BULEVAR Y SAN GERÓNIMO SE CONVIRTIÓ EN DURAZNO Y CONVENCIÓN
No tan puntual, pero dentro de lo que la tolerancia de un público que reunió varias generaciones permitía. A las 21:40 Jaime irrumpió en el imponente escenario montado desde casi dos días antes. Atrás, en fila india hasta ocupar cada uno de sus lugares (y sus instrumentos), “Contraseña”, la banda de excelentes músicos que lo acompañó.
Padres e hijos, militantes de todos los arcos políticos, choripaneros, policías, curiosos, fans, se congregaron frente a la explanada del Rectorado de la Universidad Nacional del Litoral, para ver el brillante recital del uruguayo, que por primera vez llegó a Santa fe para festejar los 86 años de la Casa de Altos Estudios.
El frío no era problema, pero la amenaza de la lluvia (no mucha, pero molesta) que se registró hasta minutos antes del show, sí hizo dudar un poco a los impacientes asistentes.
Con un saco de cuero, una camisa bordó fuera del pantalón, blue jeans, a medio camino entre la formalidad y la informalidad, Jaime Roos se calzó una de las dos guitarras que tenía a disposición en el escenario y soltó los primeros acordes. El aplauso no se hizo esperar, y mucho menos la ovación.
El dispositivo de sonido e iluminación fue impecable, salvo algunos pedidos específicos del cantautor uruguayo sobre cuestiones técnicas.
“Cuando juega Uruguay”, “Cometa de la Farola”, “Milonga de pelo largo”, “Adiós Juventud”, “Durazno y convención”, “Los futuros Murguistas”, “La hermana de la coneja”, “Amándote”, “Que el letrista no se olvide”, “El hombre de la calle”, “Colombina”, “Si me voy antes que vos”, “Amor profundo”, “Calle Yacaré”, formaron parte del repaso que hicieron los uruguayos por el repertorio de clásicos. Claro está que nadie pudo gritarle a Jaime Roos “tocá una que sepamos todos”.
El recital duró dos horas y la gente se quedó con ganas de más, pero no porque no haya recibido lo que fue a buscar, sino que la calidad del recital fue pocas veces vista.
Como no podía ser de otra manera, la cita a la murga Falta y Resto (vieja conocida de los santafesinos) se hizo propicia a la hora de entonar “Adiós Juventud”.
El uruguayo agradeció el calor del público a cada instante, lo mismo con las autoridades de la UNL, a quien agradeció especialemente, “más allá de la diplomacia habitual”.
El espectáculo terminó, pero con la satisfacción de que no defraudó a nadie, y que el saludo de Roos al público (“hasta la vuelta”), no eja de ser una invitación a esperar el próximo recital, aunque haya sido ayer el anterior.
Este contenido no está abierto a comentarios

