BUSH LE PIDIÓ AYUDA A CHINA PARA FRENAR EL PLAN NUCLEAR IRANÍ
“Asesino, tus días están contados”. La ceremonia de bienvenida organizada ayer en el jardín de la Casa Blanca en honor del presidente chino, Hu Jintao, fue interrumpida abruptamente cuando, una mujer vestida de negro con un gran cartel que decía Falun Gong —el nombre de un grupo religioso chino que fue prohibido en 1999—, comenzó a gritar: “¡Bush no permitas que siga matando!” Hu, acababa de iniciar su discurso. Se detuvo y frente a los gritos de la mujer miró desconcertado, como si no supiera que tenía que hacer. “Está ok, continúe”, le susurró el mandatario norteamericano, George Bush, al oído. Más tarde ambos mandatarios hablarían a puertas cerradas de la crisis nuclear iraní.
Dos agentes de seguridad arrestaron rápidamente a la mujer. Pero el incidente puso en evidencia la tensión reinante ayer en Washington durante el encuentro de dos gigantes.
En la reunión que mantuvieron en el Salón Oval de la Casa Blanca, después de la ceremonia, Hu y Bush sólo coincidieron en respetar sus diferencias.
“No estamos de acuerdo en todo, pero podemos discutir nuestros desacuerdos en un espíritu de amistad y cooperación”, tuvo que admitir Bush a la prensa.
La reunión entre los dos mandatarios duró poco menos de una hora, en la que Bush pidió a su par chino ayuda para frenar el plan nuclear iraní. Pero no logró convencer a su invitado que apoye la aplicación del Capítulo 7 de la Carta Orgánica de las Naciones Unidas que prevé sanciones que van desde las económicas hasta el uso de la fuerza, en contra de Irán por su programa nuclear.
Hu dejó en claro que en la controversia nuclear con Irán, China sigue apostando por las negociaciones diplomáticas. De todas maneras, ambos países coinciden en la meta de que Teherán no disponga de armas nucleares y de la tecnología necesaria para ello, según el mandatario estadounidense.
Tampoco hubo avances a nivel del programa nuclear de Corea del Norte. Bush pidió a Hu que presionara más fuerte, pero Hu se limitó a reconocer que las negociaciones emprendidas por un grupo negociador de seis países “se encuentran empantanadas”.
El líder chino le prometió a Bush que China flexibilizará su tipo de cambio y que adoptará medidas para reducir el enorme superávit que tiene en su relación comercial con EE.UU. Explicó que su país quiere reforzar su demanda interna, pero que no tiene interés en tener un superávit tan grande.
EE.UU. está presionando para que China devalúe su moneda, el yuan, cuyo valor considera demasiado bajo con respecto al dólar.
EE.UU. y el FMI han urgido a China para que devalúe. “Obviamente el gobierno chino se toma muy en serio su moneda, y nosotros también”, dicen en Washington. Si bien Hu habló de flexibilización, descartó todo tipo de devaluación abrupta.
Mientras Bush y Hu conversaban en el Salón Oval, cientos de militantes de Falun Gong rodearon la Casa Blanca con carteles pidiendo al gobierno chino que ponga fin a la represión contra quienes practican esta religión en China. “El gobierno ha arrestado a miles de nuestros compañeros —dijo a Clarín una china que estaba entre los manifestantes—. Mi familia emigró hace mucho. Yo vivo y trabajo aquí en el barrio chino, y practico el Falun Gong. No se entiende porqué en China no pueden hacer lo mismo. El gobierno considera que amenazan su poder”.
Durante su discurso en la Casa Blanca, Bush dijo que los dos países tienen profundas diferencias en materia de derechos humanos. “Pienso que el pueblo chino debería poder ejercer el derecho a la libertad de reunión, la libertad de expresión y la libertad religiosa”, recitó.
Sin dudas mucho ha cambiado desde que China invitó a un grupo de jugadores de ping pong norteamericanos a Beijing el 28 de abril de 1971. Mediante lo que se llamó “la diplomacia del ping pong”, esos jugadores fueron los primeros norteamericanos en pisar suelo chino desde que Mao asumió el poder 22 años antes. Fue con el ping pong que comenzó el deshielo y eso permitió, más tarde, el primer viaje de Richard Nixon a China.
Si bien las relaciones formales entre EE.UU. y China son ahora totalmente fluidas, eso no significa que hayan desaparecido todos los conflictos. En el único punto que EE.UU. ha sido consistente en apoyar la posición china es el tema Taiwán. Ayer Bush reiteró la política de una sola China y llamó a resolver la disputa pacíficamente.
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