CADA SEMANA SE USA ALGÚN ARMA DE GUERRA EN DELITOS COMUNES
La seguridad y la inseguridad necesitan de armas para cumplir su cometido. Una investigación reciente pone el acento en un dato curioso: cómo armas de guerra —pensadas para el uso militar— aparecen al menos una vez por semana siendo utilizadas en delitos comunes, durante los últimos diez años.
El relevamiento abarca el período 1995—2005, e indica que hubo 576 armas de guerra involucradas en robos a bancos, secuestros, robos a mano armada en la calle, robos a blindados y otros delitos durante esa década. Esto habla de un promedio de 57,6 armas de este tipo al año y 4,8 al mes, lo que lleva la cifra promedio a algo más de una de estas armas por semana.
El detalle de las armas involucradas incluye, entre otras, a lanzacohetes, ametralladoras, fusiles y granadas (ver infografía).
El estudio, realizado por el centro de investigación Asociación para Políticas Públicas (APP) y titulado “Armas de uso militar y explosivos en incidentes y hechos delictivos”, marca que “dado el tipo de armas se puede suponer que todas o la mayoría de ellas pertenecieron a arsenales de las fuerzas armadas, de seguridad o policías, y que fueron desviados o robados en esas dependencias”. El relevamiento incluye 18 casos en el que hubo uniformados involucrados.
El Gobierno nacional acaba de lanzar una serie de medidas para propiciar el desarme civil y aumentar el control de los arsenales en manos del Estado y de las armas incautadas y bajo control de la Justicia o la Policía. La APP, que realizó el estudio, es una de las organizaciones civiles que participa en la mesa de trabajo formada en el Ministerio del Interior para encarar el asunto.
En el año 2004 se creó por la Ley 25.938 el Registro Nacional de Armas Secuestradas e Incautadas, por la que se establecieron estándares de seguridad, la obligación de llevar un registro centralizado y de destruir todas las armas de fuego decomisadas.
“Al día de hoy no se está cumpliendo, ni siquiera por la Justicia”, asegura Diego Fleitas, director de la APP, uno de los autores del estudio y el encargado de realizar para FLACSO los capítulos sobre Argentina, Uruguay y Paraguay de la investigación “El Problema de las Armas de Fuego en el Cono Sur”.
El relevamiento arrojó un total de 70 muertes ocurridas en algunos de los 241 incidentes detectados en el período estudiado. De ese total de víctimas, el 53% eran delincuentes, el 27% testigos ocasionales, el 14,3% policías y el 5,7% custodios. La mayoría de las muertes ocurrió durante robos a bancos.
Además, se generó una estadística sobre el tipo de incidentes en los que aparecieron las armas de guerra. Fueron detectadas en robos a bancos (20,7% de los casos), otros robos a manos armada (16,6%), robo a camiones de caudales (9,1%), secuestros (7,1%), y homicidios (2,9%), entre otros.
En el mercado ilegal las armas son mucho más baratas que en el mercado legal, pero guardan proporción a su calibre y calidad. Esto lleva a que delincuentes que tienen acceso a proveedores de armas de guerra sean en general ladrones que planifican sus golpes.
Para muestra, un ejemplo: en octubre de 2000, durante el asal to a un camión de caudales en La Boca, se secuestró una camioneta con una ametralladora Browning 50 BMG, que tiene un alcance de 7.000 metros. Uno de los implicados era un suboficial que trabajaba en el Arsenal del Batallón 601, en Boulogne.
El estudio también analiza qué arma es utilizada con mayor frecuencia para cometer un determinado delito. Allí surge el dato que indica que las granadas son usadas en uno de cada cuatro robos a bancos. Los delincuentes dejan este tipo de explosivo en la puerta a la salida, para evitar persecuciones o denuncias rápidas.
La estadística marca que el grueso de incidentes publicados ocurrieron en la Provincia de Buenos Aires (60% de los episodios) seguida por la Capital (23,7%). Pero tiene en cuenta dos curiosidades en el interior:
Córdoba: “Con gran cantidad de instalaciones militares, se registraron 10 incidentes con armas y explosivos de guerra”.
Misiones: “De los cinco incidentes registrados, cuatro fueron contrabandos de armas, incluido el de seis lanzacohetes, y de explosivos de origen brasileño”.
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