BUSCAN UN ACUERDO CON LOS SÚPER PARA AQUIETAR LOS PRECIOS
El Ministerio de Economía busca un nuevo acuerdo con los supermercados para aquietar los precios de lácteos, carnes, pollos, harinas, pan y artículos de limpieza. También va a supervisar frutas y verduras. La idea es que no aumenten los alimentos más sensibles de la canasta básica. La ofensiva, anticipada a Clarín por fuentes oficiales, se decidió luego de comprobar que en ciertos casos —fundamentalmente, en pollos— hubo subas en la cadena comercial aun cuando los precios no variaron a nivel mayorista. Roberto Lavagna iniciará hoy estas negociaciones al tiempo que recibirá a la Unión Industrial también por el tema precios.
“Los acuerdos de precios no están para favorecer a la cadena comercial. Hay que trasladar los descuentos a la gente”, enfatizó ayer una fuente de la Secretaría de Agricultura, tras informar que volverán a sentar a la mesa de negociaciones a supermercados y carnicerías. El vocero agregó que desde esta semana ese organismo comenzará a vigilar de cerca el comportamiento de los precios de “todos los productos que conforman la canasta básica de alimentos”.
En marzo, el Gobierno firmó con supermercados y carnicerías sendos pactos para traducir en las góndolas y mostradores las rebajas acordadas con diversos sectores productivos. Pero esos acuerdos duraban 90 días y vencieron a mediados de junio.
Sin reglas desde entonces, los funcionarios notaron que ciertos actores de la cadena comercial “recompusieron márgenes”, ya que aumentaron los precios al público de algunos alimentos, aun cuando sus proveedores no les modificaron los valores.
Como mejor ejemplo de ese comportamiento se cita el caso de las empresas avícolas, que esta tarde volverían a refrendar un acuerdo con Agricultura para mantener el tope de $2,70 por kilo de pollo eviscerado a nivel mayorista. “El sector cumplió y mantuvo los precios. Así, el kilo de pollo debía llegar a la gente a un máximo de $3,80. Pero muchas bocas de expendio lo venden más caro”, señaló el vocero del Gobierno. En rigor, en junio pasado el INDEC detectó que el alimento había subido 7,5%, promediando los $3,87.
Un empresario avícola confirmó la situación: “Nosotros seguimos vendiendo por debajo de $2,70. Pero en algunas cadenas de supermercados el pollo puede costar hasta $4,30. Por eso le dijimos a Economía que estamos dispuestos a prorrogar el acuerdo siempre y cuando también se amplíe a los supermercados”, sostuvo. Las cadenas que firmaron el primer acuerdo son Carrefour, Disco, Wall Mart, Coto, Jumbo y Makro.
El de la carne vacuna es otro de los acuerdos que venció el mes pasado y que Economía intentará reeditar. En lo que va de julio, el precio promedio de la hacienda en Liniers subió casi 3%, como síntoma de la escasez de ganado que es habitual en los meses de invierno. Esto encendió una luz amarilla en el monitor de precios de la Secretaría de Agricultura.
Pero en este terreno la negociación resultará bastante más trabajosa que en el rubro avícola, porque como telón de fondo existe una histórica pelea entre los frigoríficos y las curtiembres por el valor de los cueros. Ese subproducto es clave para el negocio de los mataderos, y por eso incide en los precios de la carne. En criollo, si los frigoríficos cobran bien por los cueros, pueden “subsidiar” el precio de los bifes.
A principios de junio, el Gobierno acordó con los curtidores que eleven 5% los pagos por el cuero a los faenadores. Pero a poco de andar, los frigoríficos los acusaron de no cumplir con ese aumento. Para averiguar quién dice la verdad, el organismo citó para hoy a ambos sectores. Deberán ir a la reunión munidos de comprobantes y facturas.
Tras haber elevado el viernes las retenciones a los lácteos, en Agricultura saben que los empresarios le dan mucho mayor crédito a cada una de sus palabras. La fuente, por eso, amenazó: “En caso de que no se cumpla ese acuerdo, la primera medida será hacer que se cumpla”.
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