BUSCAN ACUERDOS PARA BAJAR MÁS PRECIOS
Después del impactante anuncio de la cancelación anticipada de la deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI), el equipo económico volverá a concentrar todos sus esfuerzos en controlar la inflación. Para lograr ese objetivo, la ministra Felisa Miceli y sus colaboradores están convencidos de que la mejor herramienta que tiene el Gobierno son los acuerdos de precios, como los ya alcanzados con los supermercados y los frigoríficos.
Ahora, ante la mira oficial están la industria siderúrgica, los laboratorios y las empresas textiles, y la intención de los funcionarios del Palacio de Hacienda es avanzar en la firma de convenios con las principales compañías de cada sector para alcanzar al menos un congelamiento de precios por los próximos dos meses y, en el mejor de los casos, una rebaja en los actuales valores de venta que podría rondar el 15 por ciento.
En cualquier caso, las posibilidades de congelar los precios en los niveles actuales o retrotraerlos a los de los últimos días de noviembre se irá definiendo en cada rubro en particular a partir de la información que vaya recabando el Palacio de Hacienda de los encuentros con las empresarios.
“La idea es trabajar en los nuevos acuerdos sectoriales respetando la metodología de trabajo que ya se aplicó con el resto de los sectores y que implica en una primera etapa encuentros con empresarios y rondas de interconsulta de manera de hacerse con toda la información para después recién poder avanzar en algún acuerdo de precios”, detalló a LA NACION un funcionario del equipo económico.
Los rubros con los que ahora el Gobierno buscar cerrar los nuevos acuerdos de precios tuvieron un comportamiento muy dispar en lo que va del año. La indumentaria acumuló en los primeros 11 meses del año una suba del 12,6%, por lo que superó a la inflación minorista (11,1%). En cambio, la categoría de productos medicinales y accesorios terapéuticos -que incluye los medicamentos- aumentaron en lo que va de 2005 un 4,1%, es decir que en el año vienen perdiendo la carrera contra la inflación.
Un caso aparte lo constituye el de las empresas siderúrgicas, que no le venden sus productos al consumidor final, sino a la industria, con lo que terminan teniendo un efecto indirecto en los precios de venta al público. En materia de precios mayoristas, sin embargo, el rubro viene acumulando grandes aumentos desde la devaluación del peso. En estos casi cuatro años, la categoría productos metálicos básicos aumentó un 260%, mientras que en el mismo período el índice de precios mayoristas (IPIM) acumula un alza del 162 por ciento
Equipo de negociaciones
Para las reuniones que se llevarán a cabo durante los próximos días, en principio está confirmado que Miceli se apoyará en los dos funcionarios que hasta ahora desempeñaron un papel más activo en todos los convenios de precios: el secretario de Política Económica, Oscar Tangelson, y el de Coordinación Técnica, Lisandro Salas.
Fuentes cercanas a la ministra reconocieron ayer la buena predisposición que hasta ahora mostraron todos los sectores empresariales, por lo menos a la hora de sentarse a analizar con el Gobierno sus estructuras de costos.
Para esta semana, junto con los encuentros con los empresarios siderúrgicos, textiles y los laboratorios, también están agendadas nuevas reuniones con los supermercados y los fabricantes de alimentos para monitorear la marcha de los acuerdos que ya están en vigencia. En este caso, no se descarta la posibilidad de ir incorporando nuevos productos a la lista de 223 artículos que ya están siendo comercializados por las principales cadenas con rebajas de un 15 por ciento.
Además, en la agenda oficial también figuran los sectores del plástico y del papel, dos insumos clave para muchas industrias de consumo masivo.
En el equipo económico reconocen que el objetivo es abarcar la mayor cantidad de rubros, hasta lograr cubrir la totalidad de sectores que conforman el índice de precios al consumidor (IPC), por lo que dejan en claro que la inflación, que este mes se ubicaría por encima del 1% según el consenso de los economistas, continúa ocupando el primer puesto en la lista de preocupaciones oficiales.
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