BUSCANDO EL AJUSTE FINO, ARGENTINA VENCIÓ A ESPAÑA EN UN PARTIDO AMISTOSO
Argentina continúa aceitando su preparación para el Preolímpico de Puerto Rico y en ese marco, los dirigidos por Rubén Magnano volvieron a superar al seleccionado B de España, esta vez por 96-90. Sin dudas estos partidos no son para hacer una análisis profundo de la actualidad del equipo nacional, pero lo que sí quedó en claro es que para el técnico este banco de pruebas es muy importante de cara al futuro.
Con relación al partido en sí, Argentina fue un claro ganador, pese a que por momentos los españoles lograron acercarse en el marcador -incluso estuvieron una vez en ventaja, 19-20-, aunque en todo esto mucho tuvo que ver la permanente rotación de equipo que realizó Magnano, al que por el momento lo único que le interesa es ver en acción a los jugadores para sacar las conclusiones definitivas de cara a la lista final que viajará a Puerto Rico.
Argentina arrancó mucho mejor y con 3′ 30” de juego ya había sacado una ventaja de diez puntos (14-4), pero a partir de allí se fue quedando y permitió que los españoles llegaran a ponerse uno arriba a menos de un minutos para el cierre del primer parcial, que finalmente ganaron los albicelestes 24-22.
En el segundo cuarto, Argentina comenzó a sacar diferencias que le permitieron manejar el ritmo del partido y mostrar, aún con altibajos, que era claramente superior, mientras que España solamente llegaba a inquietar por momentos, sin poner en riesgo las chances del equipo argentino de quedarse con el triunfo. Cuando los de Magnano se lo proponían quebraban a la defensa individual española y así se fueron al descanso con un claro 77-62.
El tercer parcial no varió demasiado porque Argentina siguió sumando diferencias y demostraron que era muy superior a su rival. A los 6′ 10”, los de Magnano tenían un cómodo 73-51 y dejaban la impresión de que podrían ampliar las cifras si se lo proponían. La marcha albiceleste no decayó hasta el final de la etapa y por eso el 77-62 con el que se cerró el cuarto estaba totalmente justificado.
Pese a que la selección siempre manejó los tiempos, el último cuarto mostró la reacción de un equipo español que no quiso hacer la veces de partenaire y que en esos últimos diez minutos trató de complicarle la vida a la Argentina. Así, a medida que el reloj corría hacia el final, España comenzó a acercarse y terminó a sólo seis puntos. Una diferencia exigua, pero suficiente para que la gente que colmó el estadio de Newell’s se fuera satisfecha, porque además de ver en acción a un grupo de muy buenos jugadores se dio el gusto de saborear una victoria.
Pepe Sánchez, que apenas jugó en el primer cuarto, Luis Scola, Leandro Palladino, las ganas de Diego Lo Grippo, Federico Kammerichs y algunas pinceladas de Emanuel Ginóbili fueron lo mejor que mostró el equipo argentino, en un partido que a pesar de ser solamente amistoso por momentos se puso un poco caliente. Argentina sigue su marcha hacia Puerto Rico y a medida que pasan los encuentros preparatorios, Magnano sigue anotando defectos y virtudes para llegar a la cita Preolímpica lo más cerca posible del ideal.
OTRA VEZ BRILLÓ LA ESTRELLA DEL “MANU”
Rosario no le dio la espalda a la selección de básquet. Se vivió una noche fantástica, irrepetible, como hacía mucho tiempo no ocurría en la ciudad. Las tribunas del estadio cubierto de Newell’s presentaron un marco impresionante. Sin dudas que el causante de tal conmoción fue Emanuel Ginóbili. Acaparó todas las miradas, los aplausos, los gritos de aliento. Los demás también tuvieron lo suyo. Pero el primer basquetbolista del país campeón de la NBA con San Antonio Spurs generó un magnetismo sin igual.
Es cierto que la selección argentina se merecía este reconocimiento de los rosarinos. Los últimos subcampeones mundiales en Indianápolis llegaron a a la ciudad con el interrogante de si el particular público de la ciudad diría presente. Y esta vez no falló. Ni siquiera le importó demasiado que la victoria contra España B no tuviera matices interesantes, pese a que ese fue el motivo por el cual los espectadores, en ocasiones, siguieran en silencio las alternativas del encuentro. Tan cierto como que los gritos se hacían oír al contacto de Ginóbili con el balón.
Camisetas de San Antonio Spurs con el número 20 delataban quién era el eje que los había movilizado hasta el estadio rojinegro. Ginóbili tuvo un comportamiento aceptable, sin descollar. A pocos le importó. Estaban presenciando, y vaya a saber si lo podrán hacer otra vez, al hombre que revolucionó el básquet argentino. El resto estaba de más. Y eso que lo rodeaban varios jugadores que deslumbran en Europa. Pero es tal su figura, es tan trascendente su carrera, que opacó al resto.
De todos modos, en el orden de reconocimientos, el rosarino Diego Lo Grippo también tuvo su cuota de simpatía, lo mismo que el galvense Andrés Nocioni y Alejandro Montecchia.
Al final llegaron los aplausos. Y la actitud elogiable del público que no invadió el campo de juego. Así los jugadores recibieron las copas que se pusieron en juego sin los clásicos “invasores” que caracterizan al básquet.
El triunfo, el juego deslucido, las rotaciones permanentes del entrenador Rubén Magnano fueron anecdóticas. En Newell’s se vivió una de esas jornadas que jamás se olvidarán. Que servirán para alardear dentro varios años, en una rueda de amigos, que una noche fue testigo del paso de Ginóbili por Rosario.
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