BUSCAN PRESERVAR LA CANDIDATURA DE LAVAGNA DEL ESCÁNDALO CON ÁLVAREZ
Radicales y ex duhaldistas que promueven la candidatura presidencial de Roberto Lavagna pusieron en marcha un operativo tendiente a evitar que el caso Juan José Alvarez salpique al ex ministro.
El lavagnismo recibió un duro golpe político con la revelación del trabajo desempeñado por el diputado Alvarez —-referente del grupo El General, grupo peronista ligado a Lavagna— en la SIDE durante la última dictadura.
El legislador y ex ministro de Seguridad admitió el lunes que trabajó en el organismo, aunque trató de minimizar el escándalo argumentando que solo desarrolló tareas administrativas y nunca participó en misiones de inteligencia.
“No va a afectar la construcción del espacio junto a Lavagna”, afirmó ayer el presidente del bloque radical, Fernando Chironi. “Más allá del tema personal de Alvarez, esta fue una operación del Gobierno”, agregó. Y subrayó que “estamos construyendo una candidatura colectiva con Lavagna y nuestra relación es con él, que debe elegir quienes lo acompañan”.
Ayer, Alvarez estuvo inubicable. Por lo tanto, se vio impedido de atajar la avalancha de cuestionamientos que recibió por esos antecedentes de parte de diputados kirchneristas, quienes de todos modos avisaron que no pedirán la destitución de su colega. Aunque no se descarta que el episodio provoque un debate picante en la sesión de esta tarde. Ya empezaron los primeros ruidos: los adolfistas anunciaron que romperán su sociedad con el grupo El General y dejarán el bloque Justicialista Nacional que reúne al peronismo disidente.
Sin los seguidores de Adolfo Rodríguez Sáa, el resto de los compañeros de bancada de Alvarez evaluaban anoche —en su ausencia—, los pasos a seguir para poner distancia entre el escándalo y el armado de una estrategia electoral opositora.
Trascendió que Eduardo Camaño y Jorge Sarghini, referentes del grupo El General, recomendaron que Alvarez no presente hoy en el recinto una cuestión de privilegio para que se investigue la posible violación del secreto de Estado, como pensaba. Así, tratarían de ser los promotores de un debate de alcances insospechados sobre los antecedentes ocultos del diputado.
Con todo, el caso rebotó ayer en los pasillos del Congreso con expresiones de diverso tono. El diputado ultrakirchnerista Carlos Kunkel fue el que cargó más duro contra Alvarez: “Alguien que ingresa a la SIDE de la mano de un represor como el ministro Harguindeguy no puede decir que está comprometido con la democracia”, sostuvo.
En cambio, Elisa Carrió hizo hincapié en el origen de la filtración, que atribuyó al Gobierno, al que acusó de “utilizar una metodología fascista para intentar aniquilar a la oposición”. Para la fundadora del ARI se trató de “un mensaje mafioso contra los aliados de Lavagna” y recordó que “nostros nos fuimos del gobierno porteño cuando ingresó Alvarez, pero no podemos ser cómplices de una campaña sucia que se parece mucho a la que usaban los nazis para exterminar a judíos y opositores”.
La orden que bajó anoche a los suyos la cúpula del bloque kirchnerista —léase el presidente de la cámara, Alberto Balestrini, y el jefe de bloque, Agustín Rossi— fue la de abstenerse de pedir sanciones para Alvarez. “Si damos un paso en falso, van a acusarnos de ser el padre de la criatura”, comentó uno de los referentes oficialistas para justificar la postura.
Los integrantes de la tropa más comprometidos con los derechos humanos, Diana Conti y Remo Carlotto, habían insinuado la intención de reclamar el desafuero del diputado. Pero aceptaron bajar el tono, admitiendo que la situación no es similar a la de Luis Patti, a quien se impidió acceder a la banca acusado de torturas. Ahora, ambos diputados estudian impulsar un proyecto para que la SIDE abra los archivos de la dictadura a fin de que se conozca el nombre de todos los funcionarios que cumplieron tareas en el organismo. Alvarez había amenazado con difundir el nombre de dirigentes en actividad que cumplieron tareas en la SIDE a partir de 1976.
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