BUEN COMIENZO DE SAN LORENZO EN EL CLAUSURA
Había conquistado el verano. Con esos mismos secretos de seducción que hicieron blanco en el corazón de sus hinchas el torneo pasado: equilibrio y contundencia. Y aunque fue Boca —siempre Boca— el que finalmente pudo quedarse con la gloria vestida de campeonato, San Lorenzo no se resigna a jugar el papel del tercero en discordia. Por historia, por su gente. Por eso anoche, justo en la noche del santo enamorado, no podía dejar de empezar a coquetear con el Clausura…
Y fue así que dejó en el camino a Chacarita, un equipo que está obligado a bailar con la más fea. Porque el promedio es una amenaza cierta, y mucho deberá mejorar el equipo ahora dirigido por el uruguayo Luis Garisto para levantar cabeza.
San Lorenzo consiguió su objetivo con un especialista en enamorar a la pelota, como Leandro Romagnoli, en su regreso oficial tras una larga ausencia por lesión. No sólo demostró que es el conductor que San Lorenzo necesitaba, sino que además abrió el camino al gol ejecutando magistralmente un tiro libre cuando a San Lorenzo le estaba costando encontrar los espacios rumbo al área.
Ya había dejado San Lorenzo una mejor imagen en el entretenido primer tiempo. Le imprimió mucha dinámica al juego, se destacó en la elaboración basándose en sus dos enganches, Romagnoli y Cornejo y en sus intenciones ofensivas. Aunque buscó por afuera, soltó a sus volantes e intentó sorprender, dentro del área le faltó definición. Ahí estuvo su déficit.
Tuvo, de todos modos, algunas situaciones como para desnivelar eso que aparecía complicado de resolver. Carreño tiró desviado, tras un centro de Santana, a los 7 minutos. Un derechazo de Damián Luna fue rechazado en la línea por Aguilar, a los 11. Y sobre el final, Luna combinó con Zabaleta, vino el pase a Carreño, quien giró pero remató débil a las manos de Burtovoy.
Chacarita también mostró falta de poder en el área. Intentaba con Rivero, con Pompei o con algún intento de media distancia. Pero a diferencia de San Lorenzo no dispuso de situaciones favorables. Todos sus intentos terminaron completamente desviados.
Apenas comenzó el primer tiempo Chacarita pareció acordarse de como golpear. Graf quedó mano a mano con Ramírez y se lució el arquero visitante para desviar al córner. Luego Chacarita ocupó mejor los espacios, le agregó más rigor todavía a la marca y le cerró los caminos a San Lorenzo. Hubo cambios tácticos: Insaurralde, que reemplazó a Pompei, ocupó la franja izquierda de la defensa y Mignini subió al medio.
Para intentar cambiar el panorama, Gorosito también apostó al cambio. Con la entrada de Román Díaz su equipo pasó a jugar con tres delanteros. Pero seguía sin entrar en el área rival con chances concretas. Como para ratificar que el Beto Acosta no se va a olvidar rápidamente; ni siquiera tres atacantes consiguieron disimular la falta del goleador santafesino. Más allá que el equipo siempre buscó, siempre intentó, siempre quiso más.
En eso estaban, cuando Romagnoli pateó un tiro libre, con maestría y eficiencia, para producir la apertura del resultado. Iban 28 minutos.
Y ya en tiempo de descuento, Carreño hizo un jugadón por la punta izquierda y mandó el centro atrás-asistencia para que el chileno Ormazábal convirtiese su primer gol en el fútbol argentino. Y para cerrar la fiesta de San Lorenzo.
Para empezar a soñar, no hay nada mejor que el amor a primera vista. Sobre todo el día de San Valentín. Mejor dicho, la noche de San Lorenzo…
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