CADENA PERPETUA PARA TRES HOMBRES POR EL BRUTAL CRIMEN DE UN MATRIMONIO Y SUS DOS HIJAS
Los hermanos Héctor y Claudio Zier y Jorge Valdez cometieron un brutal crimen el 29 de mayo de 2002, y la Justicia los acaba de condenar por ello a cadena perpetua. Mataron a un colectivero, a su esposa y sus hijitas de 3 meses y 6 años de edad por venganza.
El Tribunal Oral en lo Criminal 1 de Lomas de Zamora, condenó a estos tres hombres al hallarlos responsables del homicidio de Miguel Galván, Marina Morreta y las hijas de ambos.
Aquel 29 de mayo hace tres años, el chofer fue asesinado de cinco balazos en la nuca en Florencio Varela y los asesinos -dos de ellos ex empleados de Galván- condujeron el colectivo hasta la casa de la víctima, en el Pasaje Virasoro al 200 de la localidad de Piñeyro, Avellaneda.
Durante el juicio se estableció que los delincuentes ingresaron por la fuerza en la vivienda de Galván, y tras sorprender a su esposa, la mataron de 14 puñaldas. Luego, asesinaron a las nenas.
Según la instrucción, las chiquitas murieron asfixiadas. A una le colocaron una toalla con una bolsa plástica en la cara y la otra pequeña fue estrangulada.
Tras los crímenes, los ahora condenados incendiaron la casa y huyeron llevándose objetos de valor de las víctimas en un auto Renault 19. Les robaron hasta un perro cocker. Volvieron a la semana e incendiaron el lugar.
Los camaristas Fernando Ariel Bueno, Rodolfo Mario Lanza y Guillermo Alejandro Rolón también absolvieron por falta de pruebas a otros tres acusados en la causa: Jorge Cabrera, Fabián Cabrera y Martín Belarde, tal como lo había solicitado el fiscal del juicio Jorge Luis Michelini.
Los hermanos Zier y Valdez fueron condenados por “homicidio triplemente agravado por la alevosía, el concurso premeditado por dos o más personas, y para asegurar el resultado de otro delito (criminis causa)” que era el robo del ómnibus.
Tras la declaración de más de una decena de testigos, se determinó que Galván había echado a los hermanos Zier y se negaba a volver a contratarlos como choferes de la flota de micros que tenía. Como se negó a pagarles una indemnización, los Zier planearon el crimen para quedarse con el micro.
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