CAMBIO EN LA ESTRATEGIA FINANCIERA
Primero el Ministerio de Economía y luego el Banco Central suspendieron la colocación de deuda nueva en pesos. Las razones son simples: la deuda en pesos se ajusta por el CER, un índice que sigue la inflación, lo que en el actual contexto significa un pingüe negocio financiero para los que les prestan plata al Gobierno.
Las últimas colocaciones arrojaban ganancias en dólares del orden del 15% anual, simplemente por apostar a una inflación creciente. La apetencia por los bonos —dicen— estaba entre las previsiones del Gobierno y por eso fue gestando el anunciado control a la entrada de capitales extranjeros.
De todas maneras todo este movimiento hacia las ganancias tentadoras le “pega” a la voluntad oficial de consolidar un dólar alto incluso para los próximos años. Porque los que compran son, en su mayoría, extranjeros o argentinos que traen sus fondos del exterior (donde ofrecen réditos magros), se desprenden aquí de los dólares para adquirir los bonos y ello condiciona al Banco Central a emitir para comprar las divisas.
Este encuadre se vuelve aun más complejo si la Argentina sortea los inconvenientes de los pagos de la deuda externa y alcanza un acuerdo con el FMI. Si eso se lograra y se tendiera la alfombra roja a la entrada de capitales el nivel de la paridad quedaría debilitado.
Así las cosas, esa emisión motoriza los condicionantes de la in flación. Toda posibilidad que la inflación trepe o prometa escalar posiciones moviliza más a los compradores de bonos. Es una calesita con movimientos peligrosos. Se llevan la sortija los que apuestan a un estiramiento hacia arriba de los precios. Pierden el país, los asalariados, todos.
Con los ajustes de tarifas que se avecinan, en especial después que se cierren las urnas en octubre, y los reacomodamientos de precios, la Argentina deberá mirarse en el espejo. Porque desde fines de 2003 está teniendo una inflación cada vez mayor. No son, por supuesto, los índices desbordados por centenas de décadas pasadas pero del 6,1% de 2004 este año se estima que podrían subir más de 10%.
¿ Y después de octubre? Podría darse otro envión por los incrementos de tarifas que se están cerrando con las privatizadas.
Desde la caída de la convertibilidad, se dijo que la Argentina no podía endeudarse en divisas extranjeras y debía hacerlo en pesos para vincular sus pasivos en la misma moneda que la recaudación que efectúa. También se dijo que ahora la economía se pesificaba y no se caería en el error de volver a endeudarse en monedas de otros países. Lo que no se aclaró es que la deuda pública en pesos es el único instrumento que se indexa por el CER. Los demás contratos, los salarios, las jubilaciones y los precios no pueden ser indexados. Pero la deuda sí. Es un mal negocio.
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