BUSH FUE MAL INFORMADO SOBRE EL ARSENAL IRAQUÍ
Una comisión presidencial divulgó ayer un informe en el que afirma que las agencias de espionaje estadounidenses estaban “totalmente equivocadas” en la mayoría de sus evaluaciones sobre las armas de destrucción masiva que, según el gobierno, poseía el régimen de Saddam Hussein.
“Nuestras agencias de espionaje son con frecuencia incapaces de recopilar información sobre las cosas que más nos preocupan”, determina el informe.
Añade que el gobierno de George W. Bush sabe aún hoy “asombrosamente poco” sobre los programas armamentistas y amenazas de las naciones más hostiles.
La comisión pide cambios estructurales en el gobierno para evitar futuros errores. Enumera más de 70 recomendaciones y considera que Bush debería otorgarle a John Negroponte -recientemente designado coordinador de todas las agencias de espionaje del país- mayores poderes.
Recomienda, además, amplios cambios en el FBI para combinar los recursos antiterroristas y de contraespionaje del organismo en una nueva oficina.
Por su parte, el presidente Bush elogió el informe. “Comparto la conclusión central. La comunidad de espionaje estadounidense necesita cambios fundamentales”, dijo, tras recibir el trabajo de la comisión, que en un principio se mostró reacio a designar.
El mandatario indicó que ordenó al asesor de la Casa Blanca en materia de seguridad interna, Frank Townsend, que “examine las conclusiones de la comisión y que se asegure de que son adoptadas medidas específicas”.
Bush leyó una nota acompañado por el juez retirado Laurence Silberman -republicano- y el ex senador demócrata Charles Robb, copresidentes de la comisión. A continuación, el mandatario abandonó la sala dejando a ambos para responder las preguntas de los periodistas.
“En general, la comunidad del espionaje sabe muy poco de los programas nucleares de muchos de los actores más peligrosos del mundo”, dice el informe.
Robb y Silberman señalaron, además, que no descubrieron prueba alguna de que funcionarios gubernamentales de alto rango intentaran cambiar los informes de espionaje sobre Irak por motivos políticos.
Durante la conferencia de prensa, Robb fue especialmente elocuente al referirse a las rivalidades de la burocracia del espionaje. Negroponte “necesita el pleno e inequívoco respaldo del presidente -insistió-. Hay organismos muy distinguidos y orgullosos que se opondrán al cambio”.
Partes erróneos
El informe sostiene que los partes diarios de espionaje que le fueron dados a Bush antes de la guerra de Irak eran erróneos y, “elaborados mediante titulares llamativos y la repetición de informaciones de dudoso contenido. Estos informes exageraron el caso de que Irak estaba reconstruyendo sus programas de armas de destrucción masiva”, dice el informe.
La versión pública del informe no analiza en detalle la aptitud de los diferentes organismos para espiar en Irán y Corea del Norte, para no revelarles nada a esos países sobre las capacidades estadounidenses. Esos detalles figuran en la versión confidencial.
La comisión fue formada hace un año por Bush para examinar por qué los organismos de seguridad concluyeron por error que Irak había almacenado armas de destrucción masiva, uno de los argumentos del gobierno para invadir el país, en marzo del 2003.
“Hemos concluido que la comunidad de espionaje estaba totalmente equivocada en casi todas sus conclusiones anteriores a la guerra en torno de las armas de destrucción masiva de Irak -informó la comisión-. Este fue un gran fracaso de espionaje.”
La causa principal, según la comisión, fue la “imposibilidad de recoger buena información sobre los programas de armas de Irak, graves errores en analizar la información que pudo recopilar y la imposibilidad de aclarar hasta qué punto sus análisis estuvieron basados en presunciones en lugar de pruebas sólidas.
Un lujo inaceptable
“En asuntos de esta importancia, no podemos permitirnos el lujo de fracasos de esta magnitud”, agrega el informe. Sin embargo, la comisión reconoció que no encontró indicio alguno de que los organismos de seguridad distorsionaran las pruebas que tenían sobre las armas de destrucción masiva, acusación formulada repetidamente contra la Casa Blanca durante las elecciones presidenciales del año último.
En conjunto, el trabajo fue muy crítico. “Nuestra comunidad de espionaje no ha sido lo suficientemente ágil e innovadora para aportar la información que necesita el país”, dice en sus páginas, y destaca que otras investigaciones llegaron a conclusiones parecidas.
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