CAMILATTO: DETENIDOS PODRÍAN QUEDAR LIBRES
Los dos únicos detenidos por la muerte del farmacéutico Humberto Camilatto negaron su responsabilidad sobre los hechos, y no fueron reconocidos por el único testigo que accedió a declarar ante el juez Darío Sánchez. Quedarían libres en los próximos días.
Se trata de dos jóvenes de 26 y 27 años, uno de los cuales es peluquero y el otro cadete, de muy estrecha relación entre sí, y conocidos de la víctima.
La determinación de detener a los muchachos se basó en una llamada telefónica que hizo Camilatto, al celular del peluquero. Fue alrededor de las dos de la tarde del domingo 12, y una versión indica que habría rechazado la llamada, haciendo pasar como que no estaba. Por el contrario, en su declaración, el acusado dijo que sonó tres veces y se cortó.
El joven peluquero, detenido la semana pasada, fue puesto tras las rejas en una pequeña celda de la sección Seguridad Personal de la policía, mientras que su amigo está alojado en Alcaidía.
En su declaración indagatoria, el peluquero le aseguró al juez de Instrucción 5ta. que no veía a Camilatto desde el 9 de febrero.
Ahora las pistas están orientadas en la búsqueda de un tercer involucrado, a quien no pueden localizar. El sujeto le habría confesado a otro peluquero que “se mandó una macana”.
Esta mañana, Andrés Mussin, el abogado del peluquero, presentó un escrito solicitando el sobreseimiento de su defendido.
Borrar pistas
Fuentes cercanas a la investigación aseguraron que el testigo que participó de la ronda de reconocimiento la semana pasada, del que no se precisó su sexo ni edad, sólo sirvió para desincriminar a los sospechosos.
Queda prácticamente descartado el intento de robo, ya que la ex esposa del hombre denunció la falta de una carterita (tipo portadocumentos) en la que no había elementos de valor.
En cambio crecen las presunciones de que se habría tratado de un crimen pasional, puesto que Camilatto recibió una veintena de puñaladas que demuestran la alevosía y la furia que descargó el o los agresores.
El cuchillo que habría sido utilizado para tal fin estaba completamente limpio, y el atacante tuvo tiempo suficiente para darse un baño antes de huir.
Todo indicaría que el encuentro entre el farmacéutico y el agresor se produjo entre la noche del domingo 12 y la madrugada del lunes 13, en el departamento ubicado en Patricio Cullen al 6.500, del barrio Guadalupe.
Tampoco había puertas ni ventanas forzadas, lo que hace suponer que se trataba de alguien de su confianza.
Una huella fue hallada en la escena del crimen. Se supo que corresponde a un calzado deportivo, cuya pisada quedó marcada en el piso, sobre un charco de sangre. Este elemento podría ser de importancia, de secuestrarse la zapatilla manchada por el asesino. Los allanamientos realizados en los domicilios de cada uno de los detenidos no permitieron dar con ningún elemento que los incrimine.
El infortunado era un hombre mayor, que ejercía su profesión en una farmacia ubicada en Estanislao Zeballos al 2700, del barrio Don Bosco.
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