BUSCAN A UN QUINTO SECUESTRADOR
Las Tropas de Operaciones Especiales y la Policía de la ciudad de Santa Fe buscan a un quinto integrante de la banda que secuestró el martes pasado al ganadero Raúl Límido en el norte provincial. Un vocero policial indicó que la mujer de la víctima es considerada la autora intelectual del secuestro y que su sobrino, también detenido, fue quien hizo el contacto con la Banda de los Remiseros, que finalmente secuestró al ganadero.
Esta organización delictiva es conocida por diversos hechos de robo en la capital provincial en los últimos años, deslizaron desde la pesquisa.
Voceros policiales indicaron que les llamó la atención el “trabajo” hecho por los secuestradores, quienes habían maniatado, encapuchado y encerrado en una habitación oscura a Límido, quien –al momento de ser rescatado– estaba en estado de shock y había perdido la noción de tiempo y espacio.
La banda que habría usado de apoyo Gladys Garófoli, según fuentes policiales, está integrada por remiseros que operan en la zona noroeste de la ciudad de Santa Fe, quienes no poseen antecedentes policiales por secuestros, pero sí por robo o “por trabajar como aguantes de delincuentes, es decir que son transportistas o choferes de los ladrones”, confió un portavoz policial.
Otra cuestión que captó la atención de las Tropas de Operaciones Especiales (TOE) fue la manera en que la Banda de los Remiseros tenía recluido a Límido en una casa de la periferia de Santa Fe. “Estaba aislado en una carpa, con la cabeza tapada, las manos atadas por la espalda, y había una música a un volumen altísimo. El hombre había perdido la noción del tiempo y del espacio”, señaló el jefe de las TOE, Gabriel Schettini. “Lo que preocupa es que sabían cómo hacerlo”, admitió otro vocero de la fuerza.
Fuentes policiales que intervinieron en el operativo que liberó a Límido señalaron que en el lugar donde estaba secuestrado vivía uno de los integrantes de la banda, y que en el momento del allanamiento estaba la esposa de uno de ellos con un chico en brazos, mujer que al parecer desconocía el hecho.
El secuestro se concretó el martes 31 a las 9.50 en la ruta provincial 1, cuando Garófoli y Límido viajaban en un Volkswagen Polo desde Colonia Macías, donde viven, hacia San Javier. Cuando habían recorrido unos 15 kilómetros tuvieron que detenerse, porque un auto impedía les el paso. Había un hombre tirado bajo el vehículo, que simulaba que estaba arreglando el auto, y otros dos que tenían abierto el capó. Límido se detuvo e inmediatamente lo encañonaron y lo introdujeron en el auto para trasladarlo al barrio Santa Rita, según reconstruyó la pesquisa.
Garófoli se dirigió al colegio Florean Paucke, donde concurren sus hijos y ella es miembro de la cooperadora. Y le pidió al vicedirector del establecimiento que le “prestara” 5 mil pesos para pagar el rescate de su marido, que era de 40 mil. El profesor desconfió de la solicitud de la mujer y se comunicó con la UR XIV para contar lo que había sucedido. Ayer, el docente –quien pidió que su nombre se mantuviese en reserva– confesó a El Ciudadano que nunca pensó que “iba a afrontar un momento así” en su vida. “Ahí van los dos hijos de Garófoli, y ella era miembro de la cooperadora de la escuela técnica. Es tremendo lo que ocurrió”, dijo el vicedirector.
De inmediato, la policía comenzó a investigar y a sospechar de la versión de la mujer. Los pesquisas hallaron tres testigos que habían observado el momento en que el productor ganadero fue interceptado. Y recién a las dos de la madrugada del miércoles la mujer se quebró y confesó que ella y su sobrino habían tramado el secuestro de su marido, quien –según rumores que circularon por los medios de la zona– habría vendido la semana pasada dos camiones jaula de ganado.
Una fuente policial explicó que la Banda de los Remiseros es conocida en la zona noroeste de la ciudad de Santa Fe, donde opera desde hace tiempo. “El gremio de los remiseros es muy particular, porque surgió en la década del 90 porla alta desocupación y muchos de sus integrantes son, de alguna manera, gente marginal”, interpretó este vocero, quien agregó que operan en los barrios Loyola, Jaspe, Yapeyú y La Loma.
En la mañana de hoy, la esposa de Límido deberá declarar en los Tribunales ante el juez de Instrucción Dardo Rosciani. El mismo camino seguirán el sobrino de la mujer y los otros dos remiseros detenidos y sospechados de haber participado en el secuestro extorsivo. Al cierre de esta edición, la TOE realizaban varios allanamientos en la ciudad de Santa Fe con el objeto de detener al tercer remisero acusado de participar del secuestro.
EL ÚLTIMO CASO EN LA PROVINCIA FUE EN 1998
Los últimos secuestros extorsivos en la provincia de Santa Fe datan de 1998. En dicho año, un joven de Villa Constitución fue capturado por una banda y su padre pagó rescate para su liberación, pero tiempo después la investigación determinó que el joven, de nombre Martín, había actuado en complicidad con quien terminó siendo el único captor: un suboficial de la Policía Federal que por entonces prestaba servicio en San Nicolás.
Otro caso fue protagonizado por la sobrina de un empresario rosarino que, por entonces –también en 1998–, se dedicaba a la administración de un complejo minero en el norte del país. Esta joven fue raptada por una banda que cobró rescate y luego la liberó. Desde entonces, este empresario vivió temeroso por su seguridad y la de los suyos y, un año más tarde, el juez Luis María Caterina ordenó a la policía que custodiara su casa ante nuevo temores. En 1986 dos de sus familiares ya habían sido víctimas de secuestro extorsivo.
MEDIO CENTENAR DE AUDIENCIAS EN UN AÑO
Los archivos policiales dan cuenta que, entre abril de 2004 y mayo de 2005, se han registrado entre 50 y 60 denuncias por amenazas e intento de secuestro en distintas ciudades de la provincia –sin contar los secuestros exprés ni los llamados extorsivos desde las cárceles–, entre ellas Rosario, Santa Fe, Carcarañá, Cañada de Gómez, Puerto San Martín y Arocena. Sin embargo, la jefa de policía, Leyla Perazzo, sólo admitió que en el último año hubo 15 denuncias, según publicó ayer El Litoral.
En algunos casos, los investigadores de la policía santafesina detectaron la presencia de bandas de otras provincias operando con “patas locales”, aunque hasta esta semana no habían pasado de ser simples denuncias. Una fuente explicó que en varias oportunidades tuvieron “pistas certeras sobre posibles secuestros”, aunque los mismos fueron frustrados “con hechos”.
“A veces hemos aumentado el patrullaje en la zona donde vive el amenazado; se ha puesto custodia en la puerta o un móvil en la calle y con eso hemos logrado mantener a raya a este tipo de delincuentes, que siempre están al acecho”, explicó. El secuestro de esta semana, el primero en siete años, causó preocupación en la fuerza, pero también satisfacción por la rápida resolución. “En menos de 30 horas lo hemos resuelto y eso desalienta futuras acciones de este tipo”, dijo la fuente.
Perazzo reconoció ayer que se reciben muchas denuncias por intentos de secuestro y que, si bien hasta esta semana ninguna había llegado a concretarse, algunas terminaron con personas detenidas.
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