BUSH ALERTÓ QUE HAY RIESGO DE OTRO ATENTADO CON AVIONES
El 11 de setiembre de 2001 la sociedad norteamericana perdió su sentimiento de invulnerabilidad, con los atentados terroristas perpetrados en Nueva York y Washington. Desde entonces, vive atemorizada de que algo semejante pueda ocurrir nuevamente. Ayer, el presidente George Bush reforzó esa idea, en una maniobra que, según los analistas más escépticos, estuvo destinada a frenar la caída en el índice de su popularidad.
Durante su primera conferencia de prensa desde marzo pasado, Bush advirtió que hay “una amenaza real” de que el grupo terrorista Al Qaeda vuelva a atacar de la misma manera que lo hizo ese 11 de setiembre, es decir, con aviones suicidas.
Esta semana, la Casa Blanca ordenó a las compañías aéreas realizar controles especiales sobre los pasajeros extranjeros que entran en EE.UU. Sobre todo, aquellos que lleguen en vuelos con conexiones a otros destinos fuera del suelo norteamericano. Según la agencia ANSA, en un alerta difundido el martes, el Departamento de Seguridad Interior advirtió a las compañías aéreas sobre planes de Al Qaeda de secuestrar aviones como el 11 de setiembre.
Entre los países en riesgo, les dijo, esta ban EE.UU., Gran Bretaña, Italia y Australia. Los pasajeros en la mira son los que generalmente no dejan el área internacional de los aeropuertos y pasan por EE.UU. sólo como etapa de conexión para otros vuelos internacionales
“Sabemos que Al Qaeda vuelve a utilizar las metodologías que funcionaron en el pasado”, dijo ayer Bush. “Esa es la mentalidad que tienen. Poseemos informaciones de que quieren usar vuelos internacionales”, agregó. Aseguró, además, que la información proviene de los miembros de Al Qaeda que EE.UU. ha detenido.
“Comenzamos a desmantelar la organización”, afirmó, mencionando a algunos de los líderes terroristas que ya están bajo custodia de EE.UU. o que fueron muertos “en combate”. “Tengo confianza de que podremos frustrar los intentos”, dijo.
Fuentes de inteligencia aseguraron, sin embargo, a The New York Times que todavía no habían logrado determinar la credibilidad de las amenazas de Al Qaeda y que, por lo tanto, habían decidido no aumentar el nivel de alerta. Esto colocó nuevamente la credibilidad de George Bush sobre el tapete. La amenaza de un nuevo atentado ha sido su mejor arma cada vez que su popularidad comienza a bajar, como lo está haciendo ahora.
Después de que se descubrió que durante su discurso sobre el Estado de la Unión Bush acusó sin fundamentos a Irak de estar comprando uranio en Africa para fabricar armas nucleares, nadie parece dispuesto a tomar su palabra al pie de la letra.
Reafirmando, sin embargo, el sentido de urgencia, Bush, dijo que estaban trabajando duro en los aeropuertos de Estados Unidos, chequeando valijas y pasajeros para impedir que se concrete la amenaza de Al Qaeda que estaba comentando.
“Y, obviamente, estamos hablando con líderes y líneas aéreas extranjeras para transmitirles la información que tenemos sobre la amenaza”, dijo Bush.
Algunos observadores dijeron que todo esto puede ser una maniobra de Bush para distraer la atención del electorado estadounidense. De hecho, la última encuesta Gallup/CNN/USA Today publicada el miércoles, señala que solamente el 47% de los entrevistados votaría por Bush en la elección de 2004.
Confrontado con esta baja abrupta en su índice de popularidad, Bush aprovechó entonces su conferencia de prensa para defender su decisión de atacar a Irak y la muerte de los dos hijos de Saddam.
Argumentó que había 12 resoluciones de la ONU que decían que Irak poseía armas de destrucción masiva. Repitió que un Irak libre contribuirá a la estabilidad de la región y a su democratización. Dijo que tenía muchas esperanzas de que el proceso de paz de Oriente Medio terminara con la creación de un Estado palestino, habló de la amenaza de Corea del Norte y pidió ayuda a Europa para enfrentar a Irán
Pero no sólo eso: Bush también defendió su política económica que es otro de sus talones de Aquiles. En el contexto de su campaña electoral para la reelección sostuvo que ve señales alentadoras de que el crecimiento económico se está acelerando. Muy atacado por los demócratas que lo acusan de haber provocado el déficit más grande de la historia económica de EE.UU. (400.000 millones de dólares) Bush intentó lavarse las manos.
Dijo que la pérdida de recaudación, producto de la recesión económica y el gasto que representa la “guerra contra el terrorismo” son responsables de casi el 75% del déficit, en tanto que las reducciones de impuestos promovidas por su gobierno sólo han causado el 25% restante.
“Hubiéramos tenido los déficit con o sin reducciones de impuestos”, dijo Bush. “Yo tenía que tomar una decisión política, y tomé la decisión de enfrentar la recesión con un recorte de impuestos”, explicó.
El resultado está a la vista: las estadísticas indican que el desempleo alcanzó en junio el 6,4 % —el más alto en más de una década— y el número de personas que recibían el subsidio por desempleo llegó a su cifra mayor en dos décadas.
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