CANDIDATO “AL CUADRADO”
-¿Tiene intenciones de ser candidato a gobernador de la provincia, como trascendió recientemente?
-Yo veo así el tema: en primer lugar, ya hay un candidato instalado, que es el Dr. Binner, y el Frente para la Victoria no ha instalado un candidato. En un país donde el reloj electoral corre más rápido que el reloj de la sociedad, y donde los procesos electorales se instalan con mucha anticipación, eso no es bueno para el Frente para la Victoria. Dicho esto, me parece que vivimos en una época donde las encuestas suplantan el predicamento. Entonces como el predicamento -a diferencia de lo que sucedía en los ’40, en los ’50 o en los ’60-, hoy lo determinan los encuestadores, la provincia tiene un candidato competitivo, que es Carlos Reutemann. Y tiene a una joven promesa de la política, a quien yo le auguro un futuro muy importante en nuestro país, que es Agustín Rossi, que todavía no tiene números competitivos como para enfrentar a Binner. Yo creo que lo que pasó es que me han medido, y que los números han dado relativamente bien, y que de ahí surge todo la cuestión de la candidatura.
-¿Y esa candidatura es factible o no?
-En el único escenario en que yo pienso es uno en que haya acuerdo entre la Casa Rosada, la Casa Gris, Reutemann y Rossi. Si ese ‘cuadrado’ coincidiera en que yo puedo ser una alternativa útil para el Frente para la Victoria, nos sentaremos a conversar. Eso todavía no sucedió.
-Es decir que lo sigue viendo como algo ajeno –‘me midieron’, dice- ¿o participó en conversaciones al respecto?
-Hubo conversaciones. Yo hablé con todas las personas a las que mencioné. Pero siempre les he dicho exactamente lo mismo que a ustedes ahora. Una cosa es una convocatoria de militancia, y otra entrar a los codazos en un lugar donde hay muchos compañeros que se sienten legítimamente habilitados para reclamar por su protagonismo. Entonces, si esto puede servir como elemento de unión, o de síntesis, o de tranquilidad, nos sentaremos a conversar con esos interlocutores. Si no es así, cada uno sigue su vida.
-¿Y por qué necesita el consenso de todos esos dirigentes?
-Porque estamos hablando de actores esenciales. El presidente es un actor esencial en el panorama político nacional. El gobernador es un actor central, es el gobernador y no tiene reelección. Reutemann es un actor central porque es el actor del Frente para la Victoria que acumula, según las encuestas, mayor intención de voto, pero ha manifestado que no quiere ser candidato. Y Agustín Rossi es la aparición más fulgurante de la política local, es un excelente jefe del bloque del Frente para la Victoria, pero empieza un camino y -siempre según las encuestas- todavía no tiene la masa crítica que le permita mostrarse como competitivo (no me cabe duda de que la tendrá). Entonces, lo que yo planteo es una cosa elemental: ‘miren, yo soy nativo de esta provincia y viví 25 años aquí’. La parte más linda de la vida, por decirlo de alguna manera: después empezó el camino de las decepciones.
-¿Cuándo se fue?
-Me fui en el ’78, pero de una manera curiosa, porque siempre vuelvo. Por mi familia, por Newell’s, mis hijos se llevan muy bien con sus primas, miles de razones. Lo raro sería que no volviera. No he participado en la vida política de la ciudad, pero sí de todo lo demás. Y en los primeros 8 años venía todos los fines de semana, con mi tío. Después eso se fue discontinuando, pero siento que tengo un cordón umbilical. Lo cual es necesario, pero no suficiente.
-Y en definitiva, ¿le agrada la idea de gobernar la provincia?
-Yo nunca analizo la política en términos contrafácticos: si pasara tal cosa, yo haría tal otra. A mí me entusiasman los procesos. No las actitudes individuales. Entonces, si hay un proceso colectivo, que tiene que ver con acuerdo, con generosidad, con grandeza, donde uno además de ofrecer una candidatura, le está diciendo a la sociedad santafesina: `mire, la política también es un espacio donde puede haber sentido común, una articulación racional y deponer legítimas aspiraciones personales simplemente porque no son opciones de triunfo’. Ese es el contexto de una gesta colectiva, es atractivo. Pero eso todavía no sucedió.
