CALLEJÓN ROCA ES TIERRA DE NADIE
Un tiroteo de inusitada intensidad se desató el sábado sobre un sector del barrio para inundados que se erige en Callejón Roca, al este de Aristóbulo del Valle. Como consecuencia, varias familias que ocupan la manzana hacia donde se habría concentrado la acción, se aprestaban esta mañana a abandonar el lugar.
No son los primeros: numerosas viviendas construidas por la Cruz Roja Alemana están deshabitadas o semidesmanteladas. Sus ex moradores retiraron todo lo que podían aprovechar, incluidos techos y aberturas, y decidieron mudarse a otro lugar.
Las condiciones de vida en ese barrio, el último que se construyó para alojar a damnificados por la catástrofe hídrica del Salado, no mejoraron y hasta el trailer que brinda una asistencia primaria de salud podría ser levantado.
Ante Derechos Humanos
Un grupo de vecinos decidió presentar el viernes una denuncia ante la Secretaría de Derechos Humanos de la provincia, en la que hicieron constar la falta de asistencia, y las carencias en servicios mínimos como luz eléctrica, agua potable, mejorado de calles, recolección de residuos y “fundamentalmente seguridad”. El episodio del sábado que, según relatan, incluyó la utilización de armas de llamativo calibre, reforzó este último reclamo aunque desde su misma habilitación -en marzo de este año- el barrio viene reclamando mayores controles.
El texto presentado ante el organismo provincial deja constancia de la “discriminación” que sufren los pobladores del barrio y responsabilizan al Estado, que no le brinda esas mínimas prestaciones.
También se advierte en la presentación sobre la falta de medicamentos mínimos y básicos para la asistencia en salud.
En la entrada del asentamiento hay un trailer donde atienden una enfermera y una médica, de mañana y de tarde. Aseguran que los medicamentos están y que los casos más complicados son derivados al Sayago. Sin embargo, es probable que en las próximas horas el vehículo sea retirado del lugar, y con él la atención primaria de la salud en un sector donde viven numerosos niños.
La razón es la inseguridad: admiten que el centro es indispensable y que el trato con los vecinos no presenta conflictos, pero por las noches se reiteran los robos y los daños a las instalaciones. Este fin de semana fue uno de los peores: terminaron forzando puertas de una alacena y otras instalaciones, lo que precipitó la decisión de trasladar el rodado.
Informe
A todo esto, asistentes sociales de Derechos Humanos estuvieron ayer en el barrio y relevaron las condiciones en que viven sus pobladores.
Según pudo saberse, la repartición provincial está elaborando un informe que será elevado luego a las autoridades, Un criterio similar se siguió para el barrio La Tablada, tras hacerse públicas las precarias condiciones de vida de las familias que durante un año vivieron en carpas.
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