BUSCAN TRANSPARENTAR EL TRIBUNAL DE CUENTAS
Después del cimbronazo que provocó la renuncia de Silvio Zuchiatti al Tribunal de Cuentas, el organismo empezó a revisar algunos métodos de trabajo. “Nos estamos planteando la posibilidad de que las actas de los plenarios ya no sean secretas”, reveló la flamante presidenta del organismo, Nora Vallejos.
El debate no es casual. El renunciado vocal se había quejado públicamente tras dejar su cargo, de que “alguien desde adentro (del Tribunal)” hacía trascender información, por ejemplo, la que daba cuenta del ascenso vertiginoso de categorías que como presidente, había dispuesto para su hijo.
“Hay una falsa concepción de quienes creen que lo que aquí se hace tiene que ser secreto, porque eso además es imposible. Entonces, hasta se generan las inquietudes de buscar la información por caminos equivocados. Eso hay que cambiarlo y superarlo a partir de este siglo XXI”, contestó Vallejos.
En diálogo con El Litoral, la funcionaria aclaró que desde hace algunos meses, las resoluciones tanto del cuerpo como del presidente, son publicadas en Internet.
“Hablar entonces de que se ha filtrado información, cuando hay tantas posibilidades de que fuera de este recinto se transmitan cosas de papelería o expedientes, me parece que no tiene sentido”.
Sin embargo, lo que sigue siendo secreto e inaccesible es el contenido de las actas, en las que quedan plasmados cada uno de los puntos que se discuten en los plenarios, y las diversas posturas sostenidas por cada vocal.
QUE SE CONOZCAN
Para Vallejos, insistir en que la tarea del principal organismo de control de la provincia sea mantenido en reserva no tiene ningún sustento.
“Nuestro trabajo se supone que es controlar, decir qué está bien y qué está mal; entonces, eso tiene que ser sabido porque todos nuestros expedientes refieren al uso de los dineros públicos presupuestados, y que nosotros tenemos que verificar. Por eso, lo que estamos buscando es el mecanismo para que esa información sea lo más clara, rápida y ágil posible”.
Por otra parte, insistió en que mantener las instancias de debate en secreto puede llevar a buscarlas por vías inadecuadas.
“Las discusiones que se generan en el ámbito del plenario, tarde o temprano, se conocen por diversos caminos. Pero además, somos personas que discutimos pensando en resolver lo mejor posible. Discutimos para intentar consensuar una resolución. Y todo está relatado extensamente en las actas”.
Materializar la pretensión implica reformar el reglamento interno del Tribunal, que tiene varios años. Vallejos aseguró que ya se dio el puntapié inicial en el momento en que la cuestión fue planteada en el plenario.
“El tema se está empezando a discutir. Hemos estado conversando para poder instrumentar un mecanismo de consulta, y no me animo a decir que la cuestión genera unanimidad, porque no está resuelto, pero se está conversando en un sentido positivo”, destacó.
Convencida, dijo que como presidenta asumirá el desafío de encaminar el proceso. “Me sentiría satisfecha si logramos la publicidad de las actas; evitaría muchos malentendidos. Ojalá que a medida que pase el tiempo nos podamos comunicar cada vez mejor”..
EL ERROR DE ZUCHIATTI
Desde su nuevo rol, lamentó la circunstancia -el escándalo protagonizado por Zuchiatti- que la llevó a asumir imprevistamente. “Zuchiatti cometió un error, que desde este Tribunal ya ha sido salvado. Su resolución fue personal; nunca pasó por el plenario de este organismo”.
Nora Vallejos de Lucca fue diputada provincial durante la primera gestión de Jorge Obeid, y funcionaria de la Secretaría de Hacienda del municipio local. Su designación fue simultánea a la del propio Zuchiatti, y a la de Horacio Alessandria, también ex funcionario municipal.
Sobre los dichos de Zuchiatti, cuando sugirió que desde el organismo se hacía política (“A la política hacela vos, le dije a Alessandria”, había disparado el ex funcionario), Vallejos tuvo una particular interpretación.
“El Tribunal no es una isla. Nosotros tenemos contactos institucionales que mantener con los poderes del gobierno provincial. Alessandria estuvo en la presidencia, y por reglamentación, hay determinadas relaciones que las sigue ejerciendo por delegación. Él ha sido entonces uno de los que más ha salido afuera en los vínculos del Tribunal con otras instituciones. Pero esto no debe dar lugar a malas interpretaciones”. A su criterio, Zuchiatti “quiso expresar con una sola palabra que el Cont. Alessandria era el que más nexos tenía con los poderes del Estado y con organismos de segundo grado de esta organización”.
LA AFINIDAD POLÍTICA
Las sucesivas propuestas para miembros del Tribunal de Cuentas a lo largo de las diferentes gestiones, desencadenaron el debate sobre los mecanismos para dichos nombramientos. Hoy es el gobernador quien tiene la facultad de proponer los pliegos a la Legislatura para su convalidación en Asamblea, o bien, mediante la aprobación automática, si el tiempo transcurre y el cuerpo no se reúne. La crítica común que genera el método es que la elección de los postulantes parece no poder escapar a las afinidades políticas.
La situación de Nora Vallejos no sería la excepción, si se recuerda su labor como legisladora del PJ, y como funcionaria municipal de Jorge Obeid.
Sin embargo, ante la consulta de El Litoral, defendió su postura.
“Contesto por mi postulación. A mí Obeid me convocó y me dijo: ‘Creo que estás capacitada; te conozco por tu trabajo de algunos años en la Secretaría de Hacienda y ahora te llamo para una tarea absolutamente técnica que es la de controlar desde este organismo, y que quiero que se haga bien”‘, sostuvo.
“Mentiría -continuó- si digo que en algún momento el gobernador o algunos de los funcionarios de las jurisdicciones que tenemos que controlar, pidieron, hablaron o gestionaron un movimiento diferente de algún expediente para que se desviara alguna decisión”.
A su entender, el deber del Ejecutivo es buscar profesionales “que estén capacitados para este ejercicio”, y en lo personal, aseguró sentirse con “absoluta libertad” para desempeñar su rol.
Hace algunos meses, el gobernador envió a la Legislatura un mensaje para cambiar el mecanismo de designación de vocales por un sistema de concursos de oposición y antecedentes.
“Yo acepté la postulación mediante la metodología de los pliegos. Lamentablemente no se logró el acuerdo legislativo que hubiese significado para mí mucha mayor satisfacción”. De todos modos, aseguró no temerle al sistema de concurso. “Terminado el mandato para el que he sido propuesta, si hubiera que postularse bajo concurso, diría que sí. He ejercido muchos años la docencia universitaria, me presenté varias veces y los gané. Así que tengo un cierto conocimiento sobre esa posibilidad también”, subrayó.
LO RESCATABLE
Al margen de la polémica, Nora Vallejos intentó separar el trabajo técnico serio que se realiza en el Tribunal, de las discusiones políticas que generaron tanto los nombramientos de los últimos vocales (de manera ficta) como las actitudes de algunos de ellos.
“Creo que hay un alto grado de profesionalidad en la tarea que se ejerce; hay gente preparada, que está inquieta por capacitarse; un Tribunal incorporado a la necesidad de la actualización tecnológica, con cambios muy grandes en los últimos cinco años”. Según dijo, una de sus premisas es seguir respaldando las tareas de capacitación para los agentes.
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