CADA VEZ MÁS JÓVENES CONSUMEN “PACO”, LA DROGA DE LOS POBRES
Hay quienes la conocen con el nombre de “droga de la devaluación”, ya que con la crisis económica que afectó al país desde fines de 2001, más de 30.000 jóvenes de entre 15 y 25 años de edad y de clase social humilde se han volcado a su consumo. Algunos chicos consumen hasta veinte “pacos” diarios luego de someterlo a un sencillo proceso que consiste en someterlo a la acción del calor para luego inhalarlo o bien fumarla a través de un canuto.
El “paco” –de color amarillento- tiene tanto poder adictivo como destructivo, es de bajo precio (se consigue por un peso) y su elaboración es muy sencilla: pasta base de cocaína, kerosene, harina, talco y vidrios de tubos fluorescentes molidos. Además, se ha convertido en la quinta droga consumida de una lista que encabezan las bebidas alcohólicas.
Las consecuencias, en tanto, no son tan baratas sino todo lo contrario. Son altísimas para el consumidor e irreversibles. En poco tiempo se sufre un gran deterioro cerebral debido a que la droga lima la corteza cerebral y produce la inhabilitación permanente de los centros nerviosos, se pierden reflejos, motricidad, inteligencia y hasta memoria, según explican entendidos en el tema.
Según informó la Secretaría de Asistencia a las Adicciones y Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR), en la Argentina sólo 6.400 jóvenes están sometidos a algún plan asistencial por adicción a esta droga.
Una de las principales consecuencias orgánicas es la depresión que se siente enseguida de haber consumido “paco”. Esto lleva a la necesidad de otra dosis y así sucesivamente hasta que el cuerpo empieza a notar los problemas físicos.
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