CÁMARA OCULTA A LUCIANA SALAZAR: CRÓNICA DE UN SKETCH SOSPECHOSO
Si vuelven los ´70 a la agenda política, ¿qué ocurriría con el regreso de las cámaras ocultas a “Videomatch”? Pues vamos, sería apenas un detalle, un hecho menor. Así, el mismo recurso que el propio Marcelo desterró para esta temporada volvió como por arte de magia a la pantalla de Telefé. Este caballito de batalla, que tantas satisfacciones le dio al hombre de Bolívar, salió nuevamente al ruedo a pleno galope. Al equino lo bautizaron como “Propuesta indecente” y fue José María Listorti el jinete elegido para la ocasión.
La tarea es sencilla, consiste en hacerle creer a sus víctimas una determinada propuesta: tener una noche de sexo a cambio de algún dinero. José María no lo hizo del todo mal pero su cámara oculta terminó siendo tristísima. Es que la actuación de Luciana Salazar como supuesta víctima resultó, por lo menos, muy pobre.
Ya desde el arranque aparecieron las primeras sospechas, mientras la vedette se cambiaba en un camarín en donde, supuestamente no lo sabía, pero estaba siendo filmada. Los ademanes durante el cambio de vestuario resultaron grotescos. Luciana se calzaba sus jeans al mejor estilo Patricia Sarán en el recordado ascensor del calce profundo de By Deep y, mientras se cambiaba la remera, su espalda llegó a arquearse como un verdadero contorsionista profesional. Costaba creer que esos fueran sus movimientos habituales en un probador pero, aún así, lo peor vino después.
Con la excusa de filmar un videoclip junto al staff de “Videomatch”, Luciana quedó lista para el sketch y fue hacia el estudio. Ahí, entre toma y toma, llegó la propuesta de José María. Víctima y victimario quedaron, casualmente, justo debajo del foco de luz. Para rematarla, había un asistente que seguía sosteniendo el micrófono de aire, algo incomprensible para un recreo en la grabación. Encima, rodeando toda esa escena, el estudio estaba lleno de gente, todos viendo este supuesto “íntimo” encuentro entre ambos.
“Luca, luca y media, decime cuánto cobrás, dale”, le decía José María. Ella, mientras, hacía esfuerzos desmedidos por parecer natural. Y, entre morisquetas poco convincentes y algunos monosílabos se la escuchó decir “ay, qué me decís, sos-re-des-ubicado”. Así un buen rato, hasta que, trompita mediante de ella (denota enojo), José María llegó con el remate más cansador de la TV argentina: “es una jodita para Tinelli”. Fue escuchar eso y sonreír, no ya casi al instante sino casi al mismo tiempo. Mmm…
De todas formas, la teleplatea masculina debió haberse ido feliz y contenta a dormir. Luciana estuvo también en vivo en el estudio y presentó este ¿clip? junto a Marcelo. Llegó con una falda cortísima y, arriba, una suerte de dos banderitas que –no- le tapaban el busto. Guardar todo eso en un lugar seguro es una tarea complicada, es cierto. Y tampoco se le puede quitar mérito a lo más natural que se pudo ver anoche, que no fue su busto sino los malabares que debió hacer. Por suerte todo esto tuvo su recompensa y Luciana se llevó una nueva heladera a su hogar. Con freezer, claro; algo de suma utilidad cuando hay que guardar un material televisivo que no convence…
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