BUSH PROMETIÓ MÁS AYUDA A COLOMBIA
Tras un controvertido apoyo a la guerra en Irak, a oídos del presidente colombiano Alvaro Uribe llegó ayer la promesa más esperada: el gobierno de George W. Bush se comprometió a mantener la asistencia militar y financiera millonaria del llamado Plan Colombia para la lucha contra el narcotráfico y la guerrilla, convertida hoy en la piedra fundamental de la estrategia para enfrentar el conflicto interno.
“Desde el año 2000, cuando comenzamos con el Plan Colombia, los Estados Unidos han ofrecido unos 3500 millones de dólares en asistencia vital, y continuaremos entregando ayuda”, dijo Bush en una conferencia de prensa que puso fin a su visita de cuatro horas a esta ciudad.
El mandatario, que llegó procedente de Chile, donde participó de la cumbre de la APEC, dejó en claro con su visita, la primera a América latina desde su reelección, que no habrá cambios en la política de Washington hacia Colombia, una de las prioridades en la región.
“El Plan Colombia goza de apoyo bipartidista en mi país. El próximo año le pediré a nuestro Congreso que renueve el respaldo para que esta nación valiente pueda ganar su guerra contra los narcoterroristas”, agregó.
Garantizó así que, pese a las restricciones presupuestarias, su segundo mandato no arrojará ningún cambio en la relación estratégica con Colombia, un país sumido en un grave conflicto interno de más de 40 años, y uno de los que más decididamente apoyan la campaña antiterrorista de la administración republicana.
En Bogotá existía temor a que Washington redujera drásticamente la asistencia militar a Colombia como consecuencia del déficit fiscal que afronta y por las inversiones militares en Irak y Afganistán, dos prioridades de Bush en su lucha contra el terrorismo.
Uribe le solicitó mantener la cooperación para combatir el narcotráfico y el terrorismo en el país, con el fin de consolidar los avances en materia de seguridad alcanzados por su gobierno, que abarcan la reducción de los homicidios, el aumento de los decomisos de cocaína, la baja de los secuestros y la disminución de la superficie de coca sembrada.
“Confiamos en que los Estados Unidos y el presidente Bush continúen con la ayuda hasta que Colombia esté libre de la plaga del terrorismo y la droga”, dijo a su turno Uribe ante la prensa. “La tarea no la podemos dejar a mitad de camino, vamos a ganar, pero aún no hemos ganado. Hemos avanzado, pero la culebra está viva”, advirtió el presidente colombiano, recordando indirectamente que el Plan Colombia expira en 2005.
La prórroga anunciada por Bush extendería la asistencia a Colombia por otros cuatro años. La mayor parte de la ayuda corresponde a la donación de decenas de helicópteros de combate y al entrenamiento militar de las fuerzas de seguridad locales. Esta cooperación, que convirtió a Colombia en el tercer receptor de ayuda militar estadounidense después de Israel y Egipto, se ha convertido en una herramienta fundamental para el gobierno de Uribe para mejorar la seguridad.
Hablando por momentos en español, Bush calificó a Uribe como un firme enemigo de los terroristas y los narcotraficantes. Y aseguró que la estrategia del presidente colombiano “está funcionando” para poner fin a un conflicto que desangra a esta nación a un promedio de 3500 muertos al año.
Estados Unidos ha incluido a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), al Ejército de Liberación Nacional (ELN) y a los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) en su lista de grupos terroristas, que se financian con fondos del narcotráfico.
Por temor a un atentado de los grupos armados, la visita de Bush fue protegida por 15.000 militares y policías, helicópteros artillados y buques de guerra. Durante la visita no se registraron incidentes, aunque sí hubo protestas de trabajadores y estudiantes de Cartagena.
Bush llegó a Colombia justo cuando se avanza en la desmovilización de unos 3000 paramilitares de las AUC, algunos de cuyos líderes la justicia estadounidense solicita en extradición por tráfico de droga. También las fuerzas armadas colombianas se encuentran en plena ofensiva contra la guerrilla con el Plan Patriota, que también cuenta con apoyo de militares estadounidenses en la planificación de operaciones, logística e inteligencia.
Uribe -que intenta presentarse a un segundo mandato- dijo que la victoria de Colombia en su lucha por alcanzar la paz no será buena sólo para el país, sino también para los estadounidenses que se ven afectados por la droga colombiana que llega a sus calles y para los países vecinos se ven afectados por la expansión de la violencia.
En cuanto a la firma de un tratado de libre comercio (TLC) entre Colombia y Estados Unidos, Uribe dijo que espera “equidad” para que haya oportunidades para el sector agrícola colombiano y las pequeñas empresas. También se refirió al tema de las patentes farmacéuticas, que hoy complica las negociaciones, al afirmar que es necesario garantizar el acceso a medicinas para los más pobres.
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