CADA VEZ MÁS JÓVENES COMETEN DELITOS
En el primer semestre detuvieron a 253 chicos entre 10 y 17 años. En total se desbarataron 204 grupos delictivos, pandillas y bandas. Se trabajó en forma coordinada con Guardia de Infantería, Grupos Operativos Especiales, Comando Radioeléctrico y comisarías.
La Jefatura de la Unidad Regional I, división Relaciones Policiales, de la Policía de la provincia de Santa Fe desbarató entre el 1° de enero y 30 de julio de 2003, 204 bandas, grupos delictivos y pandillas en la ciudad, con un total de 783 personas que las integraban.
De ellas 253 tenían entre 10 y 17 años; 334 entre 18 y 25; 114 entre 26 y 35; 57 entre 36 y 45; 33 más de 45 años. La franja que va de los 10 a los 25 años representa el 74,58 por ciento del total de las detenciones realizadas.
“Esto indica un abrupto incremento de la delincuencia juvenil, con un descenso cada vez mayor de las edades de quienes integran bandas. En muchos casos son liderados por menores e integrados por mayores de edad. El 32 por ciento de los detenidos tiene menos de 17 años de edad”, sostiene el informe.
Rafael Grau, jefe de Relaciones Policiales de la URI, explicó que la Jefatura conformó diferentes actividades de prevención en la que dispuso tareas conjuntas. Por su parte, la División Investigaciones reúne la información haciendo inteligencia de acuerdo con denuncias de vecinos, para luego transmitirla a las unidades operacionales como Guardia de Infantería, Grupos Operativos Especiales (GOE), Comando Radioeléctrico y comisarías, con el fin de que se tenga un panorama de los distintos sectores de la ciudad”.
Y agregó que “muchas detenciones fueron realizadas en forma sorpresiva y diagramadas por la Jefatura con la acción directa del GOE en razón de la peligrosidad de algunos de los integrantes”.
Del total, 94 bandas, pandillas y grupos delictivos fueron detenidas en horas de la noche, entre las 20 y las 6 de la mañana; 58 a la mañana, entre las 6 y las 12; y 52 a la tarde, entre las 12 y las 20.
En tanto, 34 de las 204 fueron detenidas en la zona centro y centro este de la ciudad; 18 en los barrios Barranquitas, Santa Rosa de Lima, San Lorenzo y Centenario; y 35 en Villa Hipódromo, Yapeyú, San Agustín y Los Troncos.
Parecidas pero diferentes
Para comprender el modo de actuar de los grupos delictivos, bandas y pandillas, Grau brindó una serie de características de cada una de ellas.
El grupo delictivo mantiene una unión circunstancial, despliega su actividad de acuerdo a necesidades, conveniencia, picardía o con el propósito de demostrar valentía o poder. Se reúnen para salir juntos con un objetivo, por ejemplo van a un baile y al regresar, cuando ya no tienen dinero en el bolsillo, asaltan a una pareja, rompen vidrieras, se hacen llevar por un taxi y le roban. Antes se denominaban “patotitas”, pero ahora son más violentas.
La banda es un grupo conformado por tres o más personas que se reúnen esporádicamente para cometer algunos delitos.
La pandilla copa la cuadra donde estipulan la cita, la cual suele ser en inmediación de un kiosco, intersección de calles o en un punto de encuentro fijo. Hacen gala de tener posesión y control de un lugar. Es frecuente encontrarlas en edificios de departamentos. Se diferencian por el corte de cabello, pintura, vocabulario y, fundamentalmente, por el consumo de sustancias estupefacientes. Se caracterizan por la intimidación pública que ejercen. Los reconocen en los barrios como los tira-tiros, cobran peajes a repartidores de mercadería, y muestran su agresividad en horas nocturnas, de día se muestran pasivos pero con miradas intimidantes. Suelen ser muy agresivos. La prueba a la que se someten para ingresar y formar parte del grupo es cometer algún delito que agrade al resto, ése es el pasaporte.
En general, por los apodos de los integrantes de estos grupos, se observa una absorción grave de la ficción que muestra a menudo la televisión. Algunos de los que utilizan son: Harry (por Harry el sucio); Mike (como Tyson); King Kong; Cara de goma; He-Man; Terminator.
Cabe aclarar que no se trata de una asociación ilícita para cometer delitos, la cual se caracteriza por su permanencia, coherencia, organización, distribución de roles, la dirección recae en la cabeza de algún integrante, y hay una preparación sincronizada para la ejecución del delito.
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