CANILLITA HERIDO EN BARRIO SANTA RITA
Un joven vendedor de diarios y revistas fue atacado y herido de bala por dos desconocidos que en la mañana de este martes lo asaltaron en Callejón Funes y Chiclana.
Fueron dos los motociclistas que encañonaron y amenazaron de muerte a Diego Gauna (23), mientras le exigían que detuviera la marcha y les entregara su rodado.
Gauna ignoró la orden, aceleró y trató de llegar a la avenida Blas Parera, pero entonces escuchó un estampido y sintió un golpe seco en la pierna izquierda.
Diego recuerda que tras ese primer disparo perdió el equilibrio y rodó sobre la calle de tierra, donde enseguida se trabaría en feroz lucha cuerpo a cuerpo con uno de los malvivientes.
“No sentía dolor en ese momento así que me agarré de la moto que me querían llevar y así me arrastraron algunos metros”, dijo Diego, un muchacho que en sus ratos libres practica boxeo.
El muchacho alcanzó a golpear a uno de los asaltantes, pero por respuesta tuvo otros disparos, y uno de los proyectiles hizo impacto junto a la primera herida.
“Así y todo seguí golpeando a uno de ellos _contó_, pero el otro que estaba de pie empezó a patearme en todo el cuerpo y también en la cabeza”. De tal modo lo castigaron que cuando Diego salió del aturdimiento advirtió que los delincuentes habían desaparecido.
“Alguien llamó a la policía y llegó un patrullero de la 10a. Les conté -a los agentes-, lo que me había pasado y varios minutos después -aunque el hospital Mira y López está tan cerca-, llegó la ambulancia del 107 que me trajo al hospital”.
Diego Gauna estaba este martes por la mañana en la compañía de su madre, Silvia, de una amiga y otros vendedores que acudieron al hospital Cullen apenas se enteraron de lo ocurrido.
Diego, quien atiende un puesto de revistas en el cruce de las avenidas Zeballos y Peñaloza estaba feliz a pesar de lo ocurrido porque con su actitud logró conservar una moto que para él es mucho, ni más ni menos que su herramienta de trabajo.
En cambio, quienes rodeaban a Diego se preguntaban que habría sucedido si el o los disparos que lo hirieron en la pierna izquierda hubieran impactado un poco más arriba de la rodilla.
No obstante, todos los allegados a Diego coincidieron al señalar que ya están hartos de los delincuentes armados que en las calles de los barrios Santa Rita Sur y Liceo Norte salen a la caza de ciclistas o motociclistas.
Alba, una de las tías de Diego que vive en Liceo Norte a no más de 200 metros del sitio donde se produjo el asalto, recordó que a su esposo -quien como ella y la madre del muchacho herido viven de la venta de diarios y revistas- en la misma zona también le robaron la motocicleta poco tiempo atrás.
Otros vecinos, a la vez que lamentaron lo sucedido a Diego refirieron sus propias experiencias con malvivientes armados de cuchillos y pistolas, los que de día o de noche salen a robar ropas, calzados y vehículos que, en la mayoría de los casos, son usados por las víctimas como medios de vida.
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