BRUTAL HOMICIDIO DE UN JUBILADO EN DON BOSCO
El cuerpo sin vida de un hombre mayor de 60 años fue encontrado esta mañana en el interior de un domicilio del barrio Don Bosco -zona norte de la ciudad- en un violento suceso que investiga la Policía.
La víctima fue identificada como Gambino Luis Braga, de 65 años aproximadamente, el que fue hallado sin vida en el interior de un dormitorio donde además podía observarse un gran desorden.
El mencionado era un jubilado, separado, de buen concepto entre sus vecinos, quien para aumentar los pocos pesos de su mensualidad cuidaba una finca de calle Boneo al 3400, cuyos propietarios se encuentran de viaje en el exterior.
Sin embargo, pese a esta actividad, don Gambino siempre se hacía tiempo para ir hasta su domicilio original, en calle Rivadavia 7546, a los efectos de controlar que todo estuviese en orden y, de paso, mantener contacto con los suyos.
Este “ritual” lo cumplía “religiosamente” todos los días.
Por supuesto que su ausencia este fin de semana llamó la atención de quienes sabían de esta costumbre, motivo por el cual no dudaron en acudir hasta la finca de barrio Don Bosco, donde esta mañana se toparon con lo peor.
El espanto
El hombre yacía muerto con las manos atadas hacia atrás y en su cabeza tenía colocadas dos bolsas de nylon, lo que le provocó una espantosa muerte por asfixia, de acuerdo a lo indicado por los peritos que acudieron al lugar del hecho.
Desde el interior del inmueble, se advirtió el faltante de numerosos electrodomésticos, restando aún establecer si también faltan otros elementos de valor como dinero y joyas.
Por último, los pesquisas que estudian el caso dejaron trascender que él o los que dieron muerte al jubilado habrían entrado a la casa sin ejercer violencia en las aberturas.
Al cierre de esta edición, personal de la división Homicidios y agentes de la Seccional 9na. realizaban las instrucciones sumarias del caso con conocimiento de la Justicia de instrucción en turno.
Horrible antecedente
Lo acontecido con don Gambino Braga remite de manera obligada a otro aterrador caso que ocurrió a escasa distancia: el que terminó con la vida de la vendedora de ropas Angela Mieres.
Como se recuerda, el cuerpo de la infortunada mujer fue encontrado la madrugada del 27 de abril en el interior de su domicilio de avenida Facundo Zuviría al 6300, donde también había un absoluto desorden.
Angela Mieres, por su trabajo como vendedora tenía múltiples relaciones con empleados de establecimientos públicos y privados, como también con los vecinos de distintos barrios de nuestra ciudad y de la vecina Santo Tomé a los que visitaba como clientes.
De su casa, los matadores se llevaron numerosas prendas de vestir además del automóvil particular de la víctima -un Chevrolet Corsa- que a las pocas horas fue encontrado abandonado en la ciudad de Santo Tomé.
Al cabo de algunos días de incertidumbre la Policía pudo echar luz sobre este episodio cuando detuvo a tres hampones -con los peores antecedentes- quienes quedaron acusados del homicidio.
La pesquisa se orientó definitivamente en dirección a los autores del robo consumado en la casa de Facundo Zuviría al 6300 cuando uno de ellos dio un paso en falso y se delató dejando en el camino un rastro que los investigadores supieron aprovechar.
“Un gringo bueno”
Un vecino no podía salir de su asombro por el desenlace vivido en la casa que cuidaba don Gambino, un “hombre bueno, un gringo que no molestaba a nadie”. Incluso, este vecino le había pedido un machete el jueves a don Gambino, para devolvérsele al día siguiente. “Ahí me dio unas hojas de salvia y me las ofreció para hacer un té. Parecía un hombre muy gaucho”.
A ése y a otros vecinos les llamó la atención la violencia ejercida sobre el hombre, una persona que no podía presentar mayor resistencia, toda vez que era de complexión delgada y lo aquejaba una dolencia cardíaca.
Danilo Chiapello
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