BUSCAN DESENTRAÑAR EL MISTERIO DE LA RED DE TÚNELES QUE HAY DEBAJO DE PARANÁ
Los túneles que se extienden desde el centro de Paraná en diferentes direcciones serán nuevamente objeto de estudio y preservación. Así lo resolvió el Concejo Deliberante de la capital entrerriana, al aprobar la creación de una comisión que deberá estudiar por qué se construyeron esos “conductos abovedados que se encuentran bajo suelo” y cuya existencia reveló en 1987 un aficionado a la historia.
El sorprendente anuncio de ese historiador autodidacto, Miguel Angel Mernes, generó entonces una encendida polémica que aún se mantiene viva y que, al parecer, ahora tendrá una respuesta definitiva.
A la polémica —explicitada en vaivenes políticos y científicos— se fueron sumando las afirmaciones más dispares: se asegura que en el pasado los túneles fueron utilizados por familias adineradas para el contrabando de mercaderías y de esclavos, que en las galerías hay osamentas humanas y, también, que por los pasadizos podía circular un jinete al galope.
Mermes dijo que siendo conscripto descubrió esos túneles en épocas de la llamada Revolución Libertadora. Y que tras varios años de estudio confirmó que habían sido construidos por los jesuitas, con lo que sustentó la tesis que alteró a la historiografía oficial: que Santa Fe fue fundada donde hoy está asentada Paraná.
Todo comenzó con el descubrimiento de un aljibe en la céntrica Plaza de Mayo, al que Mernes vinculó con los túneles que vio mientras cumplía el servicio militar. Sin embargo, recibió la crítica de la Junta de Estudios Históricos, que, basándose en la opinión del arqueólogo Daniel Schavelzon, contratado en aquella ocasión, quiso poner fin al asunto.
Pero Mernes insistió y logró más respaldos. A tal punto que en 1992 su investigación fue declarada de interés municipal a través del decreto 329, que además autorizó “la excavación, descubrimiento y exposición al público de parte de los túneles ubicados en el subsuelo del dominio público municipal”.
Sin embargo, nada de eso sucedió. Y aunque la idea volvió a reflotarse en 1997, con la creación de una comisión semejante a la que se promueve ahora, todo quedó en el olvido. “Nunca recibimos autorización para ingresar a los túneles, por lo que la comisión se terminó disolviendo. Fue una lástima”, se lamentó Mernes ayer en diálogo con Clarín.
Jamás se supo cuál fue la razón que impidió llevar adelante la tarea. Aunque los seguidores de Mernes piensan que pudo haber sido por presiones de la Iglesia, lo que ayer fue desmentido a este diario por fuentes del Palacio Municipal.
Un intento fracasó en 1992, cuando el justicialista Julio Solanas asumió por primera vez como intendente de Paraná. El otro intento fallido fue durante la segunda gestión del radical Humberto Varisco, que se extendió entre 1995 y 1999.
De todos modos, tras asumir nuevamente en diciembre pasado, Solanas tendrá otra vez responsabilidad en el tema. Y según anticipó anoche a Clarín, “los túneles serán abiertos y daremos todo el apoyo que sea necesario”.
El intendente paranaense precisó que mañana se reunirá con Mernes y que llamará a especialistas de diferentes disciplinas (Historia, Geología, Arqueología, entre otras), para que colaboren con el investigador (ver “A la búsqueda de dinero…”). Mernes tiene 70 años y se dedica plenamente a la investigación histórica desde 1991, cuando se jubiló como empleado del Consejo General de Educación de Entre Ríos.
Según su opinión, en Paraná existe una red de túneles interconectados que facilitaban la huida en épocas de la colonia. Sostiene que los conductos unen zonas estratégicas de la capital entrerriana y permiten ser recorridos por un jinete al galope.
El investigador atribuye esa obra de ingeniería a los jesuitas y afirma que también permitió la circulación de mercaderías de todo tipo. Para avalarlo, precisó que hubo un centro de acopio donde luego se instaló la cisterna de la toma vieja de agua potable que tuvo Paraná.
Además, afirma que toda esa estructura precedió a la obra de distribución de agua potable, que se realizó hace un siglo.
También supo llamar la atención cuando dijo haber visto huesos humanos en los túneles. Si bien algunos vincularon el hecho con la desaparición forzada de personas durante la última dictadura militar, no se descarta que puedan pertenecer a esclavos.
Uno de los túneles, precisamente, pasa por las inmediaciones de la iglesia San Miguel, que se construyó en lo que alguna vez fue el llamado “Barrio de los Negros” de Paraná.
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