Buscan a los responsables de dos muertes en San Pantaleón
Frente a la seccional 6a. de policía, los vecinos del barrio San Pantaleón cortaron, esta mañana, avenida López y Planes. Eso hicieron para reclamar que todos los asesinos que el 11 del corriente terminaron con las vidas de Diego Díaz y Benito López sean detenidos y llevados a la Justicia.También pidieron a la policía que les brindara seguridad porque -sostienen- la amenaza de los forajidos que se adueñaron del barrio no sólo alcanza a los familiares de las víctimas; también llega a todos aquellos que han elegido vivir pacíficamente.Zulema Gamboa, presidenta de la Asociación Vecinal Pro Mejoras del Barrio Barranquitas, expresó la inquietud de los vecinos y, en diálogo con los jefes de la URI, manifestó el temor de que, como suele ocurrir, sea un menor de edad el que se haga cargo de las muertes para despegar del crimen al resto de la pandilla.Por su parte, familiares y amigos de los hombres asesinados a balazos se mostraron dolidos por las versiones que presentaron los hechos ocurridos en calle Estrada como un enfrentamiento de bandas delictivas y, una vez más, dijeron que López fue asesinado por los que cobraban peaje cuando, además de una moneda, quisieron quitarle la bicicleta.Para Benito López, padre de nueve hijos, el rodado era una importante herramienta de trabajo. Precisamente, quienes hoy cortaban la avenida mostraban carteles donde se podía ver a López -también a Díaz- cuando, en bicicleta, cargaban canastos de flores que solían vender en el Cementerio Municipal y distintos barrios de la ciudad.Respuesta policialYa sea a raíz de la movilización de los vecinos o porque en las últimas horas se hicieron nuevos y valiosos aportes a la investigación, pasado el mediodía de hoy la policía ingresó al barrio San Pantaleón -situado a espaldas del Cementerio Municipal- para hacer efectivas numerosas órdenes de allanamientos domiciliarios y capturas, libradas por el juez de Instrucción en turno.Al cierre de esta edición, agentes de las agrupaciones de Unidades Especiales, Cuerpos y Orden Público buscaban, con nombres y apellidos, a los seis o siete sujetos que -se sabe ahora- formaban en la patota asesina.La noche del crimen los López habían regresado a su casa -Estrada al 4900-, después de asistir a una ceremonia religiosa en un templo cercano. Un poco más tarde, Benito López (38) volvió a salir con intención de comprar una gaseosa. En esas circunstancias, la patota que le salió al paso para cobrarle peaje lo golpeó alevosamente.La noticia del incidente llegó al resto de los López y éstos, junto a otros vecinos -entre ellos marcharía Diego Díaz (27)-, fueron al rescate del hombre, que estaba sufriendo un duro castigo.Sea porque era noche cerrada y no vieron cuántos y quiénes los esperaban, o porque la violenta situación no les dio tiempo para medir las consecuencias, los López, Díaz y otras personas que se acercaron al lugar para poner fin al incidente quedaron presos en una encerrona.Más de una decena de individuos que forman en la numerosa banda de "Los Gogó" apareció de todas partes, armados (todos) y decididos a matar. "En pocos segundos, nos rodearon y empezaron a tirar" -dijo Silvia López, quien también resultó herida de bala-. "Nos tiraban y nos tiraban. A mí me pegaron un balazo acá y no es nada -dice señalando el abdomen-, pero a Díaz le dieron en la cabeza y cayó muerto en el acto".Silvia López (29), quien, junto a un importante grupo de vecinos, explicó que lo sucedido nada tiene que ver con una guerra de clanes y, menos aún, con un enfrentamiento entre bandas delictivas, refirió la muerte de Díaz y también recordó cómo su propio hermano, "Moncho" López (44), sería blanco de varios disparos, por lo que hasta el día de hoy tiene en carácter de recuerdo un proyectil alojado junto al hígado.Por su parte, Benita Monzón, esposa de Ramón "Moncho" López, dijo entre sollozos que, dada la confusión, nadie puede decir quién disparó contra su marido y, menos todavía, quien ejecutó alevosamente al infortunado Díaz.A su vez, Nadia Figueredo, ahora viuda de Díaz, dijo que los asesinos dejaron en su casa dos niños huérfanos y otros nueve en la casa de Benito Díaz, quien, con una grave herida de bala en el pecho, habría de fallecer en la ambulancia que lo llevaba en camino al hospital.Hasta hoy por la mañana, la pesquisa policial había permitido la detención de cinco personas, entre las que se cuenta un menor de edad. El problema se presenta cuando la policía intenta reunir testigos entre los habitantes del lugar. Esto, porque -aparentemente- existen presiones para que nadie preste testimonio, ni en sede policial, ni frente al juez.Una dura realidadLos vecinos del barrio Barranquitas y San Pantaleón que esta mañana se presentaron frente a la Comisaría 6ta., ya no soportan el estado en el que viven. Dicen estar sometidos a un clan familiar integrado por una veintena de personas, que a pesar de no tener trabajo ni estudios, tienen propiedades y vehículos, incluso poseen carnet de conducir.Una de las mujeres del lugar dijo que no teme por su vida, sino por la de sus criaturas. Contó que "anoche a las 11, el asesino principal andaba con una escopeta cruzada de lado a lado. Es el barrio de ellos y nosotros a las siete de la tarde tenemos que tener a nuestros hijos encerrados".La mayoría de los manifestantes pertenecen al barrio que está pegado a San Pantaleón -donde se produjeron las dos muertes- porque según dijeron, "la gente de ese barrio apoya a los Ponce, porque les tiene miedo. Son las cinco de la mañana y se pasean armados. La gente paga para vivir, para dormir, para comer y para que los delincuentes se droguen en el barrio".Los presentes contaron que la mujer de una de las víctimas fatales del pasado 11 de enero, tuvo que mudarse a Barranquitas debido a las amenazas recibidas. Los delincuentes habrían prometido saldar cuentas con sus hijos e incendiarle la casa.La voz oficial también se oyó en medio del pacífico reclamo. Ante los desesperados pedidos, el Comisario Piacenza explicó que "hay una investigación por dos muertes, cinco detenidos y dos jueces interviniendo", aunque aclaró que "si no tenemos denuncias no podemos actuar, y el juez tampoco. Después de las declaraciones todas las personas nombradas van a ser detenidas". Y para brindarles un mínimo de seguridad a las familias que habitan la zona, anunció que "ahora tienen dos móviles policiales en el barrio".A su vez, desde Tribunales, el juez de Instrucción de turno confirmó su entendimiento en el caso. Se trata del Dr. Diego de La Torre, quien a pesar de no puntualizar qué medidas se tomaron, no descartó que haya novedades próximamente.Otro testimonio de un joven dedicado al cirujeo y la venta callejera dejó planteado el problema de la siguiente manera: "A los 12 ó 13 años, los hijos que criamos son reclutados para robar. Si no aceptamos tenemos que encerrarnos en casa y vivir como presos, como delincuentes. Al final ellos tienen el derecho de correr con las armas y decirnos que nos metamos adentro para que no nos peguen un tiro".
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