BUSCARÍAN UN ACUERDO DE METAS BLANDAS CON EL FMI PARA ANTES DE OCTUBRE
El Ministerio de Economía retomará las negociaciones con el FMI a partir del 20 de este mes. Ese lunes, pese al feriado en Argentina, se reunirá en Washington el directorio del organismo para considerar —y supuestamente aprobar— la revisión de la economía argentina.
Así quedará el camino allanado para discutir un nuevo acuerdo. La intención de los negociadores locales es obtener a más tardar en setiembre un programa de corto plazo, con exigencias moderadas, que sea digerible para las necesidades políticas de la Casa Rosada, de cara a las elecciones legislativas del 23 de octubre.
Pero si los planteos del FMI no se ajustan a esas características, el Gobierno sacaría el pie del acelerador y demoraría la firma de un nuevo para algún momento del primer semestre de 2006.
Argentina necesita llegar a un arreglo con el FMI para refinanciar los US$ 3.651 millones que vencen en lo que resta de 2005 con el Banco Mundial, el BID y el Fondo. Si eso no ocurre, tendrá dos opciones: entrar en cesación de pagos con esas entidades o salir a colocar bonos en el mercado para cubrir los vencimientos.
Las exigencias del FMI son conocidas y figurarán en un acuerdo. Pero la clave es la intensidad con la cual se plantearán. Es decir, si su incumplimiento presupone la caída del acuerdo o si admite un perdón técnico (waiver, en la jerga) para poder seguir.
Una de las metas centrales será el compromiso de ofrecer una solución a los bonistas que no entraron al canje. Representan al 24% de los acreedores y tienen bonos en default por el equivalente a US$ 20.000 millones.
La otra será la renegociación de los contratos con las compañías de servicios públicos. Esto incluye aumentos de tarifas. Pero no necesariamente tienen que aplicarse sobre los consumos residenciales. Lo que importa al FMI (y a los países de origen de esas compañías) es aliviar el cuadro financiero de las empresas, afectado por el congelamiento tarifario.
José Luis Maia, un integrante del equipo negociador del Ministerio de Economía, desplegó el principal argumento del Gobierno para convencer al Fondo de hacer un acuerdo light: “Lo que se discute hoy con el FMI es si se refinancia deuda. Argentina no está reclamando flujos de fondos netos nuevos. Y mientras tanto, se va reduciendo deuda. No es el peor de los mundos”.
En una entrevista radial, el funcionario dejó abierta la puerta para las dos opciones: “Indudablemente estar en una situación normal de refinanciación es favorable para el país. Pero a su vez la experiencia reciente indica que se pudo vivir y seguir creciendo sin llegar a un acuerdo pleno con el FMI. Es discutible”.
Entre los analistas, por ahora prima la sensación de que será Néstor Kirchner quien tenga la última palabra. Y no ven en el Presidente dosis alguna de urgencia: “El acuerdo no es muy deseado por el Presidente, en la recta final de una campaña electoral que lo tiene como protagonista”, sostiene la consultora MVA Macroeconomía, en su último informe. Por su parte, el economista Orlando Ferreres afirmó que “convendría arreglar con el FMI y cancelar dinero que nos cuesta solo 4%”. Pero “lo más probable —dijo— es que se endurezcan las posturas para llegar a un arreglo tras las elecciones.
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