Buscan reconstruir la media hora de vuelo que terminó en una tragedia
Los dos tripulantes de la avioneta estaban habilitados. Salieron a las 16.45 del aeroclub sin indicar el plan de viaje. La máquina fue liberada por la Justicia entrerriana anteayer, pero aún permanece en la zona de islas ya que el terreno donde cayó hace muy dificultoso el traslado.
Jorge Fiele y Guillermo Irumberri eran pilotos. El sábado pasado, a las 16.45, partieron en una avioneta Boyero blanca y roja, biplaza, del aeródromo de la localidad de Alvear. Aparentemente planeaban hacer un viaje corto, ya que en el libro de salidas de la entidad no quedó asentada la ruta de vuelo. Media hora después, la aeronave se estrelló en una laguna de la isla El Espinillo, frente a la zona del parque España. Fiele murió en el acto, su compañero permanece internado en la terapia del Sanatorio Parque, con una buena evolución (ver aparte).
Con esas pocas certezas, la Fiscalía Nº 2 de Victoria (Entre Ríos) intenta establecer las causas del siniestro ocurrido en territorio isleño. Para esto, será clave el informe de las pericias realizadas por la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil que se espera recibir en los próximos días; además de la declaración que presten tanto un baqueano de la zona, primera persona en llegar al lugar del accidente, y el mismo Irumberri.
Anteayer, la Justicia liberó la aeronave siniestrada, propiedad del Aeroclub Rosario, nombre correcto del campo de vuelo situado en el kilómetro 290, de la ruta 21 (ex ruta 9), sobre el ingreso a la localidad de Alvear. Pero la nave permanece aún en la isla ya que las características de la zona donde cayó complican su remoción.
En el aeródromo reinaba ayer un profundo silencio en torno al incidente del sábado. Frente a la consulta de La Capital, desde la entidad esgrimieron que “la investigación del caso la está haciendo la Fiscalía de Victoria”. Personal del aeroclub explicó que recibieron “instrucciones de no hablar del tema” y aventuraron que quizás “el piloto quiso hacer una maniobra de aterrizaje de emergencia, que no pudo concretar por las características del terreno”.
Acreditados. Fuentes de la investigación judicial confirmaron que tanto Fiele como Irumberri eran pilotos acreditados, tenían matrícula y estaban autorizados a volar. En el libro de salidas del aeroclub está asentado el vuelo de las 16.45, pero no figura su destino.
Según explicaron portavoces de la Fiscalía, “si el piloto tiene pensado no alejarse más de 30 millas del aeropuerto no es necesario que se asiente la ruta de vuelo”. De todas formas, consideraron que estos datos son “preliminares” y que resultará “clave” para orientar la investigación el informe de los peritos enviados por la Junta de Aviación Civil.
No obstante, en los próximos días está previsto tomar declaración a un isleño que fue la primera persona en llegar al lugar del accidente y, cuando su estado de salud lo permita, al piloto herido. “Después veremos si es necesario citar a alguien más”, indicaron desde la Fiscalía.
Viejos conocidos. Fiele tenía 50 años y era socio del aeroclub de Alvear. Su deceso conmovió a la localidad de Fray Luis Beltrán, que el fin de semana se reunió para despedirlo. El Mono, como lo llamaban sus amigos, estaba al frente del taller mecánico de la esquina de Lisandro de la Torre y Gaboto, a pocas cuadras del centro de la ciudad.
Según apuntaron sus conocidos, la semana anterior al accidente Fiele había completado el mínimo de horas de vuelo necesarias para obtener su licencia de piloto. “Estaba contento porque iba a poder volar solo e inclusive llevar gente”, afirmaron. También le gustaba mucho el río. “Vivió y murió haciendo las dos cosas que le gustaban”, concluían.
Irrumberri también tiene experiencia al mando de aviones. Según apuntaron voceros de la jefatura de policía de Victoria, era piloto comercial.
En picada. El sábado pasado, cuando lacapital.com.ar dio cuenta del siniestro ocurrido en las islas, varios lectores coincidieron en indicar que habían visto a la avioneta volando muy bajo por la zona de la costa. Incluso algunos apuntaron que la aeronave pasó varias veces por la ribera “a poca velocidad y escasa distancia de la costa”.
Sin embargo, otros lectores dieron una versión distinta. “Desde la terraza de mi edificio en Presidente Roca y Brown, unos minutos antes de las 17 vi pasar a la avioneta y poco tiempo después cayó en picada sobre las islas. Sin planear, de un momento para otro se cayó de punta”, sostuvo Leandro, uno de los primeros en dar aviso del accidente al 911.
Con un buen pronóstico
Guillermo Irumberri, el piloto herido al caer la avioneta en la zona de islas frente a la costa central, permanece internado en la terapia intensiva del Sanatorio Parque con una buena evolución. Está estable clínicamente, despierto y orientado. Tiene una contusión pulmonar, varias fracturas por las cuales fue intervenido y un hematoma retroperitoneal. No obstante, respira espontáneamente asistido por una máscara de oxígeno.
Fuente: La Capital
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