CADA VEZ HAY MÁS CHICOS CON PICADURAS DE ALACRÁN
No es para que cunda el pánico, pero sí para tener precaución: los casos de picaduras de alacrán vienen en aumento en los últimos años. En el Centro de Toxicología del Sanatorio de Niños, por ejemplo, llevan unas estadísticas elocuentes: mientras entre 1990 y 1994 se atendieron 102 casos, entre 1995 y 1999 registraron 183; en el 2003 ya fueron 108 los chicos que llegaron con picaduras y el año pasado hubo 131. La progresión es evidente, ya que cada uno de los últimos años muestra índices similares a los que antes se daban en cuatro. Y en lo que va del 2005 la cosa no aparece mucho mejor: cuando recién hoy comienza diciembre, el mes pico para la actividad del alacrán, ya se atendieron 104 casos. Y es más, el titular del servicio, el toxicólogo Juan Carlos Piola, lanza otro alerta: que las picaduras no sólo son cada vez más frecuentes, sino también de mayor gravedad.
Joaquín Martínez, que hoy cumple 6 años, jugaba el domingo pasado en el cuarto que comparte con Emilio, su hermanito de 2. De pronto, su papá lo oyó gritar desesperado agarrándose un dedito y, aunque en el momento no halló el alacrán, tampoco dudó de qué se trataba. Como el nene se quejaba de terribles dolores en todo el cuerpo, su padre lo llevó de inmediato al Sanatorio de Niños.
En pocos minutos, quedó internado de urgencia en terapia intensiva con un cuadro que Piola describió como “de mal estado general, alteración del sensorio, excitación psicomotriz, temblores, calambres musculares, hipotermia” y otros síntomas, producto del veneno neurotóxico que le había inoculado el alacrán.
Por fortuna, tras 24 horas en terapia con suero antiescorpiónico del Instituto Malbrán y otras drogas, Joaquín fue dado de alta sin ninguna secuela. Pero los médicos le confesaron a su mamá que si en vez de haber picado a Joaquín el alacrán hubiera atacado a su hermanito, los efectos podrían haber sido mucho peores.
Ese mismo día, otro nene al que picó un alacrán fue atendido en forma ambulatoria por el mismo Servicio de Toxicología y hace menos de dos semanas otro chico fue a parar a terapia intensiva por la misma razón. ¿Qué hace que una picadura de este artrópodo primo de las arañas, que en esta zona pertenece a la especie Tityus trivittatus, tenga consecuencias tan distintas sobre cada organismo?
Según explicó Piola a La Capital, depende de varios factores: básicamente, de la edad y peso de la víctima, del tipo, edad y tamaño del alacrán, de la cantidad de veneno que inocule y de dónde lo haga, cuanto más cerca de la cabeza, peor. Por eso, si el animal ataca a un chiquito, hay que consultar rápido al médico.
Cuadros más graves
Lo que para el toxicólogo ya es un hecho es que “cada vez son más frecuentes las consultas por picaduras de alacrán y, lo que es peor, cada vez de mayor gravedad”. Y si bien la incidencia de casos graves sigue siendo baja, no se puede descartar la evolución a formas clínicas severas, sobre todo en niños pequeños. El peor cuadro que se dio por una picadura de alacrán en Rosario fue en marzo del 2002, cuando falleció una chiquita de dos años. Y hace una semana, en Catamarca, se murió un nene de 8 años por esa misma causa. Nada para desestimar.
Los especialistas explican el aumento del “escorpionismo”, como denominan en términos científicos al fenómeno, por una serie de causas, sobre todo al calentamiento global, con incrementos de temperatura y humedad (el Servicio Meteorológico nacional ya no califica al clima de Rosario como templado, sino como subtropical húmedo). Esos cambios climáticos traen aparejado un aumento en la tasa metabólica y reproductiva de los alacranes y sus presas (su platillo preferido es la cucaracha).
También la urbanización, que eliminó de las casas a sus predadores naturales (las gallinas), y un factor que en rigor hay que celebrar, aunque suba la estadística: se registran más casos porque al crecer la información también hay más consultas.
Sobre todo considerando el factor climático, Piola se anima a una proyección que suena a futurología. Recuerda que hasta hace unos años había pocos casos en Rosario comparando con Santa Fe, y que así como hace 15 días un nene de dos años terminó en terapia con respirador artificial en San Nicolás, un hecho sin antecedentes, Buenos Aires no tardará también en advertir un alza de casos. El alacrán se desplaza hacia el sur y ya no sólo pica en meses cálidos: ahora también lo hace en junio y julio.
Aun así, en los hospitales de niños Vilela y Zona Norte no registran casos frecuentes, o al menos no más que lo habitual. Y en lo que hace a los servicios de emergencia, el 435-1111 estimó que se reciben a lo sumo dos o tres consultas por semana, mientras en Ecco refirieron que hay meses en los que sólo atienden un caso y otros en los que se llega a dos o tres.
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