CADA VEZ MÁS CERCA
Penúltima escala hacia el Mundial, que parece mucho más cerca de lo que falta para el 10 de octubre, día del debut frente a los Wallabies. Penúltimo paso hacia la conquista de un nuevo Panamericano, que está prácticamente asegurado aunque haya que esperar el partido del sábado contra Canadá. Penúltimo ensayo para que Marcelo Loffreda y Daniel Baetti tengan la dificilísima tarea de cerrar una lista de 30 en la cual hay 37 jugadores que aún están en carrera para viajar a Australia. Todo eso y mucho más se disputó en la fría noche del CASI, en la que el resultado frente a Uruguay (57-0) quedó como un simple detalle estadístico.
Desde el encuentro del lunes 18 ante Fiji se viene remarcando que cada uno de los cuatro test previos al Mundial es una prueba de ensayo. Que los entrenadores hicieron un plan para que en cada choque se prueben jugadores y sistemas. De allí primero saldrá la lista. Más tarde, con los entrenamientos, el desarrollo total del juego. Y, casi sobre el debut, el equipo titular. Así hay que tomar el test de anoche y habrá que evaluar el del sábado con Canadá.
El de ayer, en el que Los Pumas sumaron su tercer triunfo consecutivo anotando más de 40 tantos, quizá dejó más en el aspecto individual que en el colectivo. Porque volvió Agustín Pichot, quien en un solo tiempo (quedó en el vestuario para preservarlo físicamente, pues llevaba más de tres meses sin jugar) mostró que su talento está intacto. Una prueba fue el fantástico try que apoyó después de correr más de media cancha con su pique incomparable. Porque otro histórico que regresó, Rolando Martin (entró solo para festejar sus 100 partidos en Los Pumas), rindió de acuerdo a su clase internacional. Porque uno de los que se juega un lugar en la lista, Octavio Bartolucci, marcó diferencias con su potencia y habilidad. Porque Gonzalo Quesada (un tiempo con Pichot, otro con su compadre Nicolás Fernández Miranda) se bancó todos los ataques uruguayos que le apuntaron a él. Porque uno que todavía sueña con ser titular, Martín Durand, mostró otra vez que está para más. Y porque un consagrado, Ignacio Nani Corleto, tuvo una labor fenomenal, embolsando absolutamente todas las pelotas a cargar, ganando decenas de metros en cada ataque gracias a su velocidad y potencia y anotando dos tries extraordinarios.
En lo colectivo, fue importante el control de la pelota y el aprovechamiento de los espacios cortos. Los nueve tries llegaron a través de jugadas con más de cuatro fases, mezclando forwards con backs. Y aunque todavía falta aceitar mucho más los movimientos, se observa un progreso que permite soñar con un equipo con variantes, que no sólo dependa de la histórica defensa de Los Pumas.
También hubo aspectos negativos, algunos que preocupan porque se repiten más de la cuenta. Otra vez se vio una tarjeta amarilla al comienzo del partido (contra Fiji fue Sambucetti; anoche le tocó a Reggiardo, quien en el segundo tiempo salió con un corte en la pantorilla); se cometieron penales tontos en los rucks (7) y el line estuvo inconsistente (se perdieron tres).
Pero la síntesis es que se está cada vez más cerca de todo. De ganar el Torneo Panamericano, de definir la lista, de encontrar el nivel de juego, del Mundial. Y de soñar.
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