BUSCADO POR TRES HOMICIDIOS CAYÓ EN SANTA ROSA
Pablo Cabello, un joven sobre quien pesaban no menos de tres pedidos de captura por hallarse presuntamente involucrado en otros tantos crímenes consumados en el barrio Santa Rosa de Lima a lo largo de 2004, fue capturado este lunes por la noche en el marco de tumultuoso procedimiento practicado por la policía santafesina, en ese mismo vecindario.
Fuentes oficiosas dijeron que el hombre buscado por los asesinatos de José Leiva, Rubén Mondino y Felipe Godoy, crímenes consumados en Santa Rosa los días 23 de enero, 21 de febrero y 12 de setiembre de 2004, tuvo lugar a la 22.30 en la casa de la familia Sanabria a donde llegó en busca de refugio y al cabo de un desesperado intento de fuga.
POCOS AMIGOS
La presencia de Cabello después de dos años de ausencia fue revelada a la policía por medio de una llamada telefónica anónima. El informante habría señalado el sitio donde podían encontrar al nombrado y también habrían ofrecido una descripción de su actual apariencia, su modo vestir y corte de pelo.
Con estos datos los agentes de la Subcomisaría 2a., con apoyo de la Sección Homicidios y Grupo de Operaciones Especiales, se dirigieron a calle Aguado al 2100 y allí lo vieron, aunque fugazmente, porque el hombre que vestía pantalón y campera de jean también calzaba un buen par de zapatillas blancas que le permitieron en fracción de segundos desaparecer en la oscuridad de los pasillos.
No obstante, a sabiendas de que el hombre buscado es un experto en escurrir el bulto, los policías habían rodeado la manzana previamente y así algunos de ellos pudieron verlo cuando cruzó la calle en veloz carrera, para continuar la fuga en la manzana vecina saltando de techo en techo.
ATRINCHERADO
Siempre de acuerdo con la versión recogida este martes por la mañana en Jefatura Cabello buscó la casa de la familia Sanabria -en Estrada y Lisandro de La Torre-, y una vez en su interior se atrincheró en la ventana y advirtió que mataría al primero que intentara acercarse a él.
Pero con el paso de los minutos quienes rodeaban la casa concluyeron que Cabello no estaba armado y decidieron ir por él, claro que para entonces ignoraban que el hombre contaba con el apoyo incondicional de un grupo de mujeres que en medio gran alboroto intentaría entorpecer la acción de los uniformados.
La resfriega que incluyó gritos, amenazas, golpes, corridas y disparos intimidatorios, habría de concluir con el apresamiento de Cabello, pero también con dos policías lesionados.
UNA VENDETTA
La captura de Pablo Cabello se explica en el marco de la investigación de distintos casos de homicidio que desde el 2004 venía investigando la policía.
El 23 de enero de 2004 un santafesino, que por razones forzosas se había radicado en la localidad de Franck, cayó herido de muerte cuando ingresaba al barrio Santa Rosa de Lima con intención de visitar a un familiar.
José Leiva, de 40 años de edad, viajaba como pasajero en el interno 21 de la empresa de remises Express SRL, móvil a cargo del chofer Alejandro Farías (31), cuando en la esquina que forman las calles Aguado y Lisandro de la Torre fue alcanzado por un proyectil en la cabeza.
Uno de los disparos que partieron de un grupo de desconocidos destrozó la luneta trasera del remís y atravesó el cráneo del pasajero, provocándole pérdida de masa encefálica.
Leiva dejaría de existir en el hospital Cullen. Entonces los investigadores sospecharon que el homicidio era parte de una venganza que se inscribía en una secuencia criminal iniciada a fines del 2002 con tras un brutal asesinato en Villa Hipódromo de uno de los miembros más destacados de una familia de santa Rosa.
Por esa muerte la pesquisa llegó hasta Cabello, e igualmente ocurría tras el asesinato del que fue víctima Felipe Godoy el 21 de febrero de ese mismo año. Godoy, quien tenía 25 años, perdió la vida al ser alcanzado por un impacto de bala en abdomen. El crimen tuvo por escenario la propia casa de la víctima, es decir, en pasaje Quiroga al 2000.
AL VECINO
Pero el tercer homicidio que involucró a Pablo Cabello fue el más lamentado en todo Santa Rosa. El 12 de setiembre de 2004 Rubén Mondino dejaría de existir en el hospital público. Mondino viejo vecino y comerciante establecido con una venta de garrafas de gas licuado en Pje. Liniers y Estrada, había sido herido por tres o cuatro delincuentes que lo asaltaron en la mañana del sábado anterior.
Entonces, los vecinos que dijeron haber escuchado dos disparos de arma de fuego, vieron que los integrantes del grupo formado por “caras conocidas”, del propio barrio Santa Rosa, escapaban a la carrera, en distintas direcciones. Y tras la fuga, una vez más el nombre de Cabello fue anotado en la lista de asesinos buscados.
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