BUSCABAN A UNA CHICA Y HALLARON SU CRÁNEO EN UN DESCAMPADO
“Me parece que esto no va a terminar bien, que vamos a tener otra víctima en Bahía Blanca”. La impresión que Julio Moretti tenía a las pocas horas de la desaparición de su hija Luciana, se transformó en una verdad brutal.
El domingo, a nueve días de su desaparición, el cráneo decapitado e incinerado de Luciana Moretti fue hallado por una pareja en un descampado a 20 cuadras de la casa de la víctima, en Ingeniero White (Bahía Blanca).
Fuentes policiales dijeron que un joven de 24 años fue detenido ayer a la mañana en una ferretería que es propiedad de sus padres, en el centro de Ingeniero White.
Por la noche, según confirmaron la Policía y el fiscal del caso, en un allanamiento realizado en la casa del detenido se hallaron más partes del cuerpo de la chica.
Estaban enterrados en el patio de la casa de Valle al 3600, a dos cuadras de donde vivía la chica, señalaron las fuentes.
También, por la denuncia de un vecino, se encontraron más restos óseos en una bolsa, que estaba en un terreno a una cuadra de la casa del joven.
La mañana en que desapareció, Luciana recibió dos llamados: uno a las 4 y otro a las 7. Según la Policía, se hicieron desde la casa del acusado. El joven y la víctima se conocían del barrio y de una bailanta.
Luciana tenía 15 años e iba muy seguido a la bailanta que funcionaba en el club Villa Mitre. Pero el viernes 15 no fue y se quedó despierta en su casa. A las 5.30 tomó mate con su padre (un empleado municipal que realiza tareas de jardinería), hasta que el hombre se fue a trabajar.
A las 6.45 llegó su hermana Antonella y le extrañó que no estuviera en su habitación. Casi una hora después, Luciana llamó para decir que estaba en la casa de Claudia, una amiga, que vive a sólo una cuadra y media de allí. Pero la chica no regresó a su casa y la familia comenzó a preocuparse. “Era mentira, porque a esa hora Claudia estaba trabajando”, dijo su padre.
Un dato aportado por un camionero llevó al hombre hasta la provincia de La Pampa. Habían descripto a Luciana tal como se fue de su casa, con un pantalón gris, una remera rosa y zapatillas. Pero su padre no la encontró. Otras pistas apuntaron a Río Negro, Neuquén y el Gran Buenos Aires. La Policía, que hasta ayer tomaba el caso como una fuga de hogar, las siguió, pero no obtuvo ningún resultado.
Hasta el domingo a la noche, en la casa de Luciana tenían la esperanza de que la chica volviera. Pero a las 22, una comisión policial llegó a la casa para pedir datos de la dentadura de Luciana para realizar una pericia. Querían cotejarlos con el cráneo hallado esa misma noche en un terreno del barrio de Villa Rosas. El fiscal Oscar Duizeide confirmó a las ocho de la mañana de ayer que el cráneo era de Luciana y que lo habían quemado.
Tras reunirse con los padres, el jefe de la Departamental Sur defendió la labor policial. “Jamás se detuvo la búsqueda y creo que se trabajó bien”, dijo el comisario Luis Castro, para salir al cruce de algunos cuestionamientos al accionar de la Policía. Los rastrillajes para dar con la chica se habían iniciado el sábado 16.
Luciana era habitué de “El Gigante Tropical”, la bailanta que funciona todos los fines de semana en los salones del Club Villa Mitre. Allí asisten personas de distintas edades.
La investigación permitió determinar que Luciana tenía muchos amigos y conocidos, pero que su círculo íntimo tenía un promedio de edad de entre 25 y 35 años. Entre ellos, figuraba el joven que ahora está detenido y acusado por el asesinato.
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