CANAL 7: LOS PROGRAMAS QUE SE VIENEN.
Para algunos, Canal 7 es una especie de “modelo para armar” a partir de una programación todavía irresuelta que parece estar en un permanente estado de mutación. Para otros, esta tendencia es la mejor demostración de las inquietudes de su actual conducción, ajena a la eterna historia de condicionamientos políticos de la emisora (no hay actualmente en el aire ciclos de perfil periodístico con sesgos ideológicos que permitan sugerir la presencia en pantalla de algún “amigo del poder”) y decidida a buscar nuevos horizontes.
Lo cierto es que cada vez que cambian en el país las autoridades máximas llega a Canal 7 una nueva conducción que, al marcar definiciones en materia de rumbos y estrategias, se caracteriza mucho más por las rupturas que por las continuidades respecto de la gestión precedente. Sin embargo, cuando estamos en vísperas de una situación como la descripta -el nuevo presidente surgido del ballottage debería asumir el 25 del actual-, Canal 7 tiene previsto lanzar a lo largo de este mes una decena de novedades. ¿Acaso la conducción de la emisora confía en las posibilidades de su continuidad o cree que un perfil de programación como el que se está poniendo en práctica logrará mantenerse más allá de un eventual cambio de directivos?
Mario Pinto, director ejecutivo de Canal 7, prefiere ante LA NACION dejar de lado cualquier tipo de especulaciones y guiarse por una sonrisa y una frase (“la realidad es así y por eso hay que cambiarla”) de Bertolt Brecht. “No sabemos si seguiremos o no, pero queremos superar algo que el canal padeció durante mucho tiempo que es la inestabilidad de sus gestiones. Yo soy un hombre de la TV y fui convocado para tratar de hacer lo que mejor sé. Y quiero armar una programación que pueda disfrutarse”, explica Pinto, máximo responsable de todo lo que se ve por Canal 7, tarea que elabora junto a Carmelo Santiago (gerente de programación a cargo) y Alejandro Maci (gerente de producción).
Desde que se inició su gestión, en septiembre de 2002, Pinto dice que Canal 7 no hizo otra cosa que estrenar ciclos y que esta política de lanzamientos permanentes no traerá condicionamientos a un eventual cambio de autoridades con la llegada del nuevo gobierno, ya que sigue escrupulosamente la política de prolijidad y cuidado administrativo con que, desde su perspectiva, se maneja hoy la emisora oficial.
También explica que al menos tres de las novedades (que se detallan por separado) pudieron haber sido presentadas en los primeros meses del año y fueron demoradas por distintas razones. “El programa de Dolina necesitaba algún tiempo para consolidar sus perspectivas comerciales, “Ensayos” requería un tiempo de coordinación con el Instituto de Cine y “Vida y vuelta” venía produciéndose desde hace varios meses, pero sólo ahora logramos ponerlo en el aire”, detalla.
Dificultades y objetivos
Una y otra vez, Pinto vuelve a las dificultades que enfrenta una gestión que dispone sólo de recursos para pagar los sueldos, debe mantener estrictamente la austeridad en los gastos y no dispone de partidas para la tarea artística. “Lo que queremos para Canal 7 es consolidar una idea de nación en forma audiovisual, donde se incluyan códigos de lenguaje reconocidos por todos, el reflejo de nuestras tradiciones y las distintas expresiones regionales: una mujer de La Quiaca, que sólo recibe este canal, debería percibir además de las óperas, las obras de teatro y las expresiones culturales y educativas, un modelo de magazine, uno de noticiero, otro de programas infantiles”, describe.
También cree que la futura gestión de la emisora debería tener como prioridad un plan de urgente reconversión tecnológica, ya que el equipamiento que se utiliza es el mismo que fue instalado en 1977, cuando se puso en marcha el proyecto de Argentina Televisora Color. “Una vez resuelto este tema, junto a la atención de las repetidoras y la definición sobre el uso del satélite, entonces sí Canal 7 podría atender su déficit artístico, que pasan por ejemplo por la falta de una programación de ficción, como se hizo en otros tiempos y ahora es casi imposible por cuestiones económicas. Hay que tener en cuenta que Canal 7 no es un negocio, porque cualquier estrategia en ese sentido traería de entrada un problema a raíz de nuestro déficit técnico. Me parece adecuado debatir de aquí en más si esto debe ser un canal público, un ente mixto o una organización autárquica con control parlamentario. Pero en todos los países avanzados del mundo está previsto el funcionamiento de un canal de las características del 7”, concluye.
A Pinto no le faltan ganas de continuar, aunque reconoce que la decisión final está completamente fuera de sus manos y responde a decisiones políticas. Pero celebra el hecho de haber sido convocado como un especialista (“sin tener ningún tipo de amistades y padrinazgos dentro del poder”) y de la aparición constante de novedades en la pantalla. “Considerando una posibilidad como la de irnos, creo que estamos dejando una herencia que nuestros continuadores podrán disfrutar”, concluye.
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