CANSADOS DE LA INSEGURIDAD, 200 VECINOS CASI LINCHAN A UNA PATOTA
Quienes estuvieron allí aseguran que el estallido fue protagonizado por más de 200 personas, todos vecinos del barrio La Paz, en las afueras de Resistencia. Y que el motivo fue el hartazgo: se cansaron de que una patota de delincuentes los mantuviera virtualmente cercados, la enfrentaron e intentaron linchar a sus integrantes. La llegada de ocho patrulleros al lugar, más uno que estaba allí, fue lo único que evitó que todo termi nara con muertes.
El levantamiento de estos vecinos chaqueños fue el domingo por la tarde y obligó al propio jefe de la Policía del Chaco a pedir un poco de calma. “Necesitamos que la gente llame y colabore con nosotros, pero no que hagan justicia por mano propia”, pidió públicamente el comisario general Ernesto Cáceres.
No es la primera vez que esto ocurre en el país. Otros levantamientos de vecinos se produjeron por la misma causa, relacionada con la inacción policial y con una profunda sensación de indefensión. Las respuestas siempre llegaron tarde y nunca fueron del todo satisfactorias.
Fue la primera vez que ocurrió algo así en el Chaco. “Es que estamos cansados de estos tipos, de que nadie haga nada”, se justificaron los vecinos de La Paz al declarar ante la Policía. En dos barrios aledaños (María Inmaculada y Villa Papelito), hubo denuncias similares contra la misma patota de delincuentes.
La rebelión vecinal empezó poco después de las 5.30 de la madrugada del domingo. A esa hora, el grupo de patoteros estaba tomando bebidas alcohólicas en la puerta de un quiosco. Según fuentes del caso, un vecino paró con su auto para comprar algo y los de la patota lo agredieron. También lo insultaron y, por último, intentaron robarle el coche.
Ante esto, varios vecinos salieron a defender al dueño del auto. De acuerdo a los testigos, la discusión se puso violenta, un patotero sacó un cuchillo e hirió a un muchacho del barrio.
El joven fue a la comisaría e hizo la denuncia. Fue peor: por la tarde, el hombre que lo había acuchillado volvió a la zona junto a otros integrantes de la patota para amenazar a los vecinos. Empezaron a caminar entre las casas tirando piedras e insultando a la gente. “Botones”, gritaban, “salgan a dar la cara”. Incluso mataron a un perro.
En ese momento, los vecinos se hartaron. Uno a uno, empezaron a salir de sus casas armados con palos y cascotes. Así empezó una batalla campal, donde más de 200 personas se fueron encima de la patota.
No se sabe cuánto duró la pelea. Pero en el medio apareció una patrulla de la Unidad Especial de Tránsito, que intentó calmar los ánimos. No hubo caso: tuvo que llamar a ocho patrulleros de refuerzo para tranquilizar la cosa.
Recién después de mucho esfuerzo los policías pudieron terminar la pelea. Detuvieron a dos vecinos y a tres supuestos integrantes de la patota, que resultaron lastimados.
Todos fueron a parar a la comisaría 10ª, que tiene jurisdicción sobre el barrio La Paz. También fueron hasta allí más de veinte vecinos que, voluntariamente, pretendían declarar en el sumario que se abrió.
“Les pegamos porque eran todos delincuentes muy conocidos en el barrio”, explicaron. “Es común que, por ejemplo, cobren peaje a los repartidores que vienen a trabajar a la zona. Los amenazan con armas y les sacan plata”, indicaron.
“Esta es una actitud inédita en los vecinos”, admitió el comisario general Cáceres. “Necesitamos que colaboren. Les pedimos que nos den la información necesaria para poder actuar, pero no queremos que adopten la función de policía”, agregó el jefe de la Policía chaqueña.
Los vecinos se mostraron escépticos. Ninguno quiso dar su nombre, pero la mayoría coincidió en que no se quedarán en sus casas si vuelven a verse amenazados por esta u otra patota. “No vamos a aceptar presiones de delincuentes. Queremos que la Policía actúe. Pero si no lo hace, no nos vamos a dejar avasallar”, dijeron a la prensa.
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