“El país necesita un presidente enérgico”
Para el diputado nacional Rafael Bielsa la Argentina vive “el fenómeno arrollador” de un presidente al que define como “decisionista”. El Litoral apeló a su honestidad intelectual para debatir respecto de las acusaciones de la oposición y la prensa sobre los superpoderes y cierto matiz autoritario de Néstor Kirchner.
“Tenemos por honestidad intelectual que tomar siempre analíticamente las cosas”, respondió Bielsa y recordó que la Argentina sufrió una de las crisis más graves de su historia posterior a su organización nacional, “por un presidente débil, que no ejercía la autoridad presidencial”.
“La Argentina sin el presidente presente, activo, que ausculte lo que ocurre y tome decisiones, no funciona. Ya funcionará, no es un destino inexorable este presidencialismo. Pero hoy, aún hace falta un presidente sumamente enérgico que no le tiemble el pulso para tomar decisiones”, aseguró.
“En cuanto a los superpoderes, repasemos: muchos de los que hoy utilizan términos como el fin de la República, y hoy están en la Cámara, en 2001 votaron superpoderes que permitían privatizar la Aduana, fusionar entidades autárquicas, extender el régimen privado a empleados públicos, regular al mercado financiero… Nada de eso se ha pedido en esta ocasión. No puede ser que se llame de la misma manera a dos entidades que son diferentes: si aquéllos fueron superpoderes, éstos no lo son”.
Bielsa pidió prudencia a la oposición al hablar de la salida de la emergencia, “declarar esta salida puede hacer que por ejemplo el Tribunal Constitucional Alemán, que no está esperando hace dos años, también lo tenga en cuenta” y dé la razón a los reclamos de ahorristas de ese país. “Cuidado con sacar del contexto de la emergencia al pedido del jefe de Gabinete, porque podemos tener problemas internacionales, y a esto nadie lo dice. Y esto significa plata”.
“He leído -advirtió- que este proyecto de ley es un bando militar que termina con la República. No lo escuché en marzo del ’76… No se puede tratar de detener el avance arrollador, decisionista, de un presidente acusándolo de fascista”.
Un “techo” para los superpoderes
A la hora de argumentar en favor de las facultades para mover partidas del presupuesto, Rafael Bielsa recordó el desborde de los ríos que cortaron la ruta 3, en el sur del país. El diálogo con El Litoral fue el siguiente.
R. Bielsa: -¿Cómo se creen que se reconstruyó la ruta 3? Fue con una reasignación presupuestaria. ¿O acaso eso tendría que haber ido al Congreso?
El Litoral: – Precisamente, se hizo sin la ley de superpoderes que se ha enviado al Congreso.
R.Bielsa: -Está muy bien lo que usted dice, pero se hizo con los superpoderes que están vigentes; lo que usted cuestiona entonces es que se reforme la ley de Administración Financiera y que los superpoderes sean para siempre. Bueno, yo le contesto con lo siguiente: mi posición frente a eso es que hay que ponerle un techo.
El Litoral – ¿El oficialismo va a poner un techo a los superpoderes?
R. Bielsa- – El diputado Rafael Bielsa va a proponer que se ponga un techo. Ya lo he escrito y ya lo he publicado… No sé si lo van a aceptar o no. Pero lo cierto es que en promedio desde que tiene superpoderes el jefe de Gabinete ha hecho reasignaciones por sólo el 1,25% sobre el presupuesto federal. Es un uso prudente, y le aclaro que en España el equivalente es el fondo de contingencia, que es del 4% y todas las provincias tienen facultades semejantes. Creo que lo que lo que se quiere evitar al ponerlo en la Ley de Administración Financiera es que cada vez que se va a debatir esto se repita este escándalo: que la oposición camufle su falta de idea, de aptitud para presentar alternativas superadoras, detrás de la exasperación de la dialéctica: no se pueden decir las cosas que se están diciendo.
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