BUSH ELUDIÓ AL SENADO Y NOMBRÓ A UN POLÉMICO EMBAJADOR EN LA ONU
En uno de sus últimos actos de gobierno antes de partir de vacaciones a su rancho de Texas, el presidente estadounidense George Bush se salteó ayer al Senado de su país y designó directamente al polémico ultraconservador John Bolton como embajador de Washington ante las Naciones Unidas (ONU). El anuncio desató la ira de la oposición demócrata, que acusó a Bush de asestar un nuevo golpe a la imagen internacional de Estados Unidos.
“Este cargo es demasiado importante como para dejarlo vacante más tiempo”, dijo Bush en un breve mensaje desde la Casa Blanca, con el flamante embajador a su lado. De ese modo, el presidente justificó su decisión de instalar a Bolton en el cargo mediante una norma constitucional que lo habilita a llenar vacantes cuando el Senado está de receso, como ocurre ahora por el descanso de agosto.
Con este sistema —que también utilizó Bush cuando nombró al secretario adjunto para América latina Otto Reich en 2002— Bolton estará en el cargo hasta enero de 2007, cuando termine esta legislatura.
Bush había propuesto a Bolton para el cargo hace cinco meses, pero el Senado nunca llegó a confirmarlo debido a acusaciones demócratas de que este “halcón” llegó a modificar información de inteligencia para hacer avanzar la agenda conservadora.
Bolton, un abogado de 56 años, de grueso bigote y sin pelos en la lengua, se desempeñaba como subsecretario de Estado para el control de armamentos. Desde ese cargo y sin aportar pruebas llegó a acusar a Cuba y otros países de querer desarrollar armas químicas, lo que fue puesto en duda por expertos. También criticó varias veces la utilidad de la ONU (afirmó que la organización no existe) y promovió una cruzada contra el Estatuto de Roma que creó la Corte Penal Internacional.
Esos y otros antecedentes plantearon dudas incluso en filas oficialistas sobre la conveniencia de confirmarlo. En mayo, una comisión del Senado evitó pronunciarse sobre la propuesta de Bush y pasó el tema al plenario de la cámara alta para que decidiera.
Pero Bush insistió con la conveniencia del nombramiento y ayer aseguró que es el “hombre correcto” para el cargo, que ahora puede ocupar hasta fines de 2006. La imposición terminó de enfadar a los demócratas, que creen que Bolton hará poco para reparar la cuestionada imagen de Estados Unidos en el mundo. “El abuso de poder de la Casa Blanca continúa”, dijo el senador Ted Kennedy. Su colega y correligio nario Christopher J. Dodd prometió controlar de cerca las acciones del nuevo embajador.
El secretario general de la ONU, Kofi Annan, consideró que “está bien que un embajador venga a empujar”, pero advirtió que el diplomático “siempre debe recordar que hay otros 190 que tienen que ser convencidos, o una vasta mayoría de ellos, para que haya una acción”.
En una clara referencia a la reestructuración interna que procesa la ONU, Bolton comentó que buscará “una organización más fuerte y más efectiva, acorde a los ideales de sus fundadores y suficientemente ágil para actuar en el siglo XXI”.
Tras el anuncio, Bolton juró en su cargo y viajó a la sede de la ONU en Nueva York para iniciar tareas. Sin embargo, también hay dudas de que vaya a destinar allí tanto tiempo como sus predecesores. Según informó el diario The Washington Post, Bolton pidió duplicar el espacio destinado en el Departamento de Estado, en Washington, para el embajador ante las Naciones Unidas. Otra señal de que Bolton piensa estar más cerca de Bush que de la ONU.
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