BUSCAN CONGELAR LOS PRECIOS DE LA CANASTA
El Gobierno decidió cambiar su estrategia para combatir la inflación. Después de probar suerte con los llamados a boicots, ahora optó por cerrar acuerdos con los grandes productores y comercializadores para frenar los aumentos en algunos artículos de la canasta básica.
Los primeros convenios de precios fueron hechos con la carne y el pollo, aunque el Gobierno ya avanza para alcanzar convenios similares con los productores de lácteos, aceite, pastas, galletitas y otros alimentos de la canasta básica.
En el caso de las carnes y el pollo, ayer las principales cadenas de supermercados firmaron un convenio con la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación por el cual se comprometieron a trasladar a sus precios al público las rebajas acordadas por el Gobierno con los ganaderos y los empresarios avícolas.
El pacto tendrá una duración de 90 días y establece que el consumidor final no pagará más de $ 3,80 por el kilo de pollo entero, lo que implica una rebaja cercana al 9 por ciento. “Nos comprometimos a no superar ese valor y a respetar la tendencia a la baja que refleje el mercado. No establecimos un precio fijo porque había mucha diferencia entre las bocas de expendio: en algunas el producto estaba por debajo de los 4 pesos y en otras llegaba hasta los 4,18 pesos el kilo”, explicó Roberto Domenech, presidente ejecutivo de CEPA, entidad que reúne a la mayoría de los productores avícolas.
En el caso de la carne vacuna la rebaja rondará el 10%, aunque estará limitada a los llamados “cortes populares”, como el asado, la carnaza, el bife ancho, la paleta y la carne picada.
En los convenios alcanzados con los supermercados y los productores se establece la creación de una comisión de seguimiento de precios que estará integrada por representantes del sector público y privado. Los supermercados, sin embargo, advirtieron que los descuentos no serán inmediatos y que tardarán al menos unos días en llegar a las góndolas, ya que sólo se harán efectivos cuando reciban los productos con los nuevos precios rebajados.
Por el momento, en el sector nadie se atreve a hablar de plazos concretos y sólo reconocen que el tiempo en que se tarde en aplicar los nuevos precios dependerá del stock remanente de cortes vacunos y pollo que tenga cada cadena. “El acuerdo está supeditado a que efectivamente los proveedores nos comiencen a entregar la mercadería rebajada y sin modificar las condiciones de negociación”, explicó a LA NACION Josué Fernández Escudero, director ejecutivo de la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), la cámara que junto con un grupo de cadenas, como Carrefour, Wal-Mart, Coto, Disco, Jumbo y Makro, rubricó ayer el acuerdo con el Gobierno.
Fernández Escudero además dejó en claro que para los supermercados este tipo de convenio sólo representa una solución de corto plazo. “Un acuerdo como éste es un paliativo para frenar algunos aumentos de precios, pero para encontrar una solución de fondo el Gobierno debería impulsar medidas que contribuyeran al crecimiento económico, como la eliminación o reducción de impuestos al consumo o de tributos regresivos”, señaló.
Lo que viene
Además de los acuerdos alcanzados por la carne vacuna y el pollo, la intención del Gobierno es extender los convenios para rebajar los precios a todos los alimentos que integran la canasta básica.
En este sentido, en la Secretaría de Agricultura ya iniciaron los contactos con los productores lácteos, mientras que la Subsecretaría de Defensa de la Competencia le presentó una propuesta similar a la Copal, la cámara que agrupa a los principales productores de alimentos.
El objetivo del Gobierno es contar con una canasta de cerca de 20 productos de consumo popular cuyos precios se mantengan estables durante los próximos meses, a partir de acuerdos entre los fabricantes y los supermercados.
Para extender los acuerdos alcanzados para la carne vacuna, hoy además se producirá un encuentro en Defensa de la Competencia del que participarán representantes de los frigoríficos y las carnicerías. El objetivo de la nueva reunión es definir un esquema que permita que las carnicerías también accedan a los descuentos, contemplando la problemáticaicular de los pequeños comercios. Las carnicerías compran la media res completa, en la que conviven cortes populares y caros, como el lomo o el cuadril, y por lo tanto no les resultará fácil trasladar las rebajas a sus precios al consumidor.
A pesar de los acuerdos ya alcanzados y los que están en negociación, en el Gobierno ayer intentaron bajarle el tono a la preocupación por la inflación. La Subsecretaría de Defensa de la Competencia dio a conocer su relevamiento de los precios de las dos primeras semanas de marzo, que muestra una baja promedio del 0,7 por ciento.
“Relevamos el precio promedio de 59 productos y registramos una tendencia estable, por suerte, porque en enero y febrero tuvimos una tendencia al alza, aunque también hubo bajas en algunos productos”, señaló la funcionaria en declaraciones radiales.
Según el relevamiento oficial, sobre un total de 59 artículos incluidos en la canasta total de alimentos se registraron bajas en 36 artículos y alzas en 23. Las mayores subas se produjeron en algunos alimentos frescos, como el tomate (33%), la zanahoria (22%) y el limón (6%), que sufren mayores variaciones en sus precios por factores estacionales. i en la medición de Defensa de la Competencia se hubieran excluido los productos frescos (carne, frutas y hortalizas), la canasta habría registrado una baja del 1,1% en la primera quincena de marzo.
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