BUSH PROPONE REGULARIZAR A MENOS INMIGRANTES
El presidente estadounidense, George W. Bush, planteó hoy reducir el número de personas indocumentadas que sean abarcadas por la reforma migratoria, en un intento de conseguir el apoyo del ala más conservadora de su partido.
“Si al Congreso le preocupa el número de gente, pueden reducir el número de tarjetas verdes”, los permisos de trabajo, dijo Bush durante un acto en la academia de la Patrulla Fronteriza de Artesia, Nuevo México , uno de los cuatro estados fronterizos con México .
La reforma migratoria de Bush se basa en dos ejes, seguridad fronteriza y regularización de una parte de las personas indocumentadas, lo que puede conformar a su base más conservadora -que reclama seguridad- y a los empresarios, que desean contratar la mano de obra barata de los inmigrantes.
Ambas cámaras del Congreso aprobaron dos proyectos de reforma migratoria y ahora deben reunirse para consensuarlo.
Si bien hay coincidencia en la seguridad fronteriza, la diferencia está en el trato que se le da a las personas sin documentos: el Senado propone regularizar a una parte de ese grupo y Diputados propone detenerlos y deportarlos.
Bush expresó su inclinación por el proyecto de inmigración “amplio” del Senado, que propone dividir en tres grupos a las personas indocumentadas, según el tiempo que llevan viviendo en el país.
La propuesta del Senado permite que quienes hace más de cinco años viven en el país regularicen su situación, lo que se presume abarca a entre 8 y 9 millones de personas.
Sin embargo, Bush dio libertad de acción al Congreso para que baje o aumente el número de personas que sean abarcadas por esta disposición.
Bush reiteró que su propuesta “no es una amnistía”, como la califican los diputados del ala más dura del Partido Republicano, y sostuvo que para regularizar la situación los inmigrantes deberán someterse a un chequeo de seguridad, pagar impuestos, pagar una multa y aprender inglés.
“Hay una discrepancia honesta entre gente que quiere que todos los indocumentados se vayan y otros que piensan que los indocumentados tienen que recibir la ciudadanía de inmediato”, afirmó Bush, quien añadió que su posición se ubica en el medio de esas dos opiniones.
“La inmigración ilegal es un problema”, agregó el mandatario, aunque recordó que “los inmigrantes son una de las grandes fortalezas de Estados Unidos”.
En ese sentido reiteró que los inmigrantes “hacen las tareas que los estadounidenses no quieren hacer” y puso como ejemplo los trabajos en las cosechas y en la construcción.
Bush reiteró que seguirá aumentando el personal de la Patrulla Fronteriza, que desde 2001 atrapó a 6 millones de personas cruzando por la frontera sur, 85 por ciento de las cuales son mexicanas.
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