocurrir cerca de las 3 de este martes. Aproximadamente a esa hora, abandonó su oficina para ir al baño del establecimiento, para lo cual tuvo que atravesar el playón por el que ingresan las ambulancias (el portón de acceso siempre queda abierto).
En el camino, Carla fue sorprendida por un individuo que habría intentado robarle –entre otras cosas- un teléfono celular, para lo cual la agredió con saña, la tiró al piso y golpeó su cabeza contra el suelo. No conforme con ello, el delincuente la pateó con fuerza en el estómago, antes de darse a la fuga.
“Siente que la manotean de los pelos y la tiran para atrás. Ella intenta defenderse atajándose los golpes”, pero el bruto la arrastró por todo el playón del galpón, hacia donde están los vehículos. Ahí “empezó a agredirla y a manosearla”, relató Sergio Santucci, esposo de la víctima.
A causa de la resistencia que opuso Torres, y de los gritos que pudo dar, sus compañeros corrieron a ver qué sucedía, mientras algunos salieron tras el atacante, que no dejó rastros y se fugó del galpón de Castellanos y Güemes.
A TERAPIA
Sus compañeros trasladaron de urgencia a la mujer hasta un sanatorio céntrico de nuestra ciudad, donde recibió las primeras atenciones y fue internada en la Sala de Terapia Intensiva.
Carla Torres permanecía la noche del martes en el lugar, donde se le practicaban distintos estudios. Profesionales del centro médico informaron que la víctima presenta politraumatismos en la cabeza y el abdomen, aunque su estado era estable.
La mujer, madre de dos pequeños, está internada en el sanatorio privado y ninguna autoridad de Salud se acercó durante la tarde de este martes a preguntar en qué estado se encontraba.
TRAUMAS PSICOLÓGICOS
Si bien en un principio los golpes parecieron superfluos, su marido relató a El Litoral: “Después de que la dejaron en casa, empezaron las reacciones”, explicó Santucci. “Clínicamente está evolucionando muy bien, pero psicológicamente no sé como va a quedar”, se lamentó su marido.
Santucci, que hace 25 años se desempeña en la Dipaes, aseguró que “es la primera vez que pasa” algo similar. A sus vez, varios compañeros se mostraron hartos de lo que está ocurriendo en el lugar de trabajo, donde por las noches no hay sereno, cuidador o efectivo policial contratado por la dirección.
Este episodio reflota uno de los viejos reclamos reiterados por el personal de esa repartición provincial, vinculado a las inadecuadas condiciones en las que deben realizar sus funciones.
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