CADA DÍA EN LA PROVINCIA SE PRODUCEN 171 ACCIDENTES
Un informe de la Dirección de Accidentología y Emergencia Sanitaria (Dipaes), dependiente del Ministerio de Salud de la provincia, reveló que en el primer trimestre de 2003 se registraron en Santa Fe 171 accidentes de tránsito por día, unos siete por hora, con un saldo de 113 víctimas fatales. Si se proyectan esas cifras al resto del año, el total sería de 62.415 colisiones, con un promedio diario de 1,31 fallecidos. Aunque los datos son similares a los de 2002, Gerónimo Bonavera, de la Fundación Conciencia Vial, alertó que “es desastroso que mantengamos la misma cantidad de muertos cuando tenemos menos vehículos en la calle y se corre menos para no gastar tanto combustible”.
Según el análisis de Bonavera, las colisiones no disminuyen porque se combina la imprudencia de los conductores con la falta de una política gubernamental seria, que prevenga y luego sancione los incumplimientos y las irresponsabilidades. “Aumentó la cantidad de chicos alcoholizados en los pueblos: los últimos choques han sido frontales o posteriores, lo cual es producto de la imprudencia”, explicó. “Vemos que los accidentes más graves ocurren en las rutas, que están en muy mal estado y donde no hay controles”, agregó el militante.
En base a los registros históricos de la Dipaes, que se elaboran con información suministrada por la policía, la cifra más alta de la década pasada –alrededor de 70 mil accidentes– corresponde a 1995. En 2000 los números se dispararon y se llegó a 74.200 en toda la provincia. “El año siguiente las organizaciones civiles batallamos duro por los controles de alcoholemia y los radares, y se observó una baja importante. El resultado fue un total de 61.005 siniestros”, apuntó Bonavera. En 2002 hubo unos 62 mil, con 489 víctimas fatales y, si se proyectan los guarismos del primer trimestre de este año, los niveles se mantendrían en el 2003, lo cual de ninguna manera es una buena noticia para Bonavera.
“Por la crisis económica se ha precarizado el parque automotor y además hay menos circulación”, aclaró el especialista. “Por otra parte subir la velocidad implica en algunos casos gastar hasta el doble de combustible, por lo que hay una tendencia a correr menos. Sin embargo, los accidentes no bajan y siguen siendo la principal causa de muerte entre la población de entre 14 y 35 años”, agregó Bonavera. En ese sentido, el informe de la Dipaes señala que el 53,5 por ciento de los fallecidos en Santa Fe los primeros tres meses del año corresponden a esa franja etárea: el 25,4 por ciento tenían entre 15 y 24 años, el 16, 4 entre 25 y 29 y el 11,7 entre 30 y 34 años.
Según la información que maneja Conciencia Vial, en Rosario también se mantiene la misma cantidad de colisiones que en otros años, aunque ha disminuido la siniestralidad, vinculada fundamentalmente a la gravedad de las lesiones. Por la precarización de los vehículos en circulación, los ciclistas y los motociclistas se han transformado en los protagonistas principales de los accidentes urbanos, en tanto la arteria más peligrosa sigue siendo la avenida de Circunvalación.
“Quizás por los feriados largos y el Día del Amigo, últimamente hubo muchos muertos (17 en la primera quincena de julio) y por eso el tema vuelve a conmocionar, pero después nos olvidamos”, se quejó Bonavera, criticando el fracaso de las políticas oficiales de prevención y sanción en todos los niveles: nacional, provincial y municipal. “Debemos evitar las acciones espasmódicas, profundizando los controles”, añadió, recordando que desde la Policía de Santa Fe se mostraron proclives a retomar los operativos en los que se realizan pruebas de alcoholemia.
“Varias organizaciones civiles teníamos equipos de voluntarios. Conciencia Vial había capacitado a casi cuatrocientas personas pero esos grupos se desarmaron por la falta de continuidad”, reveló Bonavera, quien abogó porque los controles de la Dirección de Tránsito se intensifiquen y no se lleven a cabo en puntos fijos sino rotativos.
En tanto, para el director de la Dipaes, Eduardo Wagner, “la culpa no es del Estado, ya que junto a numerosas ONG, hace campañas y brinda recomendaciones a los conductores en forma permanente. Es un problema de conducta y de educación generalizado y lo triste es que esto requiere de muchos años para cambiarlo”, concluyó el funcionario.
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