BUSCAN A UNA MUJER QUE ES UNA TESTIGO CLAVE EN EL INCENDIO
El juez de Instrucción Carlos Alberto Carbone busca a una testigo que podría resultar clave para determinar si los manifestantes de la protesta estatal que lanzaban bombas de estruendo en la plaza San Martín, el 1º de julio, dirigían deliberadamente los morteros lanzabombas hacia el edificio del Museo de Ciencias Naturales, que se incendió cuando los restos incandescentes de esos artefactos cayeron sobre sus techos y entraron en combustión con hojas secas y una membrana. La búsqueda es a pedido de la fiscal de la causa, Liliana Ditaranto, quien quiere interrogar a la testigo para que aporte lo que sabe sobre lo que ocurrió en esos instantes. El juez también citó a declarar como testigo al rector de la Universidad, Ricardo Suárez, quien se excusó de concurrir personalmente pero aceptó hacerlo por escrito.
Ditaranto y el juez Carbone intentan descifrar quién es la mujer que aparece en un video y se muestran convencidos de que su testimonio ayudaría a dilucidar qué pasó ese día y despejar las dudas en torno a la responsabilidad de algunos manifestantes en el incendio.
La mujer que buscan está registrada en un video proporcionado al juez por un canal de televisión. En la cinta se la puede ver increpando a un militante que parece pertenecer al sindicato de Luz y Fuerza, quien en ese momento manipulaba un mortero en la vereda de la esquina de Moreno y Santa Fe, a metros del museo.
Según las pericias realizadas por los Bomberos Zapadores de Rosario y la Policía Federal, fue precisamente en ese lugar donde comenzó el incendio, que luego se extendió a la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Rosario y también puso en riesgo al edificio del Colegio Normal Nº2. Otra pericia, realizada por la Brigada de Explosivos de la policía local, dice que las bombas que cayeron sobre el museo no pudieron recorrer una distancia mayor a los 10 metros, lo que convierte a los activistas de Luz y Fuerza en los principales sospechosos.
En el video, la mujer habla con el hombre que manejaba el mortero y si bien no se alcanza a entender con exactitud qué le dice, da toda la impresión de que está advirtiéndole sobre los riesgos que implicaba hacer explotar las bombas de estruendo frente a un edificio antiguo y plagado de cosas altamente combustibles, como las piezas de museo y los papeles acumulados en la facultad.
“Hasta que no pase algo grave no vas a parar”, parece decir la testigo en el único tramo de la conversación más o menos inteligible. Además de hablarle directamente al hombre que tiraba las bombas, hacía gestos y parecía estar enojada por lo que estaba viendo.
En el video que tiene Carbone, la mujer se acerca al operario de la EPE, le dirige algunas palabras y luego parece mostrarse contrariada porque el destinatario de sus palabras no la escuchó. Es más: luego de ese pequeño incidente, otros operarios -también de la EPE- que rodean al hombre del mortero parecen mofarse de la testigo, quien finalmente se aleja frustrada.
Carbone quiere saber quién es esa mujer, sobre la que no tiene más datos que el video que le proporcionó América TV, y cree que su difusión podría ayudar a localizarla. Para el juez, su testimonio podría resultar esclarecedor en cuanto a lo que vio ese día frente al museo y también podría ayudar a identificar al hombre al que se dirigió e incluso a quienes lo rodeaban.
Pero el problema es que en el juzgado no saben quién es la testigo, y tampoco está claro si se trata de una vecina del edificio siniestrado, de una estudiante de Derecho o simplemente de alguien que pasaba por el lugar. Hasta podría tratarse, incluso, de uno de los tantos manifestantes que se reunieron en la plaza para exigirle al gobierno provincial un aumento de 200 pesos para todos los empleados estatales.
En la causa que tramita Carbone hay seis operarios de la EPE imputados como autores del incendio. Son quienes operaban los tres morteros instalados en la esquina del museo. Sin embargo, aún no se sabe si Carbone podrá continuar con la investigación, ya que el juez federal Omar Digerónimo reclamó su competencia para investigar el caso. La discusión sobre este tema podría llevar mucho tiempo y amenaza con paralizar las pesquisas. Si los magistrados no se ponen de acuerdo, será la Corte Suprema de Justicia de la Nación la que decida quién de los dos continúa adelante con la causa.
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