BUSH Y EL VATICANO LAMENTARON LA MUERTE DE SCHIAVO
Terri Schiavo, la mujer cuyo caso conmovió a Estados Unidos y enfrentó a partidarios y detractores de la eutanasia, murió ayer en Florida, 13 días después de ser desconectada de la sonda que la mantuvo viva durante los últimos 15 años. Su muerte generó, horas después, -entre otros- los lamentos del presidente estadounidense George W. Bush y del Vaticano.
En este sentido, Bush declaró que la muerte de Terri entristece a la nación. “El principio básico de la civilización es que los fuertes tienen el deber de proteger a los débiles”, declaró el mandatario. “En casos en que hay dudas e interrogantes serios, la presunción debe ser a favor de la vida”.
“Hoy, millones de estadounidenses están acongojados por la muerte de Terri Schiavo”, añadió el mandatario, quien elogió a los padres de Terri, Bob y Mary Schindler, por su “gracia y dignidad”. Terri fue desconectada el pasado 18 de marzo de la máquina que la mantenía con vida por orden judicial.
Por su parte, el Vaticano denunció que fue “anticipada arbitrariamente” la muerte de Terri.
“Fue anticipada arbitrariamente una muerte, porque nutrir una persona no puede ser jamás considerado ensañamiento terapéutico”, afirmó ayer a través de un comunicado el vocero del Vaticano, Joaquín Navarro Valls.
“Las circunstancias de la muerte de la señora Terri Schiavo han justamente transtornado las conciencias. Fue interrumpida una existencia”, afirmó.
“No hay dudas de que no se pueden admitir excepciones al principio sagrado de la vida desde su concepción hasta su final natural. Además de un principio de ética cristiana, es un principio de civilización humano”, añadió.
El caso Schiavo conmocionó socialmente tanto a quienes defienden el derecho a la vida como a los partidarios de la eutanasia, y llevó al terreno político una batalla judicial de más de siete años entre el esposo de Terri, Michael Schiavo, y los padres de la mujer, Bob y Mary Schindler.
Su esposo pedía que la dejaran morir en paz, afirmando que ella jamás querría vivir así. Los padres sostenían que Terri podría recuperarse, e insistieron ante varias instancias judiciales para que se le reconectara la sonda. La mayoría de los tribunales le dio la razón al esposo.
Terri murió hoy en el hospital de Pinellas Park, donde llevaba años internada, dijo a la agencia AP el abogado de Michael Schiavo, George Felos. Luego, un vocero de la familia hizo el anuncio oficial. Y agregó que ni los padres de Terri ni sus hermanos pudieron estar con ella en el momento de su muerte. “Se les negó acceso al momento de la muerte. Ellos pidieron que se les permitiera entrar, pero Michael Schiavo les negó el acceso”, sostuvo el portavoz de la familia.
Durante los siete años de batalla legal, los legisladores de la Florida, el Congreso y el propio George W. Bush trataron de intervenir en defensa de los padres de Terri. Tras el retiro de la sonda, gran cantidad de manifestantes se concentraron frente al hospital. El Vaticano describió la decisión de la Justicia como una pena de muerte aplicada a una mujer inocente. Los Schindler calificaron la remoción de la sonda de “homicidio judicial”.
En seis ocasiones, la Corte Suprema de Estados Unidos se negó intervenir en el caso, que fue tema de debate en el seno del Congreso y por parte del presidente Bush, que firmó una ley el 12 de marzo para permitir que las demandas de los padres fuesen examinadas por tribunales federales. “En circunstancias extraordinarias como estas, siempre es mejor equivocarse en favor de la vida” , dijo el mandatario.
